Entradas de 25 a 1200 soles en 9 años: Bad Bunny en Lima, una historia visual de su paso por el Perú

Cinco visitas y una transformación que se puede medir tanto en el costo de las entradas como en imágenes. Bad Bunny vuelve a los escenarios de Perú. El cantante de “Debí Tirar Más Fotos” estará en Lima el 16 y 17 de enero, pero no es su primera vez en esta tierra.
Bad Bunny dará un concierto en Lima en enero. (Fotos: Archivo EC/Difusión)

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Al principio de su carrera, calzaba mejor en el personaje creado para el show, en vez del verdadero Benito Antonio Martínez Ocasio, puertorriqueño sin condiciones y hombre de 31 años con humildad inculcada por su madre. Con el tiempo, decidió apoderarse de la personalidad, esa detrás de los micrófonos y el rap. Por eso, verlo en un escenario del Callao (Perú) en 2017 trae a la memoria otra figura, casi irreconocible frente al hombre que terminaría conquistando a millones alrededor del mundo. No por falta de ambición, sino porque entonces todavía estaba probándose el traje de artista famoso.

En marzo de 2017, Benito tenía 22 años y recorría Lima como quien cumple turnos: una discoteca, otra ciudad, otro escenario improvisado. Cantaba a pocos metros del público, con el sudor cayendo sobre la tarima y el sonido rebotando en paredes bajas. Las entradas costaban entre 25 y 100 soles. Nueve años después, vuelve a la capital para dos conciertos consecutivos, este viernes 16 y sábado 17 de enero en el Estadio Nacional.

Entrada para un show de Bad Bunny en Lima. Nótese el precio, 25 soles, y el año, 2017.
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Primera visita — marzo de 2017: la revelación Bad Bunny

Bad Bunny llegó por primera vez al Perú en 1 de marzo de 2017. Venía impulsado por “Soy peor”, una canción que lo había colocado en el radar latinoamericano y que lo presentaba como una anomalía dentro del trap: voz grave, fraseo arrastrado, cero apuro por agradar a la radio. La gente gritaba, pero parecía más preocupada en terminar su cerveza y perder el tiempo con alguien de la fiesta.

Su gira incluyó Lima, Callao y ciudades del interior del país. Se presentó en locales como Boulevard Premium (Chiclayo), La Isla del Paraíso (Callao), Blaze Club (Independencia), Barranco Arena, Kenkos (Santa Clara), Cuba Domingos (San Juan de Miraflores) y Ginza Sur (Punta Hermosa). Las entradas iban desde 25 soles, la general, hasta 100 soles, la Súper VIP. Por cada show, el artista recibía alrededor de 5.000 dólares.

Afiche del aniversario 90 de Sport Boys.

Joel Yarleque, gerente de A&D Producciones, que, incluso entonces, el impacto de Bad Bunny era inmediato. “Desde el aeropuerto y en las discotecas donde se presentó, era un loquerío”, dijo. Fuera del escenario, Bad Bunny era reservado, casi tímido, pero después se transformaba.

“Bad Bunny es un nombre artístico. Muy al inicio de mi carrera, solía ser así, como en el personaje. Pero, después, al crecer, había más de Benito que de Bad Bunny. No hay absolutamente nada mejor que ser tú mismo en la vida, pero en el arte y la música siempre es lo mejor serlo. Así que ahora Benito y Bad Bunny son los mismos”, dijo el ganador de tres Grammy Awards y 17 Grammy Latino al presentadort en una entrevista.

Segunda visita — julio de 2017: Lima se le queda corta

En julio de 2017, Bad Bunny regresó al Perú para una segunda gira. Esta vez, el recorrido fue más intenso: Club Kenkos, Mangos en Lince, Kapital Sur en San Juan de Miraflores, Ophera en Plaza Norte, Barranco Bar, el estadio Lizárraga del Callao, además de presentaciones en Chimbote y Trujillo. Eran los días del obrero de la música, cuando podía ofrecer hasta tres shows por noche.

Las entradas seguían costando entre 25 y 100 soles, pero algo había cambiado. El público ya no solo llenaba los locales: los desbordaba. En algunas presentaciones fue necesario apoyo policial porque la gente rompía las mallas de seguridad.

Antes de álbumes nominados al Grammy y antes de romances que acapararían titulares, Bad Bunny aceptó levantar la camiseta rosada del Sport Boys en pleno escenario. La imagen quedó registrada como una postal temprana de su relación con el público peruano.

Tercera visita — noviembre de 2018: el salto al gran formato

En noviembre de 2018, Bad Bunny volvió a Lima como parte del Festival Barrio Latino. Ya no era solo el chico del circuito nocturno. Ese año había lanzado “X 100pre”, su primer álbum de estudio, y su nombre empezaba a aparecer en letras grandes dentro de los carteles.

El cambio fue visible. El escenario era más alto, la producción más ambiciosa, el público más distante físicamente. Era el tránsito definitivo del club al festival, del fenómeno digital al artista de masas.

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Cuarta visita — noviembre de 2022: el estadio lleno

El punto de quiebre llegó en noviembre de 2022. Bad Bunny regresó a Lima con el World’s Hottest Tour y agotó dos fechas en el Estadio Nacional. Más de 40 mil personas asistieron a cada concierto. Las entradas al concierto del cantante más escuchado del mundo se vendieron entre 175 y 680 soles.

Para entonces, su carrera ya incluía “YHLQMDLG”, “El último tour del mundo” y “Un verano sin ti”, el álbum más reproducido del planeta ese año. A gran escala, su concierto se tradujo en pantallas gigantes, cambios constantes de vestuario, un repertorio convertido en coro colectivo.

El joven que alguna vez entraba y salía de Lima sin el reclamo de las multitudes ahora obligaba a la ciudad a detenerse.

Fanáticos y comercio ambulatorio en los exteriores del Estadio Nacional previo al concierto de Bad Bunny en 2022. (Foto: Renzo Salazar / @photo.gec)

Quinta visita — enero de 2026: memoria y consagración

Este viernes y sábado de enero de 2026, Bad Bunny vuelve al Estadio Nacional con “Debí tirar más fotos”, un disco marcado por la nostalgia cultivada por Puerto Rico y la reflexión sobre las raíces. Tiene entradas que alcanzan los 1.200 soles y se espera más de 40 mil personas por noche. El despliegue técnico es monumental, pero el eje del discurso es íntimo.

Bad Bunny durante su primer show en el Estadio Nacional de Lima, Perú. El artista recordó cuando vino al país años atrás como parte de su camino a la fama.

“Lima está bellaco”, dijo Bad Bunny en una entrevista de . Entre muchas ciudades que ha visitado en el mundo, sin duda la capital peruana se distinguía, a su parecer, entre otras menos desarrolladas, como San Juan, Puerto Rico.

Para el musicólogo Francisco Melgar Wong, una de las claves del ascenso de Bad Bunny ha sido mantenerse fiel a su identidad en medio del éxito global. “La dificultad para dejar atrás un amor se transforma en la dificultad para dejar atrás la propia identidad nacional”, dijo el experto .

Ese paso de Bad Bunny por el Perú, como una secuencia de afiches fotocopiados, entradas baratas guardadas como recuerdo, videos pixelados de discotecas, camisetas levantadas en estadios y tomas aéreas de multitudes, garantiza siempre tenerlo en el país y ver a cientos de personas gritando su nombre.

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