
El sistema solar tiene ahora un cometa menos. El llamado cometa MAPS, que algunos habían bautizado como “el gran cometa de Pascua”, llegó a su fin el sábado 4 de abril. Todo indica que se fragmentó de forma catastrófica pocas horas antes de alcanzar su punto más cercano al Sol, conocido como perihelio, teniendo un desenlace que no sorprendió del todo a los astrónomos.
Según el portal space.com, MAPS pertenecía al grupo de los cometas rasantes de Kreutz, cuerpos que pasan extremadamente cerca del Sol. Se cree que todos ellos provienen de la ruptura de un gran cometa ocurrida hace siglos, cuyos fragmentos siguen orbitando en trayectorias similares.
Muchos de esos fragmentos también se han ido desintegrando tras sus acercamientos al Sol. En algunos casos, ciertos cometas lograron sobrevivir y regresar al espacio, dependiendo principalmente del tamaño de su núcleo. Ejemplos de ello son los grandes cometas de 1843, 1882 y el Ikeya-Seki de 1965, que ofrecieron espectáculos brillantes sin desaparecer por completo.
Sin embargo, ese no fue el caso del cometa MAPS. Cuando fue descubierto en enero, se pensó inicialmente que podía ser grande, como otros de su tipo. Esto se debía en parte a que muchos cometas de la familia Kreutz suelen detectarse poco antes de su perihelio, pero MAPS fue observado casi cuatro meses antes de acercarse al Sol, algo inusual.
Con el paso del tiempo, los científicos concluyeron que no era un cometa grande, sino que su detección temprana se debió a avances tecnológicos que permiten observar objetos muy débiles. De hecho, cuando se detectó por primera vez el 13 de enero en un observatorio en Chile, su brillo era extremadamente bajo, unas 12.000 veces más tenue que lo que el ojo humano puede percibir.
Observaciones posteriores, incluyendo datos del telescopio espacial James Webb, revelaron que el núcleo del cometa era muy pequeño, de apenas unos 0,4 kilómetros de diámetro. Dado que iba a pasar a solo unos 160.000 kilómetros de la superficie solar, las probabilidades de sobrevivir eran muy bajas.
Días antes, ya se había planteado que el cometa podía desintegrarse en su camino al Sol o poco después de pasar cerca de él, dejando solo una nube de polvo. Finalmente, ocurrió lo primero: MAPS no logró resistir el intenso calor y las fuerzas extremas.
Durante su aproximación, los científicos siguieron su trayectoria con distintos instrumentos espaciales. El cometa se movía a velocidades de hasta 500 kilómetros por segundo. En un momento, su brillo aumentó notablemente, lo que probablemente indicó el inicio de su ruptura. Poco después, ya no se distinguía un núcleo claro, sino una forma alargada y difusa.

Tras pasar detrás del disco que bloquea la luz solar en las observaciones, los expertos esperaban verlo reaparecer; no obstante, lo único que se detectó más tarde fue una especie de nube de material disperso. El núcleo del cometa se había destruido por completo, dejando solo restos que se disiparon rápidamente.
La explicación de este final es relativamente sencilla. El cometa pasó siglos en regiones extremadamente frías del sistema solar, con temperaturas cercanas al cero absoluto. Al acercarse de golpe al Sol, su superficie se calentó a miles de grados, mientras su interior seguía helado. Esta diferencia extrema, sumada a la intensa gravedad solar, generó tensiones que terminaron por romperlo.
Básicamente, fue como verter líquido muy caliente en un recipiente congelado: el material no soporta el cambio y se quiebra.
El cometa MAPS se desintegró y quedó descartada la posibilidad de verlo a simple vista
El cometa MAPS se desintegró al acercarse al Sol. Debido a su tamaño pequeño y al intenso calor y fuerzas gravitacionales, su núcleo no resistió y se fragmentó por completo antes o durante su perihelio.
En cuanto a su visibilidad, existía la posibilidad de que se volviera visible a simple vista si hubiera sobrevivido. Algunos científicos pensaban que podía brillar lo suficiente, incluso durante el día, como ha ocurrido con otros cometas de su tipo.
Sin embargo, al desintegrarse antes de completar su paso, esa posibilidad desapareció y no hubo espectáculo visible desde la Tierra.
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