Mirko Zimic, jefe del Laboratorio de Bioinformática, Biología Molecular y Desarrollos Tecnológicos de la Facultad de Ciencias de la UPCH, coordina el equipo que diseña la única vacuna contra el COVID-19 que se desarrolla en el Perú.
Mirko Zimic, jefe del Laboratorio de Bioinformática, Biología Molecular y Desarrollos Tecnológicos de la Facultad de Ciencias de la UPCH, coordina el equipo que diseña la única vacuna contra el COVID-19 que se desarrolla en el Perú.
Katherine Subirana Abanto
Jorge Paredes Laos

En esos días de marzo y abril —y conforme avanzaban los contagios—, ya se percibía que la lucha contra la sería difícil y dramática. Primero, faltaban camas, unidades de cuidados intensivos; después, pruebas moleculares, ventiladores mecánicos y oxígeno; y, finalmente, no había una data adecuada para el control epidemiológico. Cada región del país era una realidad distinta.

Entonces, y en tiempo récord, equipos de científicos peruanos de universidades, de las Fuerzas Armadas y de diversas instituciones públicas y privadas empezaron a trabajar en una carrera contra el tiempo. De todas estas iniciativas, existen actualmente 50 proyectos orientados a luchar contra el coronavirus y que vienen siendo apoyados por el .

La doctora Fabiola León - Velarde, presidenta de dicha institución, explica que los proyectos se eligieron mediante un concurso que convocó a investigadores enfocados en seis áreas que son necesarias de abordar frente a una pandemia: detección temprana masiva, rápida y sensible; accesorios sanitarios; aplicaciones móviles para el trazado de datos; tratamientos; desarrollo de antivirales y vacunas; y estudios epidemiológicos y sociales. La mayor cantidad de proyectos se recibió en las áreas de accesorios sanitarios y aplicaciones móviles.

“La respuesta de los investigadores peruanos fue pronta y de altísima calidad. Trabajamos en tiempo récord para realizar el concurso y dejamos también una lección sobre cómo ser menos burocráticos con algunos procesos”, comenta.

Fabiola León-Velarde, fisióloga peruana de la UPCH y presidenta del Concytec. (Foto: Concytec)
Fabiola León-Velarde, fisióloga peruana de la UPCH y presidenta del Concytec. (Foto: Concytec)

Proyectos de esperanza

El físico Alberto Gago señala que todos los proyectos que se realizan en estos momentos para paliar la pandemia resultan valiosos y que ningún esfuerzo es menor. Todo suma: desde la fabricación de mascarillas hasta ventiladores y plantas de oxígeno, desde pruebas moleculares hasta la búsqueda de anticuerpos de plasma y la ansiada vacuna.

“Lo que hay que enfatizar —asegura Gago— es el hecho inédito de que empresas del sector privado estén apostando por el desarrollo científico en el país. Si bien es una colaboración en la coyuntura de la pandemia, lo importante es que esta vaya más allá. Dentro de lo malo, esto es muy bueno porque el Perú podría dar el ansiado salto tecnológico que le permitiría fabricar sus propios equipos médicos, y desarrollar proyectos de ciencia y tecnología en general.

Entre esos proyectos que él ha visto surgir en los meses pasados destaca tres, que pueden ser buenos ejemplos de lo que se está haciendo en el país: uno es el Proyecto MASI (ventilador mecánico), desarrollado por la Universidad Católica y una red de colaboradores que incluyen a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de San Marcos, al Concytec, a la Clínica Internacional y al Minsa, entre otras empresas e instituciones, y se basa en la automatización de un resucitador manual (bolsa resucitadora) con funciones similares a las de un ventilador mecánico. El segundo es una planta de oxígeno medicinal, desarrollada por el Departamento de Ingeniería de la PUCP con la empresa Seralt. En este caso, el principio físico que se utiliza para la autogeneración del oxígeno se denomina Pressure Swing Adsorption (PSA), que permite separar el oxígeno del nitrógeno. Es de bajo costo (cuesta la mitad o la tercera parte de uno importado) e implementación rápida. Y el tercero se vincula con la implementación de nuevas pruebas rápidas para el diagnóstico molecular masivo.

