John Heny Ramírez, un cristiano hispano miembro de una iglesia bautista, fue programado hasta tres veces para morir por inyección letal en una prisión de Texas, Estados Unidos, por matar a un empleado de una tienda durante un robo en 2004. El reo de 38 años finalmente fue ejecutado el miércoles en presencia su pastor.
Originario de Corpus Christi, Ramírez fue infante de Marina. En una entrevista con Univisión en 2017, el reo dijo que se habían preparado en familia para el momento de su muerte y que su único hijo estaría en la sala cuando le pusiesen la inyección letal.
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En julio de 2004, Ramírez y dos mujeres robaron una tienda para conseguir dinero y comprar drogas.
Según los documentos del juicio, cuando se encontraron con Castro, un empleado de un almacén de Corpus Christi, de 46 años, con 9 hijos y 14 nietos, Ramírez le asestó al menos 29 puñaladas.
Castro y sus cómplices huyeron del sitio llevándose 1,25 dólares, que es todo lo que Castro tenía consigo.
Más tarde Ramírez y las dos mujeres llevaron a cabo otro robo y estaban a punto de cometer un tercero cuando la Policía los localizó.
Las mujeres fueron arrestadas, pero Ramírez escapó a México, donde logró evadir a las autoridades por más de tres años hasta que lo capturaron cerca de la frontera con EE.UU. en febrero de 2008.
Ramírez inició acciones legales para detener su anterior ejecución programada en setiembre de 2021 porque las autoridades de Texas no permitieron que su pastor, Dana Moore, tuviera contacto físico con él mientras moría, ni orar en voz alta a su lado en la cámara de ejecución.
Según las autoridades, había “amplia evidencia de que las creencias de Ramírez son sinceras” y que la imposición de manos y la oración eran “formas tradicionales de ejercicio religioso”.
Apuntaron que no se había demostrado un “interés gubernamental convincente” en prohibir la práctica y que había una larga tradición en Estados Unidos de permitir que los consejeros espirituales rezaran con los condenados, mencionando como ejemplo la ejecución de los asesinos del presidente Abraham Lincoln.
Ramírez fue declarado muerto a las 6:41 p.m. (hora local).
El abogado de Ramírez, Seth Kretzer, dijo que a Morre se le permitió sostener una Biblia en la cámara de la muerte, algo que antes no se había permitido.
Sus últimas palabras fueron de arrepentimiento: estuvieron dedicadas a la familia de su víctima, Pablo Castro. También se despidió de su esposa e hijo.
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