Christian Bendayán,artista plástico. (Foto: Juan Ponce / El Comercio).
Christian Bendayán,artista plástico. (Foto: Juan Ponce / El Comercio).
Enrique Planas

Redactor

enrique.planas@comercio.com.pe

El entomólogo alemán Otto Michael llegó a Iquitos en 1895 buscando mariposas. Pero además de cumplir con creces su misión científica, pintó cuadros deliciosamente ingenuos donde registró el acelerado crecimiento urbano de Iquitos en tiempos de frenesí cauchero. Sin proponérselo, se convirtió en el primer pintor formal de la modernidad amazónica.

Un siglo después, otro pintor de la selva (urbana) cuelga la obra del maestro Michael junto a la suya en la bienal de arte más importante del mundo. El viernes por la noche, durante la inauguración de la muestra “Cartas al alcalde: Lima”, el Patronato Cultural del Perú anunció el proyecto “Indios antropófagos”, presentado por Christian Bendayán y el curador Gustavo Buntinx, como ganador del concurso curatorial para el pabellón peruano de la Bienal de Arte de Venecia. Todo en el marco de los encuentros culturales del 2° Multidisciplinar 2018.

Del 11 de mayo al 24 de noviembre del 2019, el público que visite el pabellón peruano en la sección Arsenale de la bienal podrá ver la obra de Bendayán dialogar con las creaciones históricas y el material de archivo que han nutrido su producción más reciente. Así, la presencia de Otto Michael resulta fundamental, pero también lo serán íconos arquitectónicos de la ciudad de Iquitos como la casa Cohen con sus azulejos alemanes; la Casa de Fierro, símbolo de la modernidad y la colonización de la Amazonía; y la pileta del malecón de Iquitos, curioso rectángulo envuelto en mayólicas para sanitarios que enmarca el paisaje del imponente Amazonas.
Imposible resulta para el artista disimular su alegría. Pero Bendayán recalca la responsabilidad que conlleva el encargo del jurado. “La muestra que presentaremos en Venecia es una reflexión en torno a la construcción que, desde el Estado, se ha hecho del imaginario amazónico sin entenderlo”, explica. Como advierte el pintor iquiteño, ya desde el descubrimiento del Amazonas los españoles recurrieron a mitos occidentales para referirse a esta región desconocida. Luego, se fueron creando otros mitos exotizantes sobre los amazónicos, presentándolos como salvajes a ser civilizados.

“Indios antropófagos” sintetiza las preocupaciones de un trabajo emprendido por Bendayán desde inicios de los años noventa. Su proyecto plantea la reelaboración de obras ya realizadas, traduciéndolas en otras técnicas como murales realizados con azulejos o pinturas sobre metal, puestas a dialogar con documentos históricos de la Amazonía.
“Siempre he entendido mi pintura como una cuestión de responsabilidad. No responde a intereses puramente personales, sino más bien colectivos”, señala el artista. “Mi obra se construye colectivamente, a partir de la participación de modelos que, siendo amigos míos, me sugieren ideas. Ocupar el pabellón peruano en la bienal es una gran responsabilidad porque estamos hablando de nuevos tiempos del arte peruano, tiempos que no van ligados únicamente a exploraciones plásticas, sino también a reflexionar sobre problemáticas que nos incumben a todos los peruanos”.

—Palabra de curador—
Bendayán lleva 20 años compartiendo proyectos creativos con el curador Gustavo Buntinx, desde que escribiera el texto de catálogo de su muestra “Edén”. Ambos comparten la fascinación por lo amazónico, por la construcción de su imaginario, así como la subversión que implica la condición transgénero. Desde su proyecto “Micromuseo”, Buntinx ha investigado en los fenómenos del travestismo, no solo sexual sino también cultural y político.
Como señala el curador, el proyecto “Indios antropófagos” propondrá en Venecia un desborde sensorial tanto en las imágenes como en la investigación histórica. “El exuberante derroche de colores y de formas que caracterizan el trabajo de Bendayán se confrontará con un complejo trabajo de archivo, una arqueología de la construcción del imaginario amazónico a través de libros y postales de fines del siglo XIX”, explica.
Justamente, el título de la muestra ha sido tomado de una de estas postales. Impresa en 1903 en los talleres de Eduardo Pollack, la imagen presenta como “indios antropófagos” a un grupo de nativos retratados por Charles Kroehle una década antes. Para Buntinx, resulta muy interesante confrontar ambas imágenes: en la toma original, los indígenas aparecen desnudos; mientras que en la postal, con curioso decoro, se recubren las anatomías con pudorosas túnicas. Todo un caso de travestismo involuntario. “Casi podemos decir que el sujeto amazónico no ha existido más que como un imaginario que constantemente alterna entre la fantasía y el fantasma”, señala el investigador. “Y pocos como Bendayán han sabido hurgar en ella de manera tan aguda e incisiva”, afirma.

