El día de su muerte, Reinoso, cabecilla de Sendero Luminoso, volverá a estremecer al Perú. Quizás, el Estado Peruano demostraría otra vez que no está preparado para afrontar un proceso vinculado al terrorismo.

“No hablo con él sobre su muerte. Se dedica solo a leer y escribir. Me parece inmoral y repudiable que la prensa aborde ese tema”, dice Manuel Fajardo, abogado de Guzmán, quien lleva 24 años preso en la Base Naval del Callao por haber ordenado atentados y asesinatos desde 1980, bajo la afiebrada consigna de que era la única vía para conseguir el poder en el país.

Guzmán, ‘Gonzalo’ o ‘Cachetón’–como lo llamaban los policías que lo capturaron en 1992– cumplirá 82 años, el 3 de diciembre. La soriasis y problemas hepáticos son los males que siempre lo aquejan. El día que espera con más ansias no es el de su cumpleaños sino cuando se encuentra con Elena Yparraguirre, su esposa y la segunda cabecilla senderista, condenada también a cadena perpetua. Ella está recluida en el penal de Piedras Gordas, en Ancón.

“El INPE [Instituto Nacional Penitenciario] escoge un día al año para que se realice la visita. La suben a una furgoneta sin lunas y la llevan a la Base Naval del Callao. Ahí pueden permanecer juntos entre dos o tres horas, eso depende de las autoridades”, precisa César Cárdenas, ex jefe de Asuntos Penitenciarios de la Defensoría del Pueblo.

—Magnificando hechos—
Si el Perú amaneciera mañana con la noticia de que Guzmán murió, el gobierno debería entregar el cuerpo a su familia directa, es decir descendientes o ascendientes, de acuerdo con las normas. Pero, Guzmán no tiene hijos, tampoco padres vivos. Solo medios hermanos a quienes no ve hace muchos años.

Entonces, Yparraguirre otorgaría poderes a algún familiar de ella para que se haga cargo del cuerpo. Mientras tanto, en las hacinadas cárceles peruanas, ¿cómo reaccionarán los condenados por terrorismo al enterarse de la muerte de Guzmán?

El historiador Juan Luis Orrego afirma que el Perú no está preparado política ni educativamente para una eventual muerte de Guzmán y tampoco “para manejar el tema de la memoria o el recuerdo del terrorismo”. “Hay que tener en cuenta que hay una intencionalidad política de una fuerza mayoritaria en el Congreso de magnificar algunos hechos recientes [como la construcción de un mausoleo en Comas] y de esta manera justificar un pasado de represión y pacificación en el país”, enfatiza.

Carlos Tapia, analista del terrorismo en el Perú e integrante de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), reconoce que este organismo debió establecer algunas recomendaciones sobre cómo actuar frente a la liberación de senderistas y ante la muerte de miembros de la cúpula como Guzmán e Yparraguirre.

“No hay que meterlo en el mar como se hizo con Bin Laden, pero tampoco llevarlo a un mausoleo con la hoz y el martillo, permitir eso es una fragilidad del Estado. Debemos estar preparados para ese momento y evitar que esa muerte sea utilizada como propaganda política a favor del Movadef”, precisa.

Tapia resalta que la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Poder Judicial y la autoridad municipal del lugar donde sería enterrado Guzmán deben evitar –de manera coordinada– que el sitio se convierta en un lugar de peregrinaje o punto de concentración de nuevos simpatizantes de la ideología senderista. “Se trata de usar armas democráticas”, agrega.

Orrego remarca que en los juicios de Núremberg, al final de la Segunda Guerra Mundial, se dispuso que los cuerpos de nazis que colaboraron con Adolfo Hitler sean enterrados en fosas comunes. “El recuerdo del nazismo estaba fresco y no hubo conflicto ideológico ni jurídico para aplicarles la ley”, sostiene. Pero, agrega que los tiempos han cambiado y los procesos históricos son distintos. “Hoy en la tumba de Karl Marx, en Londres, hay romerías y es un lugar turístico bastante visitado. Nadie se escandaliza y la prensa ni lo cubre”, acota.

—“Habrá mejores”—
El día de su captura, Guzmán se dirigió al general de la Policía Nacional Ketín Vidal para decirle enfáticamente y sosteniendo su dedo índice en la sien: “Si uno muere, esto [las ideas] queda en los demás”. Un año después pidió firmar un acuerdo con el gobierno de Alberto Fujimori, en el que se comprometía a poner fin al conflicto armado. Lo que no ha hecho hasta ahora es pedir perdón al Perú. 

Tapia resalta que Guzmán no ha asumido su responsabilidad por las muertes. “Su silencio es total. Las sospechas que tiene la sociedad de que el Movadef o el Fudepp pueda volver a la lucha armada son legítimas porque no hay un deslinde tajante. Solo dicen que no hay las condiciones”, remarca el analista.

Una vez Vladimiro Montesinos le preguntó a Guzmán, cuando estaban en las negociaciones del acuerdo: “¿Usted cree que habrá otro Abimael Guzmán?”. Él respondió: “Habrá muchos y mejores”.

Cronología del proceso judicial a Guzmán

Días después de su captura, Abimael Guzmán fue presentado a la prensa. (Archivo El Comercio)

12/9/1992: Captura del cabecilla terrorista Abimael Guzmán con otros 10 miembros.

4/1/2003: El TC deroga la ley que permitía la cadena perpetua, con lo cual abre la posibilidad de nuevos procesos.

5/5/2003: En su primera comparecencia ante los jueces, Guzmán aseguró ser víctima de “una campaña negra”.

5/11/2004: Comienza el juicio en el fuero civil contra Abimael Guzmán, Elena Yparraguirre y los demás integrantes de Sendero Luminoso.

13/10/2006: Luego de casi un año de audiencias, la Sala Penal Nacional condena a cadena perpetua a Abimael Guzmán. También le impuso la pena de cadena perpetua a Elena Yparraguirre, pareja de Guzmán, al probarse que fue la número dos del llamado comité central de la organización terrorista Sendero Luminoso.

27/11/2007: La Corte Suprema de Justicia confirma el fallo condenatorio de cadena perpetua en contra de Guzmán y de las demás condenas a la cúpula senderista. Durante el proceso, Guzmán contrajo matrimonio con Yparraguirre.