"Acercar un cajero del Banco de la Nación para retirar dinero o un terminal del Reniec para sacar el DNI puede ahorrar mucho tiempo y dinero a quienes viven en zonas alejadas", mencionó Falla. (Foto: Archivo)
"Acercar un cajero del Banco de la Nación para retirar dinero o un terminal del Reniec para sacar el DNI puede ahorrar mucho tiempo y dinero a quienes viven en zonas alejadas", mencionó Falla. (Foto: Archivo)
Alejando Falla

(socio de Bullard Falla Ezcurra +)

De tanto hablar de lo malo, muchas veces nos olvidamos de reconocer lo bueno.

Hace algunos años fui parte de un equipo encargado de evaluar buenas prácticas en el sector público. Se trataba de un concurso donde entidades públicas competían por un reconocimiento a su trabajo.

No existía bono o transferencia de recursos al ganador. Solo un reconocimiento por el esfuerzo, por hacer algo más allá del simple cumplimiento del deber.

Recuerdo el caso de un grupo pequeño de funcionarios cuya tarea era el manejo del archivo de una entidad. Pese a su importancia, estas funciones suelen ser la última rueda del coche en las prioridades de las entidades.

Un expediente que no se puede ubicar puede generar demoras en la atención de trámites de personas o empresas.

¿Qué hicieron? Con sus limitados recursos, generaron un sistema de organización que no solo disminuía el tiempo necesario para ubicar documentos archivados, sino que además reducía el espacio físico requerido liberándolo para ser utilizado en otras tareas.

Lograron un mejor servicio y ahorro de recursos del Estado. Ninguna norma les exigía hacerlo. Simplemente lo hicieron. Por eso fueron reconocidos.

En el país existen muchos funcionarios públicos que, pese a las restricciones que enfrentan, se esfuerzan por hacer las cosas bien. Desde hace 15 años, el premio a las Buenas Prácticas Gubernamentales organizado por Ciudadanos al Día viene dando visibilidad y reconociendo estos esfuerzos.

Dentro de las iniciativas premiadas este año se encuentran las plataformas itinerantes de acción social (PIAS) de la Marina de Guerra del Perú. La idea es simple: un barquito de la Marina lleno de servicios públicos se acerca a poblaciones ubicadas en diversas zonas de la Amazonía.

Este programa se desarrolla desde el 2013 y requiere de la interacción de varias entidades públicas (Midis, Reniec, Banco de la Nación, entre otras). Acercar un cajero del Banco de la Nación para retirar dinero o un terminal del Reniec para sacar el DNI puede ahorrar mucho tiempo y dinero a quienes viven en zonas alejadas.

También fue reconocida la Policía Nacional por haber implementado protocolos de atención para personas bilingües en comisarías ubicadas en distritos con presencia de población que habla un lenguaje nativo. No contar con personal capacitado para atender a esta población puede restringir su acceso a los servicios: ¿Recuerda la escena de “Magallanes” en la que Magaly Solier le habla en quechua a un policía que no le entiende nada?

Indecopi también fue reconocido por simplificar el trámite de registro de marcas. Se ha eliminado la necesidad de hacer una publicación en “El Peruano”, basta con publicarlo en un boletín electrónico cuyo trámite es más rápido y gratuito. Aquí hay una mejora en el servicio a los usuarios.

Estas son solo algunas de las iniciativas premiadas. Son esfuerzos notables que merecen ser destacados. ¡Gracias por el esfuerzo!