El procesamiento de la prueba no se requiere de equipos sofisticados, lo que facilita su traslado a otras zonas del país para hacer el descarte de COVID-19. (EsSalud)
El procesamiento de la prueba no se requiere de equipos sofisticados, lo que facilita su traslado a otras zonas del país para hacer el descarte de COVID-19. (EsSalud)

Uno de estos proyectos es desarrollado en colaboración entre la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y la Universidad Peruana de Ciencias (UPC). El equipo que desarrolla esta investigación está liderado por el investigador de la UPCH Edward Málaga - Trillo, y se trata de uno de los proyectos más prometedores y esperados por la ciudadanía: la prueba molecular de resultados rápidos.

Los resultados de las pruebas moleculares estándar demoran, generalmente, un par de días. Lo que propone el equipo de Málaga - Trillo es producir pruebas cuyos resultados estén listos en minutos. ¿Esta velocidad no disminuye la eficacia? No. Y así lo explica el investigador: “La prueba molecular estándar (PCR) fue diseñada para tiempos de paz, no para tiempos de pandemia. Menos para un país como el nuestro, con limitado acceso a tecnología de punta. Para nuestro proyecto, nos basamos en técnicas desarrolladas en Estados Unidos aprobadas por la FDA. No hemos empezado de cero”.

La burocracia es uno de los motivos por los que su proyecto avanza lentamente, pues nuestro país no cuenta con protocolos para validar proyectos como el que desarrolla el equipo de la UPCH, lo que dificulta el trabajo de los investigadores. Sin embargo, Málaga - Trillo es optimista, e insiste en concretar con las autoridades de salud las reuniones para trazar la hoja de ruta que les permitirá continuar el camino para validar las pruebas que permitirán la detección temprana y segura de COVID-19. Ya existe incluso un laboratorio privado —AC Farma— comprometido con la producción. Por ahora, la pelota en la cancha se mueve lentamente.

El doctor Manolo Fernández (derecha) y el equivo de FARVET. Al centro, "Esperanza", la gallina de los huevos de oro. (FOTO: Luis Miranda).
El doctor Manolo Fernández (derecha) y el equivo de FARVET. Al centro, "Esperanza", la gallina de los huevos de oro. (FOTO: Luis Miranda).

Plasma y vacuna

En el campo de la biomedicina, destacan las investigaciones en el desarrollo de anticuerpos para combatir los efectos del virus en pacientes graves. Una de ellas utiliza el plasma convaleciente y es desarrollada por un equipo del Seguro Social de Salud, liderado por la doctora Leda Hurtado Roca. Con este plasma extraído de personas recuperadas, se busca ayudar a generar anticuerpos a los pacientes graves en las unidades de emergencia.

Por otra vía, el biofísico Mirko Zimic y el médico veterinario Manolo Fernández, a través de la empresa Farvet, están buscando desarrollar anticuerpos a partir de los huevos de gallinas inmunizadas contra el SARS-CoV-2. La misma entidad también ha iniciado el proceso para obtener una vacuna contra el coronavirus. Esta se halla “basada en la proteína spike, expresada en células de insecto, y la evaluación de su seguridad e inmunogenicidad en animales y humanos voluntarios”, según consta en la ficha de Concytec.

Datos contra el coronavirus

El desarrollo de bases de datos también ha sido importante para el control de la pandemia. Una de ellas es “Perú en tus manos” y otra es “Caracterizando al COVID-19: Herramienta de análisis de datos de pacientes del COVID-19 en el Perú”, desarrollada por un equipo de la Universidad Católica, liderado por el físico Alberto Gago. A través de una aplicación, los pacientes en cuarentena en sus casas pueden hacer un seguimiento de los síntomas; el personal médico, controlar a hospitalizados; y quienes salen de alta, monitorear lo que sucede después de la recuperación. Esta data permite a los epidemiólogos medir el comportamiento del virus en el país.

La lucha contra el coronavirus no solo se realiza en los hospitales, en las casas, sino también en los laboratorios.

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