El Dalai Lama en entrevista con Francisco Miró Quesada Cantuarias. (Foto: Enrique Cúneo/ Archivo El Comercio)
El Dalai Lama en entrevista con Francisco Miró Quesada Cantuarias. (Foto: Enrique Cúneo/ Archivo El Comercio)
Por Francisco Miró Quesada C.

Es una experiencia extraordinaria haber conocido al Dalai Lama Lhamo Thondup. Es diferente de todas las personas que he conocido. Aunque, desde un punto de vista general, se lo puede considerar algo así como un Papa, su conducta no tiene nada que ver con la de un pontífice. Los papas, aunque a veces sonríen, nunca se ríen y son muy solemnes. Lhamo Thondup es todo lo contrario. Es un espíritu ligero, aunque sumamente profundo. Suena a paradoja, pero es así. El Dalai Lama no solo sonríe, también se ríe y, a veces, a carcajadas. Hace bromas con sus interlocutores, se rasca la cabeza a cada rato, y bosteza sin miramientos. Que yo recuerde, nunca he visto bostezar a un Papa, por lo menos en forma no disimulada.