
Hay cambios a los que conviene prestar atención. No recordar conversaciones recientes, dónde se dejó la llave, repetir preguntas o tener dificultades con tareas antes habituales pueden pasar desapercibidos y ser asociados a temas de la edad, pero en realidad hay olvidos que cuando se vuelven frecuentes, progresan o empiezan a interferir con actividades que antes se realizaban con normalidad, no deben ser dejados de lado. Y es que hay señales de alerta que hay que reconocer para afrontar de la mejor manera un posible caso de Alzheimer y mejorar la calidad de vida del paciente. El Dr. Alfredo Rasmussen explica lo que se debe detectar y diferenciar en las personas con este diagnóstico.
¿Qué es el Alzheimer?
Se trata de una enfermedad cerebral irreversible y progresiva, que no tiene cura, y que destruye lentamente la memoria, la capacidad de pensar y, con el tiempo, la habilidad de realizar las tareas más sencillas. Desde Mayo Clinic la califican como la “causa más común de demencia” y entre sus primeros síntomas están el “olvidarse de eventos o conversaciones recientes. Con el tiempo, la enfermedad de Alzheimer deriva en graves pérdidas de memoria y afecta la capacidad de la persona para realizar las tareas cotidianas”.

Cómo reconocer y diferenciar las señales de alerta del Alzheimer
Entre las señales que pueden pasar desapercibidas están olvidar información reciente, perder objetos con frecuencia sin poder reconstruir dónde estuvieron, no recordar conversaciones o compromisos importantes y presentar dificultades para realizar tareas habituales, como administrar dinero o preparar una receta conocida. También puede aparecer desorientación respecto del día, la fecha o acontecimientos recientes.
El Alzheimer también puede manifestarse a través de dificultades para encontrar palabras, seguir una conversación o ubicarse en lugares conocidos. Asimismo, pueden aparecer problemas para planificar o tomar decisiones, así como cambios en el estado de ánimo o el comportamiento, como irritabilidad, apatía o menor interés por actividades sociales.
Más que observar un episodio aislado, es importante prestar atención a cambios que se mantienen o avanzan con el tiempo y representan una diferencia respecto de las capacidades habituales de la persona.
“Repetir preguntas, olvidar acontecimientos recientes o necesitar cada vez más ayuda para tareas cotidianas son situaciones que merecen una evaluación (…) El Alzheimer no debe asumirse como una consecuencia inevitable de envejecer. Reconocer los cambios y consultar cuando empiezan a afectar la vida cotidiana permite tomar decisiones oportunas para cuidar la calidad de vida de la persona y su familia”, explicó el Dr. Alfredo Rasmussen, director de la carrera de Medicina Humana de la Universidad Norbert Wiener.
Una evaluación médica es recomendable cuando estas manifestaciones son persistentes o empiezan a dificultar las actividades cotidianas. También si los familiares advierten cambios o la persona necesita cada vez más ayuda para realizar tareas que antes resolvía de manera independiente.

Cambios que ameritan una consulta con un médico
Identificar estas manifestaciones no significa necesariamente que exista Alzheimer, pero sí puede ayudar a detectar cuándo es conveniente realizar una evaluación.
- Olvidos frecuentes que afectan las actividades diarias: Una señal de alerta aparece cuando los olvidos dejan de ser ocasionales y comienzan a dificultar la rutina. Repetir constantemente las mismas preguntas, olvidar conversaciones recientes, citas importantes o información recién aprendida son cambios que conviene observar, especialmente si se presentan con mayor frecuencia.
- Dificultad para realizar tareas conocidas: Actividades que durante años se realizaron con facilidad pueden empezar a requerir más tiempo, instrucciones o ayuda. Cocinar una receta habitual, administrar el dinero, utilizar un electrodoméstico o seguir los pasos de una actividad cotidiana puede convertirse en un desafío cuando existe un deterioro cognitivo.
- Desorientación y problemas para comunicarse: Confundir fechas o lugares, perderse en recorridos conocidos o no saber cómo llegar a un sitio habitual son situaciones que requieren atención. También puede presentarse dificultad para encontrar palabras, seguir una conversación o expresar una idea que antes comunicaba con normalidad.
- Cambios en la personalidad, comportamiento o autonomía: El entorno puede notar modificaciones que van más allá de la memoria, como mayor irritabilidad, ansiedad, desconfianza, apatía o pérdida de interés por actividades habituales. También puede disminuir progresivamente la capacidad para tomar decisiones o desenvolverse de manera independiente en situaciones cotidianas.
Reconocer estas señales y conversar sobre ellas con familiares o cuidadores puede ser un primer paso para buscar orientación profesional. Una evaluación oportuna permite conocer las causas de los cambios observados y, cuando corresponde, iniciar un manejo adecuado. En este proceso, los expertos de Plenitud, marca experta en incontinencia urinaria y cuidado íntimo para adultos mayores de Kimberly-Clark, destacan el acompañamiento de la familia que resulta fundamental para preservar la autonomía, seguridad y calidad de vida de los adultos mayores, promoviendo un entorno donde puedan sentirse comprendidos y acompañados.
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