En la actual Copa Libertadores, Alianza Lima solo suma un punto luego de tres presentaciones, en las que recibió 6 goles. (Foto: EFE)
En la actual Copa Libertadores, Alianza Lima solo suma un punto luego de tres presentaciones, en las que recibió 6 goles. (Foto: EFE)
Julio Vizcarra Torres

Jefe de Mesa Digital de la Zona Deportiva

julio.vizcarra@comercio.com.pe

“Defensivamente tenemos problemas, nos cuesta controlar a delanteros grandes que saben aguantar. Es posible que cambiemos de sistema”, aseguró un Miguel Ángel Russo bastante tranquilo luego del 3-0 que le encajó Palestino en la tercera presentación de en la , torneo que en La Victoria se mira con telescopio.

Más allá de su habitual calma, el técnico argentino no pudo dejar de hablar sobre la fragilidad defensiva de su equipo, el talón de Aquiles de los blanquiazules. Casi igual como la capacidad ofensiva de Alianza, también pobre. Sin embargo, este es un problema heredado por Russo. Ya con Pablo Bengoechea los íntimos mostraban debilidad en esa zona. Con Russo solo se ha ratificado.

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Por ello, es extraño que la dirigencia aliancista no haya buscado soluciones, sobre todo teniendo un panorama casi similar al del 2018, con un grupo muy complicado en la Copa. La primera medida, reemplazar a Bengoechea con Russo, fue para destacar. Nada ni nadie puede asegurar el éxito, no obstante, contratar a un entrenador de primer nivel como el argentino de 62 años, voceado para Boca cuando se fue Guillermo Barros Schelotto y que conoce la Libertadores (fue campeón con los xeneizes en el 2007), fue un acierto. El problema es que son los jugadores los que deciden los partidos. Y ahí, en Matute, volvieron a errar.

No se contrató a ningún defensa de comprobada garantía para enfrentar a River (vigente monarca), Internacional de Porto Alegre y Palestino, manteniendo a una zaga que cerró el año anterior sacando las pelotas de su arco. Si bien quedó segundo en el torneo, Alianza perdió el título siendo goleado 4-1 y 3-0 por Sporting Cristal. Y en semifinales empató dos veces con Melgar, recibiendo cinco goles (3-3 y 2-2). Sí se fichó laterales (Rodrigo Cuba y Anthony Rosell) pero no centrales. Ahora, en la actual Libertadores, lleva seis goles en contra y uno a favor, siendo colero del Grupo A con un punto.

En su participación en el certamen continental en el 2018, al que llegó como campeón, los íntimos tuvieron en su serie a Boca Juniors, Palmeiras y Junior. Sumó un punto –empate sin goles en Lima contra el equipo de Tevez y compañía- perdiendo todo lo demás, con números de terror: un gol en seis partidos y 13 en contra. Por ahora, la presente campaña va por ese camino.

Si vamos al 2017, temporada en que los íntimos salieron campeones tras 11 largos años, ganando Apertura y Clausura, el déficit se volvió a evidenciar a nivel internacional. Independiente dejó en el camino a Alianza en la primera fase de la Sudamericana. El resultado global (1-0) no reflejó lo que sucedió en la llave, sobre todo en Avellaneda. En su feudo, el ‘Rojo’ que a la postre fue campeón, se tuvo que conformar con una igualdad sin goles muy mentirosa. Los de Holan terminaron con 20 disparos, incluido un penal desviado por Butrón, frente a 4 de la visita, teniendo una posesión de 68% y completando 367 pases correctos contra 57 de la escuadra de Bengoechea.

La última vez que Alianza ganó en la Libertadores fue en el 2012, venciendo 1-0 al Nacional de Marcelo Gallardo en el Estadio Nacional. Para encontrar el nombre del equipo íntimo en octavos de final hay que remontarse dos años más atrás, edición en la que fue eliminado por la U. de Chile de manera polémica.