En un gran segundo tiempo, Japón remontó y venció 2-1 a Alemania. (Foto: AFP)
En un gran segundo tiempo, Japón remontó y venció 2-1 a Alemania. (Foto: AFP)
/ ANTONIN THUILLIER
Marco Quilca León

Una nueva sorpresa mundial se dio en . Al mismo estilo del Arabia Saudita-Argentina, Japón remontó y por la primera fecha del grupo E de la Copa del Mundo. Un resultado que dejó desencajado a los cuatro veces campeones mundiales y sorprendió al planeta.

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De acuerdo a Míster Chip, Alemania, esa potencia que casi siempre parece una máquina indestructible, solo había perdido dos veces un partido mundialista tras irse al descanso con ventaja. Lo hizo en 1938 ante Suiza (2-1 al entretiempo y terminó cayendo 4-2) y en 1978 frente a Austria (0-1; 3-2). Esta vez, en el Estadio Internacional Jalifa, acabó los primeros 45′ arriba en el marcador gracias al tanto de penal de Ilkay Gundogan.

Sin embargo, nadie se esperaba el final que el destino tenía preparado. Japón reaccionó, con orden y buen fútbol, logró emparejar el juego ante el conjunto alemán. Y empezó a tocar la puerta de Manuel Neuer, convirtiendo en una de las figuras al portero del Bayern Múnich. Pero a los 75′, tras una buena jugada colectiva, Ritsu Doan puso el empate.

Nada más ocho minutos después, Takuma Asano aprovechó un error defensivo para poner el 2-1 final. Los minutos finales fueron de infarto, pero el elenco nipón se quedó con los primeros tres puntos en un grupo que comparte con España y Costa Rica.

El triunfo de Japón -histórico, obviamente- es una sorpresa mundial, más aún porque derrotaron a Alemania que intentaba lavarse la cara de lo que pasó en Rusia 2018 (fueron eliminados en primera ronda). Sin embargo, estos resultados positivos son parte de un proyecto en el país asiático que inició en 1992 y tiene como meta final ser campeón del mundo en 2092.

El proyecto para que Japón sea campeón mundial

Hasta el mundial de Francia en 1998, la selección japonesa nunca había participado en la máxima cita. En 1938 se retiró y en 1950 no fue admitida por la FIFA por su papel en la Segunda Guerra Mundial. Un representativo nacional que se afilió en 1920 no pudo disputar una Copa del Mundo hasta casi ochenta años después.

Sin embargo, Francia 98 fue para Japón un aviso de dos cosas. Primero que desde 1992 ya habían iniciado un proyecto a largo -larguísimo- plazo para dominar el mundo con el balón en los pies. Y segundo, porque cuatro años después, junto a Corea, serían los organizadores del Mundial y conseguirían por primera vez su mejor posición: clasificar a octavos. Lo mismo hizo en Sudáfrica 2010 y Rusia 2018.

En 1992, la Federación Japonesa de Fútbol (JFA) dio inicio al plan que este año cumplió dos décadas. Lo primero era atraer atención a su liga contratando estrellas mundiales como el inglés Gary Lineker (Nagoya Grampus Eight) y el brasileño Zico (Kashima Antlers). La idea era construir una liga sostenible económicamente y exitosa que pudiera captar a más hinchas.

  • 1992 - funda la J-League / Gana la Copa Asia
  • 1998 - Clasifica al Mundial por primera vez
  • 2002 - Organiza el Mundial, junto a Corea del Sur / clasifica a octavos
  • 2010 - Clasifica a octavos en Sudáfrica
  • 2018 - Clasifica a octavos. Se puso 2-0 sobre Bélgica, que remontó
  • 2019 - Finalista Copa de Asia
  • 2022 - Vence a Alemania en Mundial

El siguiente paso era profesionalizar la competición que solo se enmarcaba en doce grandes empresas locales que competían entre sí con jugadores que más que deporte lo tenían como afición.

Todo cambió para bien en 1998, cuando Japón disputó su primera Copa del Mundo. Estar en el evento futbolístico más importante, y saber que serían los próximos organizadores junto a Corea, hizo que se trabaje a paso acelerado y se concrete la profesionalización del fútbol en el país.

Con el paso de los años, la JFA logró que no solo lleguen estrellas a punto de retirarse como el caso de Andrés Iniesta en el Vissel Kobe sino también poner más atención a las academias base que trabajan con tecnología de punta para formar cracks. Por eso, en los últimos años han empezado a emigrar jugadores japoneses de 18 años a Europa.

Take Kubo, por ejemplo, llegó al Real Madrid recién cumplida la mayoría de edad. Aunque no logró consolidarse en el máximo ganador de la Champions, el atacante no dejó nunca la élite que significa el fútbol español. Estuvo en Mallorca, Villarreal, Getafe y ahora en la Real Sociedad.

El fútbol japonés sin duda ha avanzado a pasos acelerados. En Francia 98, el combinado asiático no tenía ningún futbolista militando fuera del país. Por aquel entonces los jugadores priorizaban terminar sus estudios universitarios mientras disputaban la liga doméstica que no era cien por ciento profesional. Hoy, 24 años después, la tendencia es totalmente opuesta: de los 26 convocados que están en Qatar, 19 actúan en clubes europeos y ocho lo hacen en equipos alemanes. De hecho, los autores de los goles juegan en la liga del país que acaban de destruir: Ritsu Doan en el Friburgo y Asano en el Bochum.

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