Palacio de Gobierno.
Palacio de Gobierno.
Pedro Ortiz Bisso

“Ojalá me prestara a mí un añito nomás el Gobierno la presidencia… ¡lo que haríamos! ¡la maravilla!”.

No hace falta hacer un gran ejercicio de imaginación para suponer qué haría en “un añito” el congresista Orestes Sánchez, dueño de esta expresión de deseos compartida ayer con el pleno y quienes seguíamos el debate de la moción de vacancia presidencial.

El señor Sánchez salió del anonimato a principios de año, cuando al finalizar un encuentro entre candidatos al Parlamento, puso una rodilla en el suelo, cerró los ojos y, Biblia en mano, pidió el voto por un partido “provida y profamilia”. ¿Cuál? Podemos Perú de Pepe Luna, Daniel Urresti, Cecilia García y compañía.

Semanas después, antes de convertirse en el décimo parlamentario contagiado con el COVID-19, el señor Sánchez –que es pastor evangélico- presentó un proyecto de ley para declarar el tercer domingo de abril como “día nacional de oración”.

¿Qué ‘maravillas’ haría el señor Sánchez durante el ‘añito’ que le prestarían la presidencia? Si nos atenemos a las propuestas de los miembros de su bancada, se me ocurren las siguientes: desmantelamiento de la Sunedu, regreso de las universidades basura, devolución del 100% del IGV y los fondos de las AFP, suspensión de los programas de planificación familiar, ivermectina para todos y otras linduras que, seguramente, se le ocurrirán en el camino.

En unos días, esto que parece una locura puede convertirse en realidad.

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