Postal de 1999 cuando Pablo Macera fue entrevista para el especial El Siglo en Mil Palabras. Foto: Sergio Urday/ Archivo El Comercio
Postal de 1999 cuando Pablo Macera fue entrevista para el especial El Siglo en Mil Palabras. Foto: Sergio Urday/ Archivo El Comercio
Por Jimena Pinilla y Julio Villanueva

Después de leer una docena de entrevistas a Pablo Macera, el siguiente trabajo es convencerlo de que acepte una más. Luego queda borrar esa imagen de pesimista y malgeniado que suponen quienes lo leen al pie de la letra y sospechan que nunca se ríe. Al entrar a su despacho, la sorpresa es que el refugio del historiador, discípulo de Basadre, está más cerca de las variopintas tablas de Sarhua y las pinturas en tejidos de la selva que del pálido y predecible cielo de Lima.