Hay experiencias que uno recuerda toda la vida. En enero del 2018, tuve el privilegio de acompañar al papa Francisco durante su viaje a Chile y el Perú. Durante varios días, formé parte del grupo de periodistas que viajábamos con él, compartiendo vuelos, recorridos y un contacto directo que no se olvida. Fue una experiencia extraordinaria, tanto en lo personal como en lo periodístico.
Y ahora, ocho años después, le toca vivirla a otro periodista de El Comercio. Juan Pablo León, editor de nuestra sección Nacional, ha sido acreditado por el Vaticano para acompañar al papa León XIV durante su próxima gira por Uruguay, Argentina y el Perú. Viajará en el avión papal, seguirá de cerca cada etapa de su recorrido y contará para nuestras audiencias los detalles del retorno del Papa al país que eligió como suyo. Será una cobertura especial, con crónicas, entrevistas, videos, transmisiones en vivo y todo aquello que nos permita acercar a nuestros lectores a un acontecimiento histórico.
Pero quiero detenerme un momento en el periodista que nos representará. Juan Pablo pertenece a esa generación de reporteros que entiende que el periodismo no se hace frente a una computadora, ni se ejerce esperando que las noticias lleguen por WhatsApp. Se hace en la calle, preguntando, investigando, incomodando cuando corresponde y escuchando a quienes pocas veces tienen la oportunidad de ser escuchados. Es un periodista joven, riguroso, curioso y con una virtud que nunca debería perderse en una redacción: las ganas de salir a buscar historias.
Ha participado en importantes investigaciones de El Comercio y encabezado proyectos como #NoTePases, nuestra campaña para enfrentar el caos del transporte en Lima, que le valió el Premio Nacional de Periodismo, además de reconocimientos del INMA y GDA. También ha impulsado Pasa en la Calle, una propuesta de reportajes en vivo que llevó nuestras cámaras a los lugares donde ocurren los problemas que afectan a los ciudadanos.
Por eso, su participación en esta gira tiene un significado especial. No se trata simplemente de acompañar a una personalidad mundial o conseguir una fotografía para el recuerdo. Es también un reconocimiento a su trayectoria, a su compromiso con el oficio y a una manera de entender el periodismo que queremos seguir cultivando en El Comercio.
—Una gran responsabilidad—
Cuando acompañé a Francisco, descubrí que viajar con un Papa supone mucho más que cubrir sus discursos o registrar sus encuentros multitudinarios. Hay que observar los pequeños gestos, prestar atención a lo que ocurre fuera del protocolo, conversar con quienes lo esperan durante horas y tratar de comprender lo que su presencia significa para millones de personas.
Juan Pablo tendrá ahora la oportunidad de descubrirlo por sí mismo. Y nosotros, la de acompañarlo a través de sus historias. Estoy seguro de que regresará, como lo hace todos los días al llegar a la redacción, con miles de anécdotas para compartir.
Estar nuevamente a bordo del avión papal es un honor para El Comercio y una gran responsabilidad. Hace ocho años me tocó a mí. Esta vez será Juan Pablo quien se sentará entre periodistas de distintas partes del mundo y tendrá la oportunidad de darle la mano al Papa y conversar con él por unos instantes. Ojalá disfrute cada minuto, haga muchas preguntas y no deje escapar ninguna historia.
Los invito desde ya a acompañarnos en este recorrido. ¡Felicitaciones, Juan Pablo! Todos en la redacción estamos muy orgullosos de ti. Te has ganado esta oportunidad a pulso, haciendo lo que mejor sabes hacer: buen periodismo.
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