Redacción EC

El dueño y director de un grupo empresarial llega a la presidencia y pierde uno a uno el apoyo de los de las compañías más importantes de su país y el mundo. Este parece ser el panorama para el presidente de los , .

Luego de que una mujer de 32 años muriera y otras 19 personas resultaran heridas al ser embestidas por un vehículo el sábado en Charlottesville en medio de enfrentamientos de supremacistas blancos, entre los que había miembros del KKK, con manifestantes anti-racistas; la tensión entre Trump y los grandes líderes empresariales resurgió.

El lunes, Trump finalmente cedió a la presión y denunció a los grupos de odio racistas, pero el daño ya estaba hecho. Kenneth Frazier de Merck, Kevin Plank de Under Armour y Brian Krzanich de Intel abandonaron públicamente las comisión empresarial que asesora a Trump y que él mismo elogió en el pasado.

“El valor de un consejo asesor disminuye cuando miembros respetados se van por cuestiones de principio”, dijo a Bloomberg James Post, profesor emérito de gestión empresarial en la Escuela de Negocios Questrom de la Universidad de Boston. “El presidente habrá afirmado que aprendía del consejo, pero ahora parece que sólo escucha cuando comparten su opinión”, agregó.

Y lo cierto es que estos tres CEO no son los únicos que han dado la espalda a Trump. De hecho, solo se han unido a una lista que crece a la vez que el dólar cae casi un 8% respecto a las principales monedas del mundo y que se pierde el optimismo por el Trump trade: recortes fiscales, simplificar normas y hacer inversiones considerables en infraestructura para impulsar el crecimiento económico.

Sin embargo, la mayoría de los líderes corporativos continúan intentando balancear el trabajar con la administración Trump sin alienar a los clientes y accionistas que se oponen al mandatario. La agencia Bloomberg conctó a las empresas con CEO en el comité presidencial de industria y manufactura. La mayoría no respondió a las solicitudes de comentarios o se negó a comentar.

Los que lo hicieron reforzaron su apoyo a la diversidad y a la intolerancia, al tiempo que subrayaron el valor de estar comprometidos con el presidente en asuntos empresariales. Por ejemplo, Campbell Soup dijo que su directora Denise Morrison seguiría siendo asesora presidencial porque "creemos que sigue siendo importante que la empresa tenga voz y aporte su opinión sobre asuntos que afectarán a nuestra industria, nuestra compañía y nuestros empleados en apoyo del crecimiento".

Mientras que el presidente de la AFL-CIO, Richard Trumka, dijo que el sindicato está "evaluando nuestro papel" en el panel de fabricación. Y aseguró en un comunicado que "todavía no se ha celebrado una reunión real". 

¿Quién es el siguiente? Ese es el gran debate y la pregunta en el sector empresarial de los EE.UU. Conoce qué otros CEO le han dado la espalda a Donald Trump y su razón para ello en esta fotogalería.

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