Escena de la obra "Mi hijo sólo camina más lento", escrita por Ivor Matinic. (Foto: Séfora Ambulódegui)
Escena de la obra "Mi hijo sólo camina más lento", escrita por Ivor Matinic. (Foto: Séfora Ambulódegui)
/ SEFORA AMBULODEGUI
Daniel Goya

El teatro es vínculo, acción y drama, es lucha y empatía, valor y riesgo, es calor y frialdad. Así entiende el oficio Ivor Martinic, el dramaturgo croata que ha cautivado al público de Zagreb, Barcelona, Buenos Aires, Ciudad de México y Lima. En 2016, Martinic formó parte del Pen World Voices International Play Festival del Martin E. Segal Theatre Center, en Nueva York, como uno de los ocho dramaturgos más respetados del mundo. “Mi hijo sólo camina un poco más lento”, estrenada en Lima y nominada a un Premio Luces, recibió el galardón Risa de Oro (2012), el Premio del Teatro Croata (2012), Marul (2014) y el Premio al Mejor Texto Dramático del cuarto Festival de Estrenos Teatrales en Aleksinac, Serbia.

Ivor Martinic dictará un taller de dramaturgia dirigido al público peruano. Crédito: Frost White
Ivor Martinic dictará un taller de dramaturgia dirigido al público peruano. Crédito: Frost White
/ Joel Bravo

Desde la pantalla de la computadora, durante la videollamada, Martinic luce nervioso, no domina el español y está a la espera de su traductora. Ha preferido que la entrevista sea temprano, porque quiere aprovechar el sol. “Estamos a 29 grados y puedo llegar a ir a la playa”, dice el escritor que comparte su vida entre Barcelona y Zagreb y que desde muy joven tuvo una inclinación por la poesía. “Fue hace mucho tiempo, durante la escuela secundaria. Pero ya de joven estaba haciendo transiciones de la poesía a la narrativa, sin embargo, nunca tomé una decisión consciente de cambiar la poesía por el teatro. Yo empecé a escribir teatro en realidad, porque, donde yo vivía, la única institución que existía para formarte como escritor era la escuela de arte dramático”, recuerda.

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El dramaturgo cuenta que no fue sencillo hacer esa transición entre el lenguaje poético y el dramatúrgico. “Me costó mucho encontrar mi propia forma de escribir teatro. Pero ahora no podría volver a la poesía. Ahora esta es mi forma de expresarme. Lo que tienen en común el teatro y la poesía es que ambos operan con lo que no se puede ver. La poesía tiene las metáforas que diseccionan un mundo nunca visto, mientras que el teatro tiene el silencio, el espacio y la gente viva que crea mundos no reales”, explica.

La visibilización del otro

En “Mi hijo solo camina un poco más lento”, un joven que cumple 25 años y que está en una silla de ruedas lucha porque su familia lo acepte como es. La obra trata, indudablemente sobre la incapacidad de aceptar al otro, a quien es diferente. Y de acuerdo con Martinic, el teatro cuenta con el potencial para generar un cambio, una inclusión que parta de una empatía social.

“Creo que el teatro es político en su esencia y lo demuestra con diferentes opiniones de los personajes, presentando distintos conflictos y problemas. Hoy en día, cuando la gente tiene una atención a muy corto plazo ante cualquier noticia, el valor del teatro crece porque es capaz de captar la atención de la gente durante una o dos horas sobre un escenario”, señala.

Esa falta empatía e inclusión social se evidencia en la obra cuando la familia es incapaz de reconocer que el hijo es distinto. Todos lo tratan el tema como un tabú, como si fuera algo malo el entender que hay personas con limitaciones, con diferencias.

“Es muy importante que las obras cuenten con los actores idóneos, pero no en el sentido interpretativo, sino que hallen a sus personajes y los comprendan. Por eso el teatro ayuda a entender a los demás y todo comienza por los actores. Son ellos los que harán que el público conecte con la historia y se de cuenta de muchas cosas. Solo así pueden desarrollar la empatía”, manifiesta.

Un taller para dramaturgos peruanos

Ivor Martinic dictará un taller dirigido especialmente a dramaturgos nacionales entre el 1 y el 23 de agosto. “En este taller discutiremos todo sobre lo que es dramático en un texto y cómo puede encontrar su entorno natural en el teatro. A través de tareas específicas y ejercicios que serán leídos en cada sesión, descubriremos la esencia de un texto dramático. La clase virtual no impedirá que este encuentro sea práctico”, comenta.

Los interesados pueden escribir al correo .

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