TOMA NOTA: Decide si aceptar la tarjeta premium de tu banco
TOMA NOTA: Decide si aceptar la tarjeta premium de tu banco
Redacción EC

NICOLÁS CASTILLO

Probablemente usted aceptó al banco que le cambie su antigua tarjeta de crédito clásica por una oro o platinum porque entendió que era mejor, pero la guardó en su cajón; o quizás ha recibido el ofrecimiento, pero no sabe qué decidir. A continuación los expertos le dan las claves para que le saque provecho a estos plásticos.

1. Reconocimiento
El ofrecimiento de una tarjeta de crédito de mayor categoría es un reconocimiento al cliente, puesto que en teoría debe significar que accederá a mejores condiciones de financiamiento y mayores beneficios frente a otras tarjetas. Fernando Byrne, gerente de Activos del , precisa que existen cuatro categorías de tarjetas de crédito, sobre las cuales se producen otras subclases. Entre las principales categorías de tarjetas destacan las clásicas, oro, platinum y las superpremium.

Eveling Roa, especialista del Sistema de Relaciones con el Consumidor de la Asociación de Bancos, señala que el beneficio directo para el usuario de que el banco mejore su tarjeta es el acceso a financiamiento más barato, debido a que accede a menores tasas de interés aplicables a los consumos y a los retiros de efectivo.

En efecto, la diferencia entre las tasas de interés en soles, para compras en cuotas, de las tarjetas de crédito clásicas y platinum es de 14 puntos porcentuales, siendo las últimas las más baratas, según el tarifario de los bancos.

2. Los costos
Roa, de , indica que el consumidor debe tener en cuenta también que todas las tarjetas tienen costos, como envío de estado de cuenta y membresía anual. Por ello, Enrique Díaz, presidente de la consultora Mercado de Capitales y Finanzas (MC&F), recomienda que los usuarios comparen las condiciones de las tarjetas de crédito antes de aceptar. “Los estados de cuenta por lo general tienen el mismo costo en todos los tipos de tarjetas; pero, las membresías podrían costar hasta 500% más en las tarjetas platinum”, advierte Roa.

“Siempre el cliente debe revisar el nuevo tarifario para comparar las condiciones. Debe preguntar por los beneficios del producto. Hay que tener en cuenta que las ofertas deben ser mejores frente a la tarjeta anterior y que el programa de beneficios sea compatible con los gustos y preferencias del consumidor”, dice Byrne.

3. Los beneficios
Byrne, del BBVA Continental, detalla que entre los beneficios más comunes de las tarjetas de crédito de mayor categoría están los descuentos en un mayor número de comercios, la entrega gratuita de seguros contra accidentes de viajes y de alquiler de vehículos, el acceso a salones VIP en los aeropuertos, servicios de asistencia vehicular y la oportunidad de acumular puntos para viajes o canjes para consumo. Dice que el cliente debe informarse de todos los beneficios para que los pueda aprovechar.

4. La oportunidad perfecta
Enrique Díaz, de MC&F, dice que la mejora de una tarjeta de crédito es la oportunidad perfecta para consolidar las deudas. Dado que en la mayoría de casos las tasas de interés de las tarjetas de mayor categoría son menores frente a las clásicas, las personas deben buscar trasladar sus deudas a estas tarjetas. Además, el momento es propicio para evaluar los costos y beneficios de los plásticos de titularidad del consumidor. “El consejo es que si se acepta una nueva tarjeta, por lo menos se debe dejar de usar otra para mantener el equilibrio”, apunta.

5. Sus finanzas primero
Díaz también recuerda que las tarjetas de crédito –independientemente de su categoría– son un medio de financiamiento, con lo cual las personas no deben supeditar sus gastos a la tarjeta, sino al revés. El uso de la tarjeta debe condicionarse al patrón de gastos y consumo. “Esto implica que no hay ninguna razón para cambiar el presupuesto. Si la tarjeta le va a obligar a cambiar su patrón de consumo e incentivar a tener más gastos, entonces debe reflexionar”, indica.

El ejecutivo exhorta a las personas a administrar su tarjeta correctamente y no caer en la tentación de gastar más porque ha aumentado su capacidad de endeudamiento. “Nunca hay que olvidar que la tarjeta es un pésimo elemento para endeudarse. Sin embargo, es el mejor aliado que puede haber en temas de seguridad para manejar los flujos de pagos. Aquella tarjeta que le da más alcance, más beneficios es una mejor tarjeta. No se debe caer en el error de creer que porque se tiene más tarjetas se tiene más capacidad de gasto porque tarde o temprano va a tener que pagarlas”, afirma Díaz.