Del total de deudores en el sistema financiero, las mujeres representaban el 45%. Cinco años más tarde, en el 2019, pasaron a ser casi el 50%, sefún la SBS. (Foto: El Comercio)
Del total de deudores en el sistema financiero, las mujeres representaban el 45%. Cinco años más tarde, en el 2019, pasaron a ser casi el 50%, sefún la SBS. (Foto: El Comercio)

Para el Banco Mundial, las distintas naciones afrontan barreras similares cuando de inclusión financiera se trata: una de ellas es que el acceso a los servicios financieros llegue a las , una población que consideran “difícil de alcanzar”.

Asimismo, este obstáculo fue observado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), y en el 2015, los Estados acordaron una nueva agenda para garantizar un plan de acción a favor de las personas. Es así que eliminar dicha barrera se convirtió en uno de los propósitos considerados en la Agenda 2030: Objetivos de Desarrollo Sostenible. Precisamente, el punto referido a Igualdad de género.

“La desigualdad en el nivel de ingresos, tenencia de propiedad y educación financiera son los tres principales factores que genera un menor acceso de las mujeres a los servicios financieros”, expresó César Vela, subgerente de Productos Inclusivos de Mibanco. “[...] La inclusión financiera de las mujeres es especialmente importante para promover el crecimiento económico y el desarrollo del país, no solo porque son más vulnerables a la pobreza, sino porque de ellas depende gran parte el bienestar de las familias, comunidades y sociedad”, anotó.

PANORAMA ACTUAL

En el caso peruano, en junio de 2014, del total de deudores en el , las mujeres representaban el 45%. Cinco años más tarde, en el 2019, pasaron a ser casi el 50%, según datos de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).

Esta tendencia creciente año a año revela que el público femenino está accediendo, seleccionando y tomando los productos financieros que hoy existen en el mercado. “El Perú ha logrado en los últimos años avances significativos respecto a este tema, pero todavía tenemos brechas importantes, sobre todo en la zona rural, que nos sitúa por debajo de algunos países de la región tales como Chile o Colombia”, observa Vela.

Así, desde Financiera Confianza, el programa “Palabra de Mujer” en la actualidad cuenta con más de 50.000 clientas, de acuerdo con Jasmina Bjeletic, gerente de Estrategia de Clientes y Productos. El año pasado, sumaron a 10.000 mujeres más a su cartera.

“La inclusión financiera constituye un factor importante para el empoderamiento y la autonomía económica de las mujeres, en la medida en que les permite ampliar sus posibilidades de desarrollo productivo, personal y familiar”, resaltaron desde Caja Piura. (Foto: Andina)
“La inclusión financiera constituye un factor importante para el empoderamiento y la autonomía económica de las mujeres, en la medida en que les permite ampliar sus posibilidades de desarrollo productivo, personal y familiar”, resaltaron desde Caja Piura. (Foto: Andina)

No obstante, pese a estos números, la ejecutiva considera que la existencia del machismo tiene impacto al momento de hablar sobre inclusión financiera.

“No hay un acceso adecuado al sistema financiero, sobre todo en las zonas rurales. También, vemos que el machismo es más marcado: el hombre no ve bien que una mujer pueda acceder al sistema financiero porque le da independencia económica y vemos que la mujer tiene ciertas restricciones en cuanto a la educación. Hace falta mucha capacitación para que pueda emprender su negocio y para que pueda manejar productos financieros”, explica.

Por su parte, Caja Piura cuenta con un producto llamado “Crece Mujer”, que a la fecha agrupa a 7.377 clientas con un promedio de crédito de S/ 4.300, según informó José Torres, jefe comercial de Créditos Empresariales. Actualmente, el 51% de su cartera de clientes está representado por mujeres.

“Del universo de clientes, tenemos que 102.000 mujeres pertenecen al segmento minorista y solamente 300 clientes son no minoristas, así también tenemos clientas que tienen otros tipos de créditos”, precisó.

Asimismo, el ejecutivo coincidió con Bjeletic en cuanto a la importancia del acceso a financiamiento de modo que este permita alcanzar la independencia económica. “La inclusión financiera constituye un factor importante para el empoderamiento y la autonomía económica de las mujeres, en la medida en que les permite ampliar sus posibilidades de desarrollo productivo, personal y familiar”, resalta.

Otra de las alternativas en el mercado es la que ofrece Mibanco, con “Crédito Mujer”. “El mayor porcentaje de nuestras clientas son del sector de la micro y pequeña empresa. Con este producto damos acceso a mujeres con negocios muy pequeños, en muchos casos emprendimientos que están dando sus primeros pasos”, informa Vela.

Las financieras coinciden en que la tasa de morosidad es baja en cuanto al pago de los créditos tomados por mujeres. “Es sabido que las mujeres de este segmento pagan con mayor puntualidad que los varones”, destaca.

En búsqueda de seguir en la ruta del crecimiento, es necesario superar también barreras de autoexclusión, señalan desde Mibanco. (Foto: ITP)
En búsqueda de seguir en la ruta del crecimiento, es necesario superar también barreras de autoexclusión, señalan desde Mibanco. (Foto: ITP)

EN BÚSQUEDA DEL CRECIMIENTO

De acuerdo con lo informado por Financiera Confianza, sus clientas se encuentran en la selva –principalmente en Ucayali, en la ciudad de Pucallpa–. Además, los departamentos en donde destaca la presencia femenina en cuanto a solicitudes de créditos son Lima, Junín, Huancavelica y Ayacucho. En tanto, Caja Piura destaca a Chiclayo y Cajamarca, seguido de Piura y Tumbes.

“Lo que vemos es que después de dos años, el 22% de clientas salen de la pobreza. Si bien nuestro crédito no es el único factor, creemos que ha sido importante”, dice Bjeletic, agregando que las mujeres a quienes acompañan se desempeñan en sectores como comercio y servicios.

Específicamente, en cuanto al primero, son dueñas de pequeñas bodegas y pequeños puestos en mercados. Asimismo, trabajan con productos de belleza. Con respecto al segundo, se desempeñan en rubros de comida y peluquería.

En búsqueda de seguir en la ruta del crecimiento, es necesario superar también barreras de autoexclusión, de acuerdo con Mibanco. Una de ellas es el miedo al fracaso al momento de iniciar un emprendimiento. “Se vive en una sociedad muy conservadora, lo cual genera desconfianza para arriesgarse a tomar esta decisión”, señalan.

Asimismo, indican que aquellas mujeres que ya tienen un negocio, “piensan que por el tamaño de los mismos o por su condición de propiedad (considerando que el documento se encuentra solo a nombre del cónyuge varón) no calificarán para un crédito”. Agregan que a esa situación se suma el temor a no poder asumir los pagos mensuales.

Finalmente, subrayan que las mujeres trabajan a la semana “nueve horas más que los hombres en tareas no remuneradas, que son justamente las tareas del hogar”.

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