En solo cuatro horas, más de 10 kilómetros de carreteras y decenas de viviendas en cuatro distritos de Lima fueron afectados tras el desborde del

Ya desde el pasado 22 de enero, los vecinos reportaban una crecida alarmante por las constantes lluvias y huaicos en la zona. Así, el 27 de este mes, este afluente se desbordó alcanzando parte de la urbanización Campoy, en San Juan de Lurigancho.

Este fenómeno regresó ayer con fuerza. Una enorme masa de lodo apareció cerca de las 5:00 p.m. tras el nuevo desborde de este río, dejando en situación vulnerable gran parte de la zona este de Lima.

Colegios de Campoy, viviendas de la avenida Las Torres, el puente Trujillo, varios puntos de la urbanización Zárate, Puente Nuevo y el Malecón Checa fueron inundados. 

El colapso de la carretera fue inminente: cientos de vehículos y buses quedaron inmovilizados. Defensa Civil dispuso que 340 brigadistas ayuden a movilizar a las más de 5.000 personas que quedaron varadas.

La inundación también causó el cierre, en ambos sentidos, de la autopista Ramiro Prialé. La emergencia más crítica fue registrada en el puente Huaycoloro. Una de las secciones de esta estructura fue arrastrada por más de 20 metros debido a la velocidad del caudal. 

“El agua ha levantado el puente, lo ha removido. La fuerza del caudal ha hecho que el lodo llegue incluso hasta el Rímac”, dijo el subgerente de Defensa Civil, Mario Casaretto.
La Municipalidad de Lima, en coordinación con el Ministerio de Transportes, informó anoche que se instalará un puente metálico tipo Bailey en la autopista Ramiro Prialé, a la altura de Huachipa, que permitirá restituir el tránsito en las zonas afectadas. Se informó que Rutas de Lima activó un equipo de emergencia, integrado por grúas y retroexcavadoras.

Los alrededores de la Plaza de Acho también fueron afectados. Vecinos del pasaje Hualgayoc y del jirón Marañón (Rímac) trabajaron varias horas para evitar que el agua entre en sus viviendas.