Louise Glück, la poeta estadounidense ganó por “su inconfundible voz poética que, con belleza austera, hace la existencia individual universal”. (Ilustración: Víctor Aguilar)
Louise Glück, la poeta estadounidense ganó por “su inconfundible voz poética que, con belleza austera, hace la existencia individual universal”. (Ilustración: Víctor Aguilar)
Enrique Planas

Su primer pensamiento fue “No tendré amigos”, confesó. Son las siete de la mañana y el teléfono no para de sonar. La poeta Louise Glück se siente sobrepasada por las circunstancias, pero se sienta a conversar dos minutos por teléfono con Adam Smith, director científico de Nobel Media. Siente que le tiemblan las manos que sujetan su café. Ironiza sobre lo que sentirán sus amigos, la mayoría escritores. “Pero sobre todo”, continúa, “me preocupa la preservación de la vida diaria, de las personas que amo”, responde las preguntas del representante de la academia Sueca desde su casa en Cambridge, Massachusetts.

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