Milagros Asto Sánchez

Si algo ha quedado claro con las multitudinarias protestas desatadas dentro y fuera de Estados Unidos por la muerte del afroamericano es que el racismo es un viejo enemigo común y que la lucha en su contra está más vigente que nunca.

La periodista y activista por la población afroperuana Sharún Gonzales vive desde hace tres años en Tampa, Florida. Desde ahí, la joven de 27 años, magíster en Estudios Latinoamericanos y Ciencia Política por la University of South Florida (USF), es testigo de las históricas movilizaciones contra el racismo, así como de algunos episodios de violencia.

Tampa ha tenido su etapa de protestas pacíficas y no tan pacíficas. No he visto algo como un edificio incendiado. Sin embargo, el fin de semana pasado hubo bastante movimiento. Al anochecer estallaron los saqueos, incluso hubo un reporte de disparos en el campus de mi universidad”.

Gonzales fue presidenta de la Asociación de Estudiantes Negros de Posgrado (Black Graduate and Professional Student Association) de la USF y, aunque vive en EE.UU., es parte de Presencia y Palabra, un colectivo de mujeres afroperuanas diversas.

La joven conversó con El Comercio sobre el panorama en EE.UU. y sobre cómo es para ella, como mujer afroperuana, observar de cerca el racismo estructural vigente en ese país, que, afirma, no es muy diferente al que se vive en el Perú.

- Muchos manifestantes enojados han dicho haber perdido la paciencia. ¿Se percibe ese hartazgo acumulado en la magnitud de lo que estamos viendo en las calles de EE.UU.?

Definitivamente, son siglos acumulados de impotencia. El asesinato de George Floyd ha desencadenado toda esa rabia colectiva arrastrada desde hace siglos. Hablamos de poblaciones víctimas de genocidio apenas se formó EE.UU., la esclavitud, la segregación, Jim Crow. Empezamos el mes de mayo viendo las consecuencias desiguales de la pandemia para la población afroamericana, meses atrás Breonna Taylor fue asesinada en su propia casa, Ahmaud Arbery murió asesinado por dos ciudadanos blancos. Además, una mujer blanca hizo un falso reporte diciendo que había un hombre negro amenazándola y finalmente sucedió lo de George Floyd. Todo pasó en pocos meses. Estos eventos muestran que no son hechos aislados sino más bien que son parte de un sistema.

- La magnitud de las protestas contra el racismo, que se replicaron en otros países, es más visible que antes. ¿Crees que se trata de un momento histórico para esta lucha?

Sí. Es histórico y es diferente a las protestas pasadas porque antes los motivos eran vistos como extraordinarios, anecdóticos. Parte del problema del racismo es que durante mucho tiempo se personalizó, entonces si una persona o compañía era racista se combatía el racismo a través de castigar a esta persona o compañía. La principal diferencia es que las protestas de ahora no son solo por George Floyd, ni siquiera por la brutalidad policial, eso forma parte del problema, pero estamos hablando del reconocimiento de que el sistema, la estructura, está construida en base al racismo, por eso hablamos de racismo estructural.

Entonces no se trata solo de encerrar a los policías, sino de reformar el sistema policial, y junto a eso reformar todo el sistema porque el racismo está en el sistema educativo, en el sistema de salud, en el mercado laboral, en el sistema financiero. El racismo está en todos lados. Creo que eso es lo que hace diferentes a estas protestas, estamos manifestándonos contra el sistema como un todo y no solo contra hechos aislados.

- ¿Qué crees que puede haber cambiado en los últimos años para que eso esté sucediendo ahora?

Pienso que el mundo está conectado de formas en las que antes no lo estaba y eso influencia mucho en que las personas alrededor del mundo sean conscientes de lo que está pasando en otras partes. El activismo virtual también debe de haber jugado un rol en esa toma de consciencia global de lo que está pasando en EE.UU. con los afroamericanos y también puede repercutir con lo que pasa en Brasil con los afrobrasileños. Entonces por un lado está la interconectividad, pero también el hecho de que comenzamos a entender que sucesos que antes veíamos como aislados son parte de un engranaje. Todos estos asesinatos no pueden ser coincidencia.

- ¿Qué tanto tiene que ver en esta movilización ciudadana el discurso de Donald Trump?

Tiene que ver. Sin embargo, ya antes habían protestas contra Trump y no eran como esta. Porque esta aproximación a las desigualdades no es echarle la culpa solo a quien está en el gobierno en este momento, sino entender que su elección como presidente es síntoma de un problema mucho más grande y que viene arrastrándose por siglos. Trump también es parte del problema, pero no vamos a personificar la protesta contra él.

Las protestas contra la violencia policial y el racismo se han extendido por todo el mundo. En la imagen, una manifestación en Pakistán, donde un grupo de activistas porta un cartel señalando al presidente de EE.UU., Donald Trump, como responsable de la violencia racial en su país. (Foto: AP / K. M. Chaudhry)
Las protestas contra la violencia policial y el racismo se han extendido por todo el mundo. En la imagen, una manifestación en Pakistán, donde un grupo de activistas porta un cartel señalando al presidente de EE.UU., Donald Trump, como responsable de la violencia racial en su país. (Foto: AP / K. M. Chaudhry)


- Trump aprovecha los saqueos y episodios de violencia en las protestas para atacar la imagen de las manifestaciones. ¿Qué opinas de eso?

