Los niños que tocan un instrumento tienen mayores facilidades de aprendizaje y desarrollo.
Los niños que tocan un instrumento tienen mayores facilidades de aprendizaje y desarrollo.
Gonzalo Tello

El desarrollo integral de los niños no queda solo en la alimentación y la estimulación física. La música es fundamental en los primeros años. Esto es algo que los médicos y científicos recomiendan y reafirman en múltiples artículos. Los nuevos padres constantemente reciben información al respecto de parte de amigos y especialistas.

Desde la gestación, cualquier influencia auditiva tiene efectos en el feto, ya que el oído se forma desde el tercer mes. La sensación de compañía se forma desde entonces y se ha observado la liberación de dopamina, la hormona que produce placer. Hacia la etapa del nacimiento, la música y armonía permiten desarrollar y estimular no solo el cerebro, sino también el lenguaje corporal y emocional. Se desarrolla el equilibrio, la tranquilidad mental y la sociabilidad, que se manifiestan desde la edad temprana.


—Cultivar el talento—

Es determinante elegir si se quiere brindar formación musical al niño a través de un instrumento en los primeros años. Las diferencias entre los niños que tocan un instrumento desde pequeños y los que aprenden de grandes son notorias. Los que lo hacen en la primera etapa de la vida –así no se dediquen a ello en el futuro– tienen mayores facilidades de aprendizaje y desarrollo personal. Los instrumentos favoritos de los más pequeños son el piano, la flauta o, en algunos casos, el violín.

Existen métodos de rápido aprendizaje para niños, como el famoso método Suzuki, que permite a los niños desarrollar sus potencialidades tocando una variedad amplia de instrumentos, tales como el violín, piano, viola, flauta traversa, violonchelo, arpa, guitarra, etc. Este método, creado en los años 50 por Shin’ichi Suzuki, ha desarrollado –con resultados virtuosos– a miles de niños que incluso han formado orquestas infantiles.

Sin embargo, como dice su autor, el método no fue creado para preparar a músicos profesionales, sino para darles una mejor calidad de vida a los niños, ya que el talento no es innato sino aprendido. Este es un método educativo y filosófico enfocado en la persona, en su desarrollo e interacción con los demás. En la década de 1960, llamó la atención de maestros estadounidenses, y se difundió y popularizó en el mundo.


–Las orquestas infantiles y juveniles–

Otro método de aprendizaje y desarrollo musical se da a través de los exitosos sistemas de orquestas infantiles y juveniles. Se crearon en Venezuela hace 40 años y hoy se replican en varios países del mundo, incluido el nuestro. El objetivo es fomentar el desarrollo de los niños a través de su participación en núcleos de formación, en los que, junto con otros niños y maestros, aprenden a tocar un instrumento y, finalmente, forman parte de orquestas sinfónicas.

El objetivo inicial de este proyecto era captar a niños de escasos recursos económicos, que pudieran caer en la delincuencia, drogas y malos hábitos, para darles una herramienta que les permitiera elevar sus capacidades y autoestima. De esta manera, se crea una rutina que incluye a la familia, que participa en los avances y logros del niño, y esto armoniza su entorno. Los resultados son impresionantes: el aprendizaje escolar mejora al poco tiempo y, en cinco años, los índices de comprensión lectora y desarrollo psicosocial se elevan considerablemente.


—El ejemplo nórdico—

Cuando se trata de fomentar la música en edades tempranas, los países nórdicos son líderes en este tipo de educación, así como en otras artes y humanidades.

La formación musical es esencial y es parte del currículum escolar obligatorio. Es notoria la diferencia de sus sociedades respecto de otras que no les dan tanta importancia a las humanidades y las artes en general.

Como tratamiento, la musicoterapia es también considerada importante y cada vez más popular, pues a través de los sonidos, ritmos, melodías y armonías se entrena el cerebro de forma tal que pueden combatirse o retrasarse enfermedades que deterioran la capacidad mental, como el Alzheimer. Se dice que este mal avanza cuando no le damos suficiente entrenamiento a nuestro cerebro. Precisamente, la música, inducida por un terapeuta, permite combatir su deterioro.


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