—Lo que vio el jurado—
El pasado jueves por la noche, el jurado formado por Armando Andrade, (comisario del pabellón peruano en la ‘biennale’), Max Hernández Calvo, Gisela Urday, Marcelo Zevallos, Carlos García Montero, Nicolás Gómez Echeverri y el mexicano Pablo León de la Barra, junto con David Flores-Hora, delegado por el Ministerio de Cultura, y Lyda García, representante del Patronato Cultural del Perú, se reunieron para elegir la propuesta ganadora de entre los cuatro finalistas.
Como señala León de la Barra, este año se recibieron siete propuestas de altísimo nivel, que sumaban a artistas de todas las generaciones. En reuniones previas se escogieron cuatro proyectos finalistas para analizarse más a fondo, y luego de escuchar la sustentación de sus participantes, resultó difícil escoger entre propuestas tan parejas. “Siendo las cuatro igual de buenas, como jurado debíamos pensar cuál iba a representar mejor al Perú, cual resulta más pertinente, cuál presenta una cara de la producción artística que necesita visibilidad o que representa una tendencia en el país”, explica el curador del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.
Sin embargo, después de las presentaciones, tanto León de la Barra como Armando Andrade coinciden en que el jurado no tuvo dudas para elegir, de forma unánime, la propuesta de Bendayán y Buntinx. “Algo fundamental para definir la elección fue advertir la complicidad del trabajo intelectual y artístico entre el curador y el artista”, afirma el mexicano.
En efecto, en los últimos 20 años de su carrera, Bendayán está totalmente dedicado a visibilizar las diferentes facetas de la producción artística de Iquitos, tanto en su obra como exhibiendo el trabajo de otros artistas. Y para Buntinx, su proyecto “Micromuseo”, que cuestiona la función pública del museo tradicional, ha sido una obsesión.

“El proyecto expositivo ‘Indios antropófagos’ cuestiona las representaciones de la Amazonía y de lo indígena, afirmando su paisaje y sus personajes transgénero. Es una propuesta audaz, fuerte e interesante. De alguna manera, crea una especie de museo que debería existir en Iquitos para presentar y cuestionar las diferentes representaciones de la cultura amazónica. Y qué mejor lugar para visibilizarlo que la Bienal de Venecia”, señala León de la Barra.
Para Armando Andrade, es seguro que una propuesta como la elegida por el jurado no pasará desapercibida en Venecia. “Lo que este proyecto plantea es que el mundo no está tan avanzado como pensamos, que es necesario revisar nuevamente las cosas básicas. No olvidar lo esencial”, afirma.
En el segundo lugar, el jurado consideró el proyecto “La paz es una promesa corrosiva”, a cargo del curador Jorge Villacorta y el artista Herbert Rodríguez. En el tercer puesto se ubicó “Coreografías de viaje en el reino de las sombras”, propuesta curada por Florencia Portocarrero con los artistas Marco Pando Quevedo e Iosu Aramburu. Finalmente, como mención honrosa se destacó el proyecto “Estado(s) mágico(s)”, con Ishmael Randall como curador y los artistas Ximena Garrido-Lecca, José Luis Falconi y Laura María Oliveros.

—Un proceso de aprendizaje—
La propuesta de Bendayán y Buntinx define la tercera participación del Perú en la bienal de arte veneciana. Para Andrade, es visible que la experiencia adquirida permite perfeccionar los procesos para convocar nuevas propuestas y elegir ganadores. “Se va entendiendo el rigor de las propuestas, acotadas a los presupuestos. Todo es un proceso de aprendizaje”, explica el comisario del pabellón peruano.
Andrade señala que la conformación el año pasado de una asociación de curadores es una demostración de que las participaciones en la bienal empiezan a generar cierta institucionalidad. Asimismo, destaca que por primera vez el Ministerio de Cultura participe de manera comprometida aportando su respaldo a esta iniciativa. Como en ediciones anteriores, se cuenta con el patrocinio de Prom-Perú, la Fundación Wiesse y el diario El Comercio.
Como señala León de la Barra, para la edición 58 de la ‘biennale’, su curador invitado, el neoyorquino Ralph Rugoff, ha planteado el provocador lema “May You Live in Interesting Times” (puede que vivas en tiempos interesantes). “Cada bienal intenta tomar el pulso del momento y creo que lo que hemos visto en los últimos años es que la situación mundial se vuelve un tema clave. Rugoff se refiere a cómo las comunidades artísticas están respondiendo a estas tensiones y complejidades”, afirma.
“Si asumimos que los artistas son la antena parabólica de la sociedad, las bienales son precisamente los espacios donde puedes ver cuáles son las preocupaciones centrales del arte. Poner en diálogo tu propia circunstancia histórica y social como país es absolutamente fundamental. El hecho de formar parte de ese diálogo, de sumarte a este conjunto de visiones es absolutamente central”, añade Andrade.

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