Joker
Joker

Hasta la aparición del primer número de la “”, en abril de 1940, el Caballero Oscuro se la llevaba fácil. En efecto, sus casos publicados en “Detective Comics” eran, más bien, sencillos y distritales, dignos del serenazgo de Barranco: seguimiento y captura de ladrones, científicos locos o mafiosos de medio pelo. Con la llegada de , la vida de Batman sufrió un cambio parecido al que experimentó Sherlock Holmes cuando Moriarty apareció en las novelas de Conan Doyle.

Ni su creador Bob Kane, ni el guionista Bill Finger ni el dibujante Jerry Robinson se pusieron de acuerdo al definir su origen oficial. Aunque ciertas pistas como el maquillaje del actor Conrad Veidt en el filme ‘El hombre que ríe’ (1928) o la iconografía del comodín en la baraja son evidentes, fue el mismo Joker (o Guasón para nosotros los hispanohablantes) quien ambiguamente zanjó el tema en la historieta: "Si tengo que tener un pasado, prefiero que sea de elección múltiple", explicó.

Imprevisible y peligroso, el Joker es el némesis perfecto de Batman, ambos nacidos de una experiencia traumática: el primero al caer en una piscina de químicos tóxicos, el segundo viendo morir asesinados sus padres. Ambos representan al mal y al bien, al caos y al orden. Sin embargo, en el fondo se encuentran: es la máscara la que los define, como explica el historietista Jesús Cossío. "Eso es lo que los hace tan inquietantes", afirma.

Todd Phillips, director de "Joker", ya en cartelera, ha señalado que su filme no sigue ninguna línea argumental de los cómics publicados a lo largo de 80 años. El guion escrito por Scott Silver explora la vida de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), hombre sencillo e ignorado por la sociedad, comediante fallido que cuida de su madre enferma (Frances Conroy) y cuyo infortunio detona su locura y consolidación como cerebro criminal en ciudad Gótica. Ambientada en los años ochenta, nos muestra una ciudad en decadencia, marcada por el elitismo y la desigualdad.

—Tras la máscara—

¿Qué nos dice hoy un personaje cuyo rostro y máscara se confunden? Para José Agustín Ortiz, psicólogo y Director Académico de la Universidad Científica del Sur, podemos definir al Guasón, en sentido estricto, como un psicópata homicida. "Las personas que padecen este trastorno severo carecen de la capacidad de comprender sanciones y castigos como una consecuencia lógica de su conducta, y no son capaces de aprender y cambiar", explica al analizar a un payaso que utilizando los medios de comunicación para anunciar sus asesinatos antes de cometerlos. "Para un psicópata, el castigo es el equivalente al resultado de un juego, donde lo que obtiene es más grande cuanto mayor sea la maldad cometida. Son personas que han fusionado su identidad con este juego inmoral, de allí que su careta se encuentre fusionada con su verdadero rostro, ahora oculto", afirma Ortiz.

Aportando al análisis, para el historietista Miguel Det todos llevamos máscaras, tal como lo entendía Freud. "Lo fascinante y macabro del personaje que interpreta Phoenix es la absoluta desacralización de las convenciones sociales, no desde ideología, enfermedad o construcción cultural, sino desde la sensibilidad misma que esa risa ontológicamente encarna", afirma.

A diferencia del payaso festivo que encarnó el actor César Romero en la serie de los sesenta, el crítico literario José Carlos Yrigoyen advierte que el Joker actual lleva una máscara que no lo oculta, sino que más bien evidencia la deshumanización y la soledad del individuo en un mundo donde no halla lugar ni consuelo. "Su respuesta a la crueldad fría que padece es contestar con la misma moneda. Pero el detalle es que el prójimo, esa masa indiferenciada, no necesita afeites para causar dolor. El Guasón, en cambio, debe deformarse grotescamente para materializar su venganza. Ese es su signo, ese su estigma", añade.

—El origen de la risa—

Si bien el filme dirigido por Todd Phillips nos propone una narrativa sobre el origen del personaje, en ochenta años del personaje varios son los orígenes del Joker, un personaje de pasado múltiple. Aunque debutó en el número 1 de Batman en 1940, no fue hasta mucho después que DC intentó desvelar los orígenes de este encantador villano. Así, en Detective Comics #168, edición de febrero de 1951, se desveló que Joker comenzó siendo un ladrón llamado Red Hood (Capucha Roja). Tras robar una compañía de naipes y escapar por un rio contaminado con ácido, Red Hood descubrió que su cara había empalidecido. "Ese vapor químico... ¡me puso el pelo verde, los labios rojos, la piel blanca como la tiza! ¡Me veo como un payaso malvado! ¡Qué chiste para mí!", le dice el villano al mismo Batman.

"The Killing Joke", una de las historietas más conocidas sobre el origen del Joker.
"The Killing Joke", una de las historietas más conocidas sobre el origen del Joker.

Pero es en "Killing Joke" ("La Broma Asesina"), publicado en 1986, que esta historia se profundizará. Conserva la historia de Capucha Roja, pero se añade buena parte de tragedia: el Joker era un trabajador en una planta química que había dejado su trabajo buscando una oportunidad para convertirse en monologuista cómico. Pero incapaz de arrancarle risas a un público difícil, y necesitado de dinero para costear los gastos médicos para su esposa, aceptó ayudar a una banda de criminales para robar a su antiguo empleador. Tras ser perseguido por Batman, el mediocre comediante cae en un depósito de productos químicos. Combinando eso con la pérdida de su mujer embarazada en un extraño accidente, el dolor produce la aparición de un sádico payaso.

