“Vargas Llosa en escena”: el teatro menos visible del Nobel llega al escenario

Dirigida por Percy Encinas, la obra propone un recorrido escénico por la dramaturgia de Mario Vargas Llosa, explorando su dimensión menos difundida a través de una puesta que combina fragmento, música en vivo y relectura contemporánea.
Montaje dirigido por Percy Encinas que recorre la dramaturgia de Mario Vargas Llosa a través de 12 escenas y 13 personajes, articulados por música en vivo y una propuesta fragmentada. (Fotos: César Campos)

El punto de partida no es una obra, sino una ausencia. Durante años, el teatro de Vargas Llosa permaneció en segundo plano frente a su narrativa. “” parte de ese vacío para construir una respuesta desde el escenario: 12 escenas, 13 personajes y una estructura que rehúye la linealidad para apostar por el cruce de historias, tonos y registros. No hay una sola voz, sino un coro que oscila entre lo épico, lo íntimo y lo irónico.

La puesta no intenta “adaptar” en el sentido clásico. Más bien, toma los textos como materia viva. “Elegimos escenas que, incluso condensadas, permitieran entender la esencia de cada obra”, explica el director, Percy Encinas. Así, personajes como Odiseo, Sherezade o La Chunga aparecen como núcleos dramáticos autónomos, pero articulados por un dispositivo que los conecta sin diluir sus diferencias.

Un montaje coral que entrelaza fragmentos de distintas obras para revelar la dimensión escénica de Vargas Llosa, con actuaciones que transitan entre lo íntimo y lo épico. (Fotos: César Campos)

Ese dispositivo —una suerte de marco dramático y musical— es clave para sostener la propuesta. “No es un simple collage de escenas”, insiste el director. La música en vivo y la progresión escénica funcionan como hilo conductor de un montaje que se desplaza entre registros sin perder cohesión, evitando el riesgo de la dispersión.

El origen del proyecto refuerza esa lógica de exploración. “Lo que pensé que sería un interés pasajero se convirtió en un proceso sostenido”, recuerda Encinas sobre el trabajo iniciado en las aulas de San Marcos tras la muerte del autor. El tránsito de la investigación al montaje profesional no solo define el proceso, sino también el resultado: un espectáculo que muestre el oficio dramaturgo del Nobel

El elenco da vida a múltiples personajes en una propuesta coral bajo la dirección de Percy Encinas, quien articula la puesta desde una mirada contemporánea sobre la obra de Vargas Llosa. (Foto: Archivo Vargas Llosa en escena)

El dramaturgo

Revisar el teatro de Mario Vargas Llosa implica desmontar una idea instalada: la de un autor cuya potencia reside exclusivamente en la novela. Sin embargo, su producción dramática —diez obras escritas a lo largo de varias décadas— revela una preocupación constante por la representación, el artificio y la construcción de la ficción en vivo.

En escena, esa preocupación adquiere otra textura. “El teatro le permite explorar su idea de que la ficción dice verdades a través de mentiras, pero de manera directa, con el cuerpo y la voz”, señala Encinas. A diferencia del narrador, el dramaturgo expone sus mecanismos, juega con ellos y los convierte en parte del conflicto.

La puesta dirigida por Percy Encinas apuesta por una estructura fragmentada y dinámica, donde música en vivo y actuación construyen un hilo conductor entre universos dramáticos diversos. (Fotos: César Campos)

La diversidad de su obra teatral fue, también, un problema práctico. “Hay textos ambientados en Lima, otros en contextos históricos, otros que dialogan con clásicos”, explica el director. La selección, entonces, no responde a una lógica cronológica ni temática, sino a la potencia escénica.

Ese ejercicio de curaduría obliga a intervenir el material. “Se han hecho ajustes, cortes y empalmes, siempre con mucho respeto”, afirma Encinas. El resultado no busca fidelidad literal, sino eficacia teatral. En ese tránsito, el texto original se reescribe en cada etapa: dirección, actuación y recepción.

Personajes como Odiseo, Sherezade y La Chunga cobran nueva vida en escena, en un ejercicio que no adapta, sino reinterpreta la dramaturgia del Nobel desde el presente. (Fotos: César Campos)

Hay, además, una reivindicación implícita. El propio Vargas Llosa consideraba el teatro como “la forma suprema de la ficción”, una idea que el montaje pone a prueba frente al espectador. “Creo que el público va a descubrir un lado menos explorado de su obra”, dice el director.

El montaje, en ese sentido, no clausura una lectura, sino que la abre. Al devolver estos textos al escenario, Vargas Llosa en Escena plantea una pregunta que atraviesa toda la función: qué ocurre cuando se pone a un autor consagrado sobre las tablas. “Donde se ve un trabajo marcado por esa línea que se ve en su literatura, pero con la mística que solo el teatro puede ofrecer”, concluye Encinas.

Sobre la obra

Vargas Llosa en Escena se presentará desde el 17 al 26 de abril en el Teatro Auditorio Mario Vargas Llosa de la BNP. Entradas disponibles en Joinnus.

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