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Devoluciones del IGV: ¿por qué superaron los S/12.100 millones en 2017?

Entre 2010 y 2014, las devoluciones del IGV mantuvieron una tendencia relativamente estable. Pero desde el 2015 aumentan con fuerza

Exportaciones

Exportaciones

(Por: Instituto peruano de economía - IPE) Con el Congreso y Ejecutivo discutiendo sobre las exoneraciones tributarias y los ingresos del Estado, las devoluciones de impuestos han saltado a la palestra. Entre estas, una de las más importantes es la devolución de IGV por exportaciones.

Como se sabe, el IGV es un impuesto al consumidor final de un bien o servicio. En el ámbito internacional, el llamado IGV en el Perú se conoce como IVA, y en todos los países en que se da, cumple una regla sencilla: las exportaciones no pagan IVA, pero las importaciones sí. O, lo que es lo mismo, el impuesto al consumidor final se paga donde se consume el bien.

Sin embargo, esta regla genera una complicación para las empresas exportadoras: ellas pagan parte del IGV cuando compran insumos o activos, aun cuando no son consumidores finales y no deben cargar con este impuesto. Esto, que se da en todos los países, lleva a que se creen mecanismos para que todos los exportadores recuperen el impuesto que no debieron pagar.

Usualmente, la devolución de IGV se realiza de manera implícita al calcular el IGV a pagar por una empresa.

Si, por ejemplo, una empresa vendió a consumidores bienes por un valor de S/1.000, la empresa debe pagar S/180 por concepto de IGV, lo que se conoce como IGV bruto. Además, si durante ese período la empresa compró insumos para elaborar sus bienes por un valor de S/200, entonces ya pagó S/36 de IGV por esos insumos, que no debería haber pagado dado que no es un consumidor final.

Por ello, para devolver implícitamente los S/36, este monto se considera como un crédito contra los S/180 que debe pagar. De esta forma, la empresa solo paga la diferencia entre el IGV bruto (S/180) y el crédito fiscal que generó por la compra de insumos (S/36). Eso arroja como resultado S/144 al considerar el efecto de la devolución.

Sin embargo, al exportarse y no existir contra qué dar un crédito, el mecanismo implícito de devolución no funciona y debe ser sustituido por una devolución explícita.

En consecuencia, la devolución del IGV a las exportaciones no viene a ser un gasto del Estado, sino reconocer un pago que ya se dio, aun cuando no era necesario. Por lo tanto, el efecto “negativo” de las devoluciones sobre los ingresos fiscales en un determinado año solo es reflejo de que en períodos anteriores ya hubo cobros de IGV (sobre activos o insumos de empresas exportadoras) que no debieron darse.

Devoluciones del IGV vs Exportaciones

Devoluciones del IGV vs Exportaciones

LOS NÚMEROS HOY

Por ello, en la práctica, el comportamiento de las devoluciones se relaciona con la evolución de las exportaciones y con el monto invertido para la producción en cada sector económico. En los últimos años, las devoluciones se han incrementado sustancialmente, como también lo han hecho las exportaciones, sobre todo las exportaciones mineras.

Entre el 2010 y el 2014, las devoluciones del IGV mantuvieron una tendencia relativamente estable y promediaron S/5.750 millones. En contraste, a partir del 2015, se observa un incremento significativo que lleva a que el 2017 superen los S/12.100 millones. Pero esto reflejaría que estos S/12.100 millones fueron efectivamente pagados en algún período anterior para ser devueltos luego.

Cabe notar que aunque el sector minero explica más del 60% de las exportaciones del país, ni aún en el 2017 explica la mayoría de las devoluciones. Otros sectores, por ejemplo, en el agropecuario también aumentaron significativamente; del año 2014 al 2017 las devoluciones al sector agropecuario se duplicaron. Es decir, es el aumento en las exportaciones y en la inversión en proyectos lo que explica el aumento de las devoluciones.

Por otro lado, el volumen de exportaciones producto del inicio de operación de los proyectos mineros como Las Bambas y la ampliación de Cerro Verde –ambas entre las cinco minas más grandes del mundo–, Constancia y Toromocho ha generado un importante aumento en el monto de IGV por devolver.

Lo mismo se puede decir de la inversión en irrigación y en preparación de la tierra para el cultivo de arándanos, que ha permitido que en sólo tres años el Perú se haya posicionado como el tercer exportador del mundo. El volumen de exportaciones de arándanos ha crecido en más de 1,700% entre el 2014 y el 2017.

POR CORREGIR

Según fuentes del MEF, parte del problema con las devoluciones se origina en proyecciones poco precisas respecto de los montos a devolver en los siguientes meses, lo que ocasiona desbalances en las proyecciones de las cuentas fiscales.

Adicionalmente, la Sunat viene llevando a cabo esfuerzos para fiscalizar que los valores de mercado de las operaciones de comercio exterior se ajusten de manera precisa al monto de la devolución –por ejemplo, en el caso de la calidad del mineral exportado–, pero los procesos técnicos no están terminados.

Así, pues, queda trabajo por hacer en el sistema de devoluciones de IGV por exportación, pero este pasa menos por cuestionar el mecanismo en sí –que es una práctica internacional general y que responde a criterios económicos razonables– y más por afinar los procesos que enfrenta.

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