Steve Aoki trajo al Perú esa indescifrable experiencia que es uno de sus shows en vivo. Miles de almas se reunieron en la explanada del Estadio Monumental y, sin importar la hora (salió la madrugada de hoy), se entregaron por completo a uno de los espectáculos más potentes que hasta la fecha hemos visto en nuestra ciudad.

“Hola, Perú”, se le oyó decir al Dj al subir al escenario tras una presentación inicial del brasileño Pic Schmitz con mezclas de temas de Nirvana, Red Hot Chili Peppers y Calvin Harris, otro de los pincha discos más populares de la actualidad.

Las piruetas de Aoki sobre el tablero comenzaban a subir las revoluciones entre los presentes, cuando, a causa de problemas técnicos, se vio obligado a detener el show por algunos minutos, los cuales fueron aprovechados por el Dj para lograr mayor contacto con su público.

“He esperado mucho tiempo para venir aquí. Me han recibido con cariño”, dijo Steve Aoki, que luego practicó su español con algunas frases: “Me siento feliz de que lleven mi imagen en sus camisetas”, agregó.

Solucionado el problema, el show fue retomado con “Back To Earth”, el tema que grabó en conjunto con Fallo Out Boy. Continuó con “Turbulence”, una de las canciones que más éxtasis generó entre los presentes. Aunque rápidamente, de esa éxtasis pasamos a lo emotivo, cuando se escucharon las tonadas de “Wonderwall” de Oasis.

Con un Aoki totalmente compenetrado con su público, una ola de luz proveniente de las pantallas de los celulares, invadió el recinto. Steve Aoki había anunciado que era “La hora del Instagram”, red social de la que se puede jactar ser el rey, e invitó a todos a posar.

“Saquen todos sus celulares y tómense un selfie y etiquétenme para que todo el mundo vea lo increíble que es Perú”, dijo el Dj, que también registró con su teléfono lo ocurrido en la explanada del Monumental.

Ya casi al cierre, llegó el momento de lo que él ha popularizado como “The cake time” (“La hora del pastelazo). Una joven fue la primera víctima del Dj, que interrumpía por momentos su rutina para lanzar tortas hacía el público.

Para estar más cerca de los suyos, Aoki trató de usar una balsa inflame para “navegar” entre el público, pero la euforia de los mismo le impidió continuar, y solo dejó dos embarcaciones con modelos.

“Delirious”, tema que afianzó su popularidad por ser parte del soundtrack de “Rápidos y furiosos”, sonó ante un público delirante, que ya se preparaba para el gran final: la bandera del Perú comenzó a flamear entre las manos de Steve Aoki, quien nos daba una última inyección de adrenalina con “Pursuit of Happiness”. 

(Por: Estunder Ortega)

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