De forma tangencial, escribir un guion es un poco como tramar un asalto: trazar la ejecución, solucionar problemas que surjan por las decisiones previas y huir. Todo eso con respecto a la trama, no al crimen, aunque en ambos casos el objetivo es apoderarse de algo; para el asaltante el objetivo es evidente, para el guionista es la atención del espectador. De ahí que haya cierto paralelo entre planificar el asalto y escribir en grupo, como los guionistas de televisión. “Nunca lo había vsito de esa manera, pero bueno, sí. El plan que nosotros los guionistas hacemos es para crear historias, otros personajes; podría ser como una metáfora”, dice Rasec Barragán, guionista de la película peruana “La banda presidencial”, quien marca distancia de sus creaciones. “Ellos [los protagonistas] lo hacen con su vida propia y, bueno, con una locura absoluta que finalmente la vuelven realidad, empujados también por sus frustraciones”.

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