Redacción EC

Este miércoles, el presidente Laurentino Cortizo firmó los decretos que regulan el uso del y sus derivados con fines medicinales y terapéuticos en el país. Sumando así a la nación centroamericana a una lista cada vez más nutrida de países de la región donde la marihuana puede ser usada con fines médicos.

MIRA: No creo en que los Estados cultiven y vendan marihuana. Cometimos un error”

Adicionalmente, Cortizo anunció que se la creará Dirección Nacional para el Monitoreo de las Actividades Relacionadas con el cannabis medicinal, un organismo que se encargará de la “vigilancia y supervisión de las actividades requeridas”.

Cabe resaltar que solo las personas que cuenten con una prescripción médica y hayan pasado por un estricto control podrán acceder a estos productos, los mismos que se comercializarán tras haber pasado por diversos filtros al ser importados, “entre los que se incluyen el monitoreo, desde las áreas de cultivo hasta los laboratorios y puntos de venta final”, detalló el mandatario.

Con este nuevo marco normativo, Panamá concluye un proceso de cinco años que había concluido en el plano legislativo el 13 de octubre del 2021, cuando fue aprobado por el Parlamento, pero se encontraba a la espera de su reglamentación para entrar en funcionamiento.

En aquel momento, Panamá se convirtió en el primer país centroamericano en legislar sobre el tema. Un paso que meses después, en enero de este año, fue seguido por Costa Rica.

EL RESTO DEL CONTINENTE

Contando a Panamá, actualmente son 11 los países americanos donde se permite el uso del cannabis con fines medicinales o terapéuticos, mientras que en otros 4 es legal su consumo con fines recreativos.

El pionero en este último punto fue Uruguay, donde se aprobó una ley a finales del 2013 que regulaba su consumo y comercialización.

Canadá decidió hacer lo propio en el 2018, mientras que en México una resolución de la Suprema Corte emitida en junio del 2021 declaró inconstitucional la norma que impide el uso recreativo de esta planta.

En Estados Unidos la situación es particular pues desde el 2020 se permite el uso recreativo de la marihuana en 20 estados y el Distrito de Columbia, mientras que en otros 30 existen legislaciones propias para utilizarla con fines médicos o terapéuticos.

En el Perú se aprobó una ley que permite el uso con fines medicinales de productos derivados del cannabis en noviembre del 2017, pero no fue hasta febrero del 2019 que se publicó el reglamento que regula dicha norma. El año pasado, por otro lado, inició el proceso para legislar el autocultivo de marihuana que sea utilizada con fines médicos.

Países como Argentina, Colombia, Ecuador o Chile poseen diferentes legislaturas con las que se ha despenalizado la posesión de cantidades menores de marihuana y permitido su autocultivo con fines medicinales, mientras que en países como Brasil o Paraguay hay especificaciones detalladas para la importación de medicinas derivadas del cannabis.

Un trabajador revisa las plantas de marihuana sembradas en un centro de producción legal de cannabis medicinal, en Cundinamarca, Colombia.
Un trabajador revisa las plantas de marihuana sembradas en un centro de producción legal de cannabis medicinal, en Cundinamarca, Colombia.
/ RAUL ARBOLEDA / AFP

ESTUDIOS SOBRE EL CANNABIS

La planta Cannabis sativa lleva miles de años siendo utilizada por diferentes civilizaciones, principalmente asiáticas, tanto con fines terapéuticos como ceremoniales.

Para finales del siglo XIX, los productos derivados de esta planta formaban parte importante dentro de la medicina americana y europea para atender principalmente dolores, histeria e inapetencia.

Sin embargo, en paralelo se fue popularizando su uso con fines recreativos y la alta tasa de adicción comenzó a generar alarma. Esto llevó a que en 1961 la ONU la incluya dentro de la Lista IV de la Convención Única de Estupefacientes, un lugar reservado para opioides adictivos y letales.

Recién en el 2019, la OMS sugirió que la marihuana sea retirada de dicha lista pues no encontraron evidencia de que resulte “particularmente dañino” para la salud. Un año más tarde, la ONU atendió dicha recomendación, reconoció las propiedades terapéuticas de esta planta y la retiró de la Lista IV.

En el 2020, la ONU atendió a la recomendación de la OMS, reconoció las propiedades terapéuticas del cannabis y lo retiró de la Lista IV de la Convención Única de Estupefacientes.
En el 2020, la ONU atendió a la recomendación de la OMS, reconoció las propiedades terapéuticas del cannabis y lo retiró de la Lista IV de la Convención Única de Estupefacientes.
/ MAURO PIMENTEL / AFP

Esto ha promovido que la investigación sobre los usos medicinales del cannabis y sus derivados puedan avanzar en los últimos años. A la fecha, la marihuana medicinal se puede utilizar como analgésico para combatir el dolor crónico o el causado por lesiones nerviosas, controlar síntomas causados por la quimioterapia o combatir la inapetencia en pacientes con enfermedades como el cáncer o el VIH/SIDA, según MedlinePlus, un servicio de información en línea provisto por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Pequeños estudios demuestran, además, la eficacia del cannabis medicinal para tratar la esclerosis múltiple, la enfermedad de Crohn, enfermedad inflamatoria intestinal y la epilepsia.

Por otro lado, se han registrado efectos secundarios que van desde frecuencia cardiaca irregular hasta mareos, somnolencia, lentitud en los reflejos, pérdida de memoria a corto plazo, confusión, problemas para concentrarse y disminución o aumento de la ansiedad.

Por ello, los especialistas aclaran que el uso del cannabis o sus derivados con fines medicinales debe ser aprobado por un médico tras una serie de evaluaciones.

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