lima 2 de noviembre del 2019
Carlos Galiano es director de teatro. Ha dirigido las obras: “Newmarket”, “Las Tres viudas”, “Barrionuevo”. Además ha actuado en Av. Larco, (película y obra). Es, también, guitarrista de “Chabelos” Y está por sacar un nuevo disco, por primera vez en solitario.
lima 2 de noviembre del 2019 Carlos Galiano es director de teatro. Ha dirigido las obras: “Newmarket”, “Las Tres viudas”, “Barrionuevo”. Además ha actuado en Av. Larco, (película y obra). Es, también, guitarrista de “Chabelos” Y está por sacar un nuevo disco, por primera vez en solitario.
Daniel Goya

Carlos Galiano escribe para teatro, cine y televisión. Pero no solo eso. También dirige las obras que escribe y las que otros dramaturgos le confían. Pero no solo eso. También ha escrito los guiones para “Asu Mare 3”, “Locos de Amor 3” y “Llauca”. Pero no solo eso. También actúa, el 2020 lo hará en la reposición del musical “Av. Larco”. Pero no solo eso. También es músico e integrante de la banda de rock Los Chabelos y el próximo año presentará su disco debut como solista. Pero no solo eso. También dirige su propio taller de formación actoral con el que espera contribuir al medio teatral a partir de enseñar conceptos y principios que devengan en una técnica y ética artística de futuros actores.

Como puede deducirse, Galiano es un artista de espectros amplios. Puede dirigir un drama familiar muy complejo como en “Newmarket” o un musical bien peruano como “Todos vuelven”. Puede -porque puede- escribir obras contemporáneas como “Barrionuevo” y “Fragmentos” y también adaptar en verso “Las tres viudas”, de Manuel Ascencio Segura. Interpretar a un muchacho rebelde en “Av. Larco” y a un bufón en “Noche de reyes”, de William Shakespeare. Tocar la guitarra entre eufemismos fálicos con Los Chabelos y hacer un disco de temática sideral. Alguien debería bautizar a una camioneta 4x4 con su nombre.

Esta conversación sucedió minutos antes de que comenzara una de las últimas clases que dictó en el año. Mientras sus alumnos calientan en el teatro Mocha Graña y ensayan escenas de “Hamlet”, la obra de su muestra final, tras un año de intenso trabajo, Galiano se sienta a tomar un café y hablar sobre la gran cantidad de proyectos en los que participa.

—LOCOS DE AMOR—

¿La tercera entrega de “Locos de amor” tiene alguna relación con las dos primeras?

Son películas argumentalmente independientes, pero que corresponden a un mismo formato y con un público objetivo bastante parecido. Es la historia de una mujer que ha estado enamorada del amor y se acaba de casar con el hombre de su vida, pero hay un tropiezo muy serio y el matrimonio se disuelve; y ella, a los 50 años, tiene que reconfigurar su vida en medio de una crisis importante. De alguna manera, el título “Locos de amor” está vinculado a cómo personas adultas padecen crisis amorosas severas, que de algún modo lindan con el amor propio. La película es una invitación a pensar que está bien enamorarse y estar loco de amor en la medida en que no sea una patología, pero que es mejor estar loco de amor por uno mismo.

¿Qué canciones nuevas están incluidas en esta película?

“Para amarnos más”, “Basta ya”, “Perdóname”, “Cada cosa en su lugar”, “Eternamente bella”, “Si me dejas ahora”, “Jamás”, “No sé tú”, “Popurrí de Juan Gabriel” (de Pandora), entre otras.

—lLAUCA—

¿De qué trata la nueva serie de televisión “Llauca”?

Es la historia de un grupo de gente que se siente determinada por la miseria en la que vive. Siendo una miseria no solo económica, también moral y espiritual. Es un medio con mucha violencia y está centrada en dos personajes que quieren salir adelante: Celia, que quiere ser cantante de salsa, y Jefferson, que quiere ser boxeador. Ambos tienen una relación afectiva compleja, contradictoria, pero importante. Y están en este viaje de salir de ese lugar, físicamente, pero también emocionalmente. Son diez capítulos y actúan Miluska Eskenazi, Diego Sakuray, Pietro Sibille, Iván Chávez, Norka Ramírez, Tatiana Espinoza, Melcochita, Manolo Rojas, Gisela Valcárcel, Marcello Rivera, Carolina Cano y se transmitirá por América.