Tres años después, el filme de Tim Burton "Batman" exploró también los orígenes de Joker, proponiéndonos al personaje de Jack Napier, un elegante matón que trabajaba para el mafioso Carl Grissom, quien mantiene relaciones con la novia de su jefe. Al saberlo, Brissom decide tenderle una trampa para que caiga en manos de la policía. Una persecución con Batman termina con Napier cayendo en la alberca con químicos, transformando al personaje tanto física como psicológicamente. El Guasón nace de las aguas ácidas, como un héroe mítico. El filme de Burton también enlaza la historia del Joker con el origen de Batman, pues desvela que un joven Napier es quien asesina a sus padres en el oscuro callejón de Ciudad Gótica.

Heath Ledger como Joker en "The Dark Knight" (2008). (Foto: Warner Bros.)
Heath Ledger como Joker en "The Dark Knight" (2008). (Foto: Warner Bros.)

En "El Caballero Oscuro" (2008) de Christopher Nolan, el personaje interpretado notablemente por Heath Ledger suelta algunas historias de infancia. Al mafioso Gambol, colocándole una navaja en la boca, le cuenta que su padre era un alcohólico abusador que una noche especialmente cruel le dejó marcas en el rostro de su hijo mientras le preguntaba el ya famoso "Why so serious?". Sin embargo, el Joker afirmará luego algo completamente distinto a la fiscal Rachel Dawes, revelándole que un mafioso dejó cortes en el rostro de su esposa como castigo de sus deudas impagas. Al decidir desfigurar su propia cara para mostrarle su apoyo, ella lo encontró repulsivo y le abandonó, un desplante que le volvió loco.

En 2013, en el número 23.1 de la serie Batman se publica una nueva versión de los orígenes del Joker, donde se sugieren sus traumas como un producto de crueles maltratos infantiles. Se muestra a su cruel y abusiva tía Eunice, quien para castigarlo disfrutaba lavar con escobilla y lejía el rostro de su sobrino, lo que termina causándole un daño cerebral permanente, además de su característica piel blanca. La verdad, preferimos la canónica piscina de ácido.

Por su parte, la serie de TV "Gotham" nos presentó una versión del personaje muy distinta, al presentarnos a Jerome Valeska, ex-trabajador de circo que mostraba características del Joker clásico, pero que murió en la cuarta temporada de la serie. Su acto final fue enviar por correo una caja de gas tóxico a su hermano gemelo, Jeremiah, cuya exposición le vuelve loco y lo transfigura en el Príncipe del Crimen.

—La risa remedada—

Un pilar de la genial interpretación de Joaquin Phoenix, a decir de la crítica, es el diseño de una risa investigada en casos de personas con enfermedades mentales o problemas neurológicos. El actor se impuso en el Festival de Venecia con una risa terrible y dolorosa, emitida por personas con labilidad afectiva o síndrome pseudobulbar en los momentos menos apropiados, llegando incluso a representar emociones simultáneas, las dos caras de una tragicomedia.

Como nos recuerda el escritor y guionista de cómics Hernán Migoya, ya hemos escuchado la risa del Guasón en antecedentes clásicos como "El hombre que ríe" de Victor Hugo (Y repetimos el referente del filme silente homónimo dirigido por Paul Leni), en "Pagliacci" de Ruggero Leoncavallo y hasta la ranchera "Payaso" interpretada por Javier Solís. "Es la risa ante lo absurdo de la crueldad de Dios. Y la sana voluntad de imitar a Dios en sus acciones para que la absurda obra de la vida no decaiga", afirma.

¿Cómo podemos entender la risa de Joker en su crueldad absoluta? Para Jesús Cossío, si bien en algunos casos puede tratarse de sadismo, en el caso del Guasón revela su turbia cualidad de asumir la crueldad como un juego: "El personaje parodia el absurdo mismo de las normas sociales. Y razón no le falta", señala.

Para su colega, el dibujante arequipeño Omar Zevallos, Joker encarna la faceta oscura del payaso cuya sonrisa maquillada se esconde una personalidad aterradora. "Quizá algunos niños le temen a los payasos porque advierten esa intención oculta. Y la risa es el ingrediente maquiavélico que hace de él un villano perfecto".

Como señala el escritor Carlos Arámbulo, máscara y rostro al ser una cosa pero no la misma son la metáfora de nuestra intimidad expuesta, la maldad está a una vuelta de tuerca y eso me parece lo más escalofriante de esta imagen. “La risa, por otro lado, es sonido sin significado, es puro símbolo, desnudo. Por eso y porque nos remite a nuestras manifestaciones más básicas con un giro perverso, nos inquieta e intriga”, dice.

Para terminar, el historietista Marco Descalzi añade una percepción de sabor nacional a la risa del Payaso del crimen: “Lo entiendo como una disociación grave, sin remedio, similar a la de nuestros(as) políticos(as) que juran por dios y por la patria a sabiendas de las trapacerías que ya se traen en agenda”.