Por Carlos Batalla

Quince minutos después de haber despegado de Trujillo con dirección a Lima, cuando la mayoría de sus 127 pasajeros empezaba a dormitar, el avión DC-8, con matrícula OB-1267 de la compañía aérea Faucett fue asaltado por un sujeto con pasamontañas negro, pantalón jean azul y casaca de buzo blanca. Era un pirata del aire. El asaltante se acercó al piloto Carlos Fitzgerald Castro para decirle que desde ese momento él tomaba el mando del vuelo 339. Fue un desgarrador “lunes negro” ese 7 de enero de 1991.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: