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Czar Gutiérrez

Durante el concurso del Día de los Presidentes en la escuela primaria Springfield, Bart Simpson aparece interpretando a John Wilkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln. Vestido con el clásico sombrereo de copa, desenfunda la pistola y antes de disparar sobre el primer presidente de los EE.UU., encarnado por Milhouse, parodia esa frase universal que hace 35 años pronunciara por primera vez : "hasta la vista, Abey".

Espectaculares escapes en medio de una lluvia de balas, brazos cibernéticos dispersos, pedazos de endoesqueletos, ríos de metal líquido que se juntan y forman figuras humanas, escopetas agujereando cráneos que sanan rápidamente, datos computarizados idénticos a la pantalla frontal del cyborg, hundimientos en la arena replicando la muerte del célebre humanoide y Homero como guionista de "The Terminizor: An Erotic Thriller", una banda de robots asesinos que llega del futuro haciendo retroceder el tiempo. Los Simpson son, ciertamente, quienes mejor han capitalizado el legado del robot fantasma.

Además de la clásica parafernalia comercial —hecha publicidad, juguetes, canciones, series, cómics, webs—, la cultura popular se nutre de formas míticas de entretenimiento que encarnan, a veces, versiones secularizadas de paradigmas bíblicos y arquetipos para lectores laicos. Así, lo "popular" en la llamada cultura de masas se nutre de eventos históricos como el uso de armas atómicas, los vuelos espaciales, los holocaustos nucleares, los monstruos mutantes, las invasiones alienígenas, los asteroides, las epidemias y otras ficciones sobre el apocalipsis secular.

Ese es el milenialismo basado en ficciones superheroicas que generó al Llanero Solitario y Superman antes de Hollywood. Y después, a encarnaciones como Clint Eastwood, Sylvester Stallone, Bruce Willis, Keanu Reeves y, por supuesto, . Arropado con el manto redentor e intergaláctico de Star Wars, James Cameron lo lanzó en 1984 como estrella de la primera cinta de "Terminator" sin saber que, 35 años después, seguiría ocupando un lugar preponderante en el circuito comercial, sobre la que influyó enormemente.

METRALLA DE PAPEL
Para empezar, desde 1988 se han impreso tal cantidad de comics con tantas tramas, viajes en el tiempo y batallas campales que su imagen primigenia ha terminado por desdibujarse, aunque no tanto como en la última película "Terminator Génesis" (2015), un estrepitoso fracaso de crítica y producción. Son siete editores que manipularon la franquicia y cada cual dio su versión diferente. Todo empezó con Now Comics y los 17 números escritos por Fred Schiller, Tony Caputo y Jack Herman, antes de que Ron Fortier asumiera el cargo de escritor principal para un derramamiento de sangre que tiene lugar en 2031.

Terminator pop. (Foto: Difusión).
Terminator pop. (Foto: Difusión).

El reguero de sangre, increíblemente violento y oscuro, parece calmarse con las reimpresiones de Dark Horse. Aún escrito por Ron Fortier, "Terminator: The Burning Earth" --el primer trabajo importante de Alex Ross-- trata de la batalla final contra SkyNet, ya que las máquinas planean atacar lo que queda del mundo para asegurarse de que la humanidad sea eliminada por completo.

Terminator pop. (Foto: Difusión).
Terminator pop. (Foto: Difusión).

Cuando Marvel asume los derechos para hacer la adaptación, aparece "Terminator 2: Judgment Day" en 1991. Adaptado por Gregory White y Klaus Janson, le agregan globos de pensamiento y un diálogo al estilo de Claremont que explica todo lo que sucede. Y sí, aparece Arnold en persona.

Terminator pop. (Foto: Difusión).
Terminator pop. (Foto: Difusión).

Luego aparecerá una serie de libros de Dark Horse cuando James Robinson y Matt Wagner arman "Terminator: One-Shot", excepcional historia en la que debuta una Terminator femenina que persigue a una tal Sarah Connor, propietaria de una galería de arte.

Luego saldrá de imprenta la obra maestra "Robocop versus Terminator" escrita por Frank Miller y con Walt Simonson en los gráficos. Es la raza humana en su última batalla contra las fuerzas de Skynet. Un último esfuerzo para viajar al pasado y acabar definitivamente con el genocida Alex Murphy, más conocido como Robocop, el policía mitad humano mitad robot que asola la ciudad de Detroit.

A mediados de los años 90, Malibu Comics lanza las miniseries simultáneas "Terminator 2: Cybernetic Dawn" de Dan Abnett y Rod Whigham y el otro "Terminator 2: Nuclear Twilight" de Mark Paniccia y Gary Erskine, que tiene lugar durante la guerra contra las máquinas.

A finales de los 90, Dark Horse retorna con "Dark Horse Presents # 138", una historia corta de Alan Grant y Frank Teran llamada "Suicide Run".

Luego llegarán Alan Grant para escribir "Terminator: Death Valley" con Guy Davis y Steve Pugh en el arte; "Terminator: The Dark Years" de Alan Grant y Mel Rubi como aperitivos para probablemente el más extraño de todos los cómics: "Superman vs. Terminator: Death to the Future" de Alan Grant y Steve Pugh.

Por su parte, hay casi 30 videojuegos de Terminator, la mayoría producidos durante la década de los 90 para PCs. Basados en el tránsito del robot por Los Angeles en 2029, el desarrollador James Towne interna al jugador en un agobiante clima tridimensional donde Kyle Reese o el T-800 actúa bajo la mecánica del héroe que originalmente prohijó la pantalla grande.

Después se crearían más aventuras para consolas algo más sofisticadas de 8 y 16 bits como Master System, Mega Drive y Super Nintendo. Pero el más celebrado sería ese que enfrenta a Robocop con Terminator, una verdera proeza bañada en pixeles.

Sin embargo, el más duro revés de nuestro héroe nop sería contra sus enemigos sino en una serie animada para adultos llamada "Family Guy", familia disfuncional compuesta por dos padres, tres hijos y un perro antropomorfo. Allí ha aparecido Schwarzenegger jadeando, lanzando gruñidos estomacales, exigiendo tener relaciones sexuales con un ama de llaves.

En ese contexto se anuncia el nuevo filme de la serie, a estrenarse el 22 de noviembre. "" tiene la grave responsabilidad de seguir generando los mayores ingresos brutos de la historia. Pero, sobre todo, hacernos olvidar que ese hombre que atraviesa con la cabeza fundida el parabrisas del helicóptero o congelándose con el nitrógeno líquido y estallando en mil pedazos fractales es un anciano de 72 años también conocido como el 38° Gobernador del estado de California.