Fuente: Capitán Swing/ Hiperión/ Alfaguara.
Fuente: Capitán Swing/ Hiperión/ Alfaguara.
Por José Carlos Yrigoyen

No poco de lo que conocemos sobre las enfermedades mentales se lo debemos a la literatura. Uno de los primeros escritores que trató a la depresión con la seriedad que se merece fue el narrador norteamericano William Styron, autor de obras maestras como “Las confesiones de Nat Turner” o “Esta casa en llamas”. En 1985 una serie de factores -su renuncia al alcohol y a los medicamentos contra el insomnio, recuerdos familiares irresueltos- desembocaron en un trastorno emocional que lo inhabilitó progresivamente para actividades cotidianas sencillas -trabar conversaciones, conducir su auto-, hasta postrarlo y arrastrarlo a las orillas del suicidio. Durante un año se mantuvo en esa condición que -según él- “tiene una cualidad sofocante, la sensación de estar atrapado en una habitación sobrecalentada”.

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