El discurso oficial siempre va a intentar negar el discurso de las protestas. El saqueo ha sido asociado con los manifestantes negros y negras, pero si vemos los registros de los saqueos quienes los realizan son todos y no necesariamente son personas aliadas de las protestas, sino los que aprovechan el pánico y se llevan lo que pueden así no sea su lucha. Creo que el discurso oficial ha sabido manejar a su favor este aspecto violento que han tomado las protestas.

Las personas están molestas y sería raro que con toda esta carga emocional las protestas sean absolutamente pacíficas y que la gente no grite. Y por otro lado está también la forma en la que han sido reprimidos. Las personas están protestando contra la violencia policial y los policías son más violentos con ellos. Y este discurso oficial de maximizar que están saqueando o destruyendo negocios pequeños en realidad es un grito desesperado por mantener las cosas en el statu quo e ignorar lo que la protesta está diciendo en realidad.

- Llevas tres años en Tampa. ¿Has sido testigo de actos contra afroamericanos?

Cuando contamos las experiencias de racismo pareciera que el racismo sucediera solo en un momento y que el resto del día fuera normal, pero en la sociedad estadounidense y sobre todo la ciudad en la que vivo, que está en el sur del país, la segregación de la sociedad ya no es legal, pero es tangible en el día a día.

Dependiendo en qué barrio vivas solamente interactúas con cierto grupo. En la universidad los grupos están muy definidos, son visibles. Es algo que está en todos lados, en la currícula, en los libros que leemos, en las discusiones en clase. Yo he sido parada por la policía y claro que da nervios. Creo que la violencia policial tiene tanto tiempo en la sociedad que las personas la han normalizado y tienen mecanismos de defensa. En las últimas semanas se han visto muchas declaraciones de padres y madres contando la forma en la que les enseñan a sus hijos cómo deben de vestirse y qué deben decir si los para la policía. Y a mí misma, como migrante, otros ciudadanos afroamericanos me han sabido explicar cómo son las cosas y cómo debo comportarme en esas situaciones. Creo que es también ese rasgo normalizado del racismo estructural lo que hace que la impotencia sea aún más fuerte.

- ¿Cuál debería ser la estrategia de la comunidad afroamericana para aprovechar este momento y lograr un cambio?

Lo que he observado es que las organizaciones afroamericanas de la sociedad civil sí tienen desde hace mucho tiempo una plataforma de demandas, de cambios, de reformas que hacer en el gobierno, en el aparato estatal. Sin embargo, no siempre se le ha prestado tanta atención a esta agenda y a esta plataforma y creo que la protesta es justamente una forma de hacer presión y llamar la atención sobre la agenda más político-organizada que ha existido y existe. Ahora llama la atención, pero no quiere decir que durante los últimos 200 años los afroamericanos y las poblaciones vulnerables en EE.UU. no hayan estado actuando políticamente de forma organizada. Eso ha ocurrido de forma sostenida a pesar del asesinato de Martin Luther King Jr.

- ¿Cómo te afecta a ti como parte de una minoría ver este movimiento en EE.UU.?

Es emocionalmente desgastante. Pienso, por ejemplo, en si una protesta como esta pudiera suceder en el Perú. Es difícil. Se suele hacer el paralelo entre el Perú y Estados Unidos para decir que en el Perú no hay racismo como en EE.UU. y sin embargo, si le preguntas a los afroperuanos que han sido objeto de racismo pues la historia es muy diferente. Yo creo que estar en este momento aquí en EE.UU. y viviendo la realidad como una mujer negra, porque acá no importa si soy peruana, sino cómo soy clasificada racialmente, implica un proceso de reflexión profunda porque parece una realidad lejana, pero también tiene puntos de encuentro con lo que pasa en el Perú.

- En estos días muchos peruanos han compartido hashtags sobre George Floyd en las redes sociales y no han faltado críticas al hecho de que el racismo es también un grave problema en el Perú…

Claro, ¿acaso estamos esperando a que se haga visible que la policía mata más a la población afrodescendiente en Lima o en el Perú para recién tomar acción?, ¿para recién entender que las ideas básicas detrás del racismo estructural son muy parecidas en EE.UU. y el Perú? No es lo mismo porque históricamente nosotros no hemos tenido segregación legal, tenemos una historia de mestizaje que impregna la forma en la cual entendemos las categorías raciales en la sociedad, pero al final esta idea básica de que las razas existen y que la gente debe ser tratada de forma diferente basándonos en esas razas está en los dos lados.

Y la crítica a los hashtags es porque parece un compromiso superficial a algo que debe ser cambiado de fondo, entonces lo que hay que hacer es comenzar a cuestionar realmente cuál es el rol de todas y todos los peruanos para tener un país mejor.

La periodista y activista por la población afroperuana, Sharún Gonzales, vive desde hace tres años en Tampa, Florida. (Foto: Archivo personal)
La periodista y activista por la población afroperuana, Sharún Gonzales, vive desde hace tres años en Tampa, Florida. (Foto: Archivo personal)

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Miles protestan en el mundo por el asesinato de George Floyd. (AFP)

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