Agencia AFP

Tras la lujosa y polémica renovación de su apartamento oficial en Downing Street, el primer ministro británico y su esposa Carrie corren ahora el riesgo de quedarse sin hogar... y de tener que buscar un nuevo lugar para su fiesta de bodas.

La pareja se casó en una ceremonia secreta en Londres en mayo de 2021, limitada a una fiesta con 30 invitados en el jardín de Downing Street debido a las restricciones contra el covid-19.

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Superada la pandemia, planearon organizar este 30 de julio una recepción más glamurosa en Chequers, la residencia de campo de los primeros ministros británicos al noroeste de Londres.

Al anunciar su dimisión el jueves como líder del Partido Conservador, Johnson dijo que permanecería como primer ministro hasta que la formación designe a un nuevo dirigente en los próximos meses, posiblemente hacia octubre.

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Pero diarios como el Daily Mirror y The Guardian, entre otros, aseguraron que quiere sobre todo no perder el acceso a Chequers antes de la fiesta, cuyas invitaciones ya fueron enviadas.

Sus detractores piensan que Johnson tenía en mente esa casa de campo del siglo XVI cuando en su discurso de dimisión se equivocó y dio las gracias “a este maravilloso personal de Chequers” en lugar de referirse al de Downing Street, su residencia principal, a las puertas de la cual anunció su renuncia.

“Todos quisiéramos celebrar una fastuosa boda a costa del contribuyente en Chequers, pero no podrá hacerlo porque la opinión pública británica lo encontrará aborrecible”, dijo el alcalde de Londres, Sadiq Khan, en declaraciones a la radio privada LBC.

“Y los conservadores decentes (...) no aceptarán una situación en la que busca mantenerse como primer ministro para su beneficio personal, y no por el interés nacional”, agregó el político del opositor Partido Laborista.

Chequers ya fue objeto de recientes titulares cuando la prensa aseguró que los Johnson querían construir allí una cabaña en un árbol por valor de 150.000 libras (180.000 dólares) para su hijo Wilf, de dos años. Ellos lo negaron.

Pero en otro de los muchos escándalos que marcaron su mandato, Johnson tuvo que devolver decenas de miles de libras por la lujosa renovación de su apartamento oficial en Downing Street.

La pareja comienza ahora la búsqueda de un nuevo hogar, ya que las dos propiedades que poseen, una de ellas un pequeño apartamento en Londres, estarían alquiladas.

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