¿Qué te estimula de un proyecto como Llauca?

Primero la exploración de un universo que es ajeno a mí. Hemos tenido un trabajo de investigación importante allá, conociendo de cerca las circunstancias particulares de las personas que viven en ese medio. Y porque me parece que podemos encontrar grandes analogías en uno de los lugares más difíciles de entender del Perú, porque está muy estigmatizado. Nadie quiere ir a allí en ningún momento del día. Es peligroso, pero es un universo que vale la pena ver de cerca y no tenemos normalmente la oportunidad de verlo de cerca. Además, me resulta tremendamente conmovedor la lucha de personas que tienen un deseo tan grande de salir adelante y están tan condicionados por un contexto que parece no dar luces para ello. De alguna manera eso también podría ser una metáfora del peruano, eso es interesante para mí.

—NUEVO DISCO LEJOS DE CHABELOS—

¿Qué características tiene el disco que lanzarás el próximo año?

El concepto es el viaje personal de alguien hacia la luz, a través de metáforas cósmicas; hay toda una simbología de cuerpos celestes, espacios, cosmos. Es muy probable que el disco se llame “Estrella cero”. Hay una exploración de una emotividad, de cierto aprendizaje que parte de una pérdida y se dirige hacia una luz para encontrar una órbita.

¿Qué influencias musicales reconoces?

De los más conscientes, Gustavo Cerati a quien le debo muchas cosas. Desde una manera de entender el arte y valorar la poesía. De afrontar el proceso creativo hasta una conexión con el cosmos. También un poco de Muse, Foo Fighters, entre esos tres se define el espacio geográfico de lo que estoy haciendo. Y algo de herencia metalera, algunos sonidos folklóricos peruanos.

¿Cómo encaja tu participación en Chabelos en este proyecto musical más personal?

Una de las cosas más importantes de Chabelos, además del espíritu lúdico, es su espíritu contestatario. Es un grupo donde la pasamos muy bien porque es un espacio de absoluta transparencia y desfachatez para decir las cosas que queremos decir como las queremos decir y en ese sentido Chabelos es bien rock. Y creo que eso, en gran medida, es lo que nos ha llevado al punto inimaginable en el que estamos ahora haciendo finales de cartel junto a Mar de Copas, que es un grupo de amplia trayectoria y muy reconocido. Y creo que mi disco tiene de eso. La piedra angular es el rock and roll, solo que a diferencia de Chabelos tiene una sensibilidad distinta, que es la mía. De pronto, con mayores delicadezas, mayores sutilezas, con mayor nivel de poetización y tiene una complejidad musical mayor. Chabelos se mueve siempre en un espectro adolescente. Y en ese sentido el disco es casi un viaje a la adultez, de cierta madurez, de comprensión de las pérdidas que supone la vida y de cómo emprender y estar conectado con la naturaleza puede generar menor el dolor.

¿Cómo lidias con el ego?

Estoy alerta. Hay una frase de Cerati que dice algo así como “Todos me aman, todos me odian y me voy confundiendo”. Siempre estas expuesto a la valoración del otro. Y así como hay que recibir con pinzas los comentarios negativos y no dejarse apabullar por eso y seguir haciendo lo que uno quiere, tampoco hay que dejarse embelesar por los comentarios positivos. El ego tiene una parte positiva en la medida de que la consciencia del yo te hace ir hacia adelante, tratar de ser mejor. Pero también, como suele haber tanta carencia en el artista, es muy fácil engolosinarse con lo otro y perderse; y conozco muchísimos casos en los que el quehacer artístico se vuelve menor en la medida en la que el ego se empieza a satisfacer. Yo trato de no comerme la mermelada.

Reparto de Fragmentos y su director Carlos Galiano
Reparto de Fragmentos y su director Carlos Galiano

¿La carencia es una característica de los actores?

