(Foto: Archivo).
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El Fondo para la Inclusión Económica en Zonas Rurales (Fonie) del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (), creado en el 2013, tiene como principal tarea el cierre de brechas de acceso a en el ámbito rural mediante la promoción de proyectos de inversión pública de infraestructura de saneamiento, redes viales, electrificación y telecomunicaciones.

Sin embargo, según datos del propio Midis, en el 2016 solo el 69,7% de los hogares urbanos en el Perú tiene acceso al paquete integrado de estos servicios. Peor aún, en el ámbito rural ese porcentaje es de tan solo 28,3%. Y es que la brecha estimada para estos cuatro sectores alcanza los US$127.500 millones para el período 2016-2025.

¿Por qué es importante cerrar esta brecha simultáneamente? Ya varios estudios han demostrado que existen complementariedades en la provisión de diferentes tipos de infraestructura. Esta provisión simultánea eleva el bienestar de los hogares (Escobal y Torero, 2004) y disminuye la probabilidad de un hogar de ser pobre (Aparicio, Jaramillo y San Román, 2011).

Es evidente, por ejemplo, que una provisión de banda ancha con velocidad adecuada no será eficiente para elevar el bienestar de las poblaciones rurales si no se cuenta con un camino vecinal que conecte la población con alguna vía departamental. Asimismo, sin electricidad no puede haber una adecuada . Por último, sin servicios de saneamiento aumenta la morbilidad y sin electricidad es poco probable que una posta médica funcione bien.

El esfuerzo del Fonie consiste en agrupar diferentes programas multianuales de varias dependencias públicas tales como Foner en electricidad, en telecomunicaciones, Pronasar en saneamiento, en transporte, entre otros, con el fin de “armar” modelos de inversión. Para lograr esto se requiere una correcta articulación intersectorial e intergubernamental.

Es una tarea complicada, pues cada sector tiene sus prioridades y metas que seguirán cada uno por su camino mientras no exista una intervención coordinada por una entidad con peso específico que hoy el Fonie no tiene. Por ejemplo, en Ecuador existe el Ministerio Coordinador que se encarga de esa articulación.

Hay que tener en cuenta que no solo se necesita construir sino preservar luego la calidad de los servicios e infraestructura con una adecuada operación y mantenimiento. Además, es vital darle al cierre de brechas un enfoque territorial e intercultural proponiendo soluciones adecuadas en relación con las costumbres y usos de las diferentes poblaciones. Por último, se deben reforzar las capacidades de supervisión y seguimiento del Estado.

Entonces, no solo se trata de invertir por invertir. Es necesario contar con una visión articulada de intervenciones sectoriales que permita incluir las potencialidades de los servicios públicos en forma conjunta. Démosle más fuerza al Fonie para que las inversiones en el ámbito rural resulten siendo más eficientes y productivas para el país.

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