Creo que sí. Si no, no habría creación. En la medida en que se madura se entiende mejor esa carencia y deja de ser un agujero negro. Pero, luego, otras cosas surgirán siempre. Es como un hambre. Si hay satisfacción no hay arte.

¿En qué se asemejan y diferencian tus procesos para escribir películas y escribir obras?

Se parecen en que siempre debe haber una razón personal para hacerlo. Me tiene que atravesar emocionalmente, de lo contrario no puedo. Y aun cuando me convocan para hacer algo, tengo que encontrar una analogía emocional en mí. Y por otro lado la diferencia está en que uno debe adaptarse a formatos distintos entonces, no es lo mismo la estructuración de escenas de una obra de teatro o una serie de televisión. Hay una serie de reglas que uno debe conocer, respetar o violar después de conocerlas. Son soportes distintos también. Ahora estoy escribiendo un guion para otra película que quisiera dirigir yo y se me ha ocurrido como guion, me parece que no viviría en el teatro, porque tiene otra materialidad. El cine es otro medio de expresión, de repente más cercano a la novela, al cuento. La novela es múltiple, puede haber cuentos, obras de teatro, pero hay sobre todo la exploración con la cámara, que brinda otro tipo de acercamiento. Me provoca… me provoca todo.

—PROFESOR DE ACTUACIÓN—

Y en paralelo a todos tus proyectos tienes un taller de actuación...

Eso es lo más importante para mí. Mi taller de formación actoral es algo para lo que me he preparado mucho tiempo. Y se basa en conceptos que el estudiante debe aplicar para devenir en una técnica y de principios que, aplicados en el quehacer, deben lograr una ética, porque el actor no solo es un creador, sino también un ente social y mi postulación es que la actuación es un ejercicio de empatía social. La inscripción es muy sencilla, simplemente tienen que venir el día de admisión que es el sábado 11 de enero a las 10 de la mañana al Teatro Mocha Graña en Barranco, después de haber mandado un correo para saber cuáles son las características del taller, cuál será el monólogo a interpretar, entre otros datos. Dos días después comenzamos y el taller dura un año.

¿Qué buscas en la audición de un postulante para que sea admitido en el taller?

Un mínimo de características básicas. Hay algunos pocos factores con los que el postulante debe cumplir como tener un mínimo de proyección vocal, que se escuche lo que dice; un mínimo de dicción, que se entienda lo que dice; entrega, que tiene que ver con el compromiso con el que el estudiante asume su audición. Más allá del nerviosismo que pueda haber, uno puede darse cuenta cuando hay una asunción de un mínimo de seriedad con el trabajo y cuándo es una cosa ligera. Y no tener ningún tipo de experiencia actoral previa.

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¿Por qué no debería tener experiencia actoral previa?

Porque hay personas que han estado en otros talleres y si hay una formación yo tendría, de alguna manera, que deconstruir esa formación para llevarlos a otra y eso me tomaría mucho más tiempo.

Muchos artistas del teatro te ven como el sucesor de Roberto Ángeles como principal formador de actores. ¿Sientes esa responsabilidad?

Siento una gran responsabilidad con mi trabajo y me halaga que algunas personas puedan reconocer que hay un puente entre Roberto Ángeles, que ha sido un gran maestro para mí, lo es todavía y siento que tiene muchísimos años por recorrer, y mi trabajo. Sí creo que esa opinión se fundamente en el hecho de que sí hay un legado que se continúa y que al mismo tiempo, también, ha sido cuestionado por mí. Creo que los legados siempre deben ser cuestionados. Recibes una herencia pero también hay que aportar una mirada propia y en muchos aspectos hay diferencias en el enfoque, a pesar de que las estructuras de los talleres de Roberto y mío sean similares. Pero sí me gusta imaginarme en el futuro colaborando con formar actores y con desarrollar más el medio en el que vivimos, que a pesar de tener un crecimiento importante en las últimas décadas todavía hay mucho pan por rebanar. Todavía es un medio incipiente en muchos factores.

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