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El deseo de los de terminar con la incertidumbre y elegir de una vez a un nuevo presidente es más fuerte que el miedo al , aunque aún desconfían de la transparencia del proceso electoral tras vivir unas elecciones anuladas el año pasado con denuncias de fraude.

La gente está perdiendo el miedo al virus, va a ir a votar, pienso que no vamos a tener miedo, esta es la ciudad de las revoluciones de presidentes y no creo que una pandemia nos detenga para ir a votar”, dice a EFE el paceño José Higueras, que volvió al país tras cuarenta años de vivir en México.

Una elección clave

A pesar del temor que siente el boliviano Jhonny Loza de ir a sufragar ante el COVID-19, cree que esta elección es “clave” para definir algunas “ideas políticas” que puedan sacar al país de la “crisis” que vive, eligiendo un “gobierno democrático” para dejar el de transición que está manejando la situación “de la mejor manera posible”.

Él y su familia irán a votar tomando todas las medidas de precaución ante el coronavirus, aunque “el temor es general a contagiarse, teóricamente deberíamos esperar un tiempo más, pero hay muchas presiones e intereses que hacen que esto se lleve a cabo ahora, entonces con las medidas necesarias lo voy a hacer, voy a ir a votar”, expresa Loza.

Los bolivianos se alistan para ir a las urnas el próximo 18 de octubre en medio de la pandemia, con la esperanza de darle un punto final a la presidencia transitoria de Jeanine Áñez que se ha ido posponiendo por la emergencia sanitaria.

Otro boliviano, Alfredo Jiménez, que votará por primera vez al cumplir 18 años, señala a EFE que estos comicios son “importantes” para definir el “destino del país”, pero no está de acuerdo con que haya elecciones en estas circunstancias.

Es importante, porque tenemos que elegir un presidente, pero deberían hacerse con calma, porque ahora puede haber mucho contagio”, sostiene Jiménez, quien asegura que irá a votar, pero con la desconfianza de no saber si hay alguien cerca contagiado de COVID-19.

En Bolivia se registran más de 7.900 decesos y 134.308 casos confirmados de COVID-19.

Un trabajador de la salud vestido con equipo de protección completo extrae sangre de una mujer para realizar la prueba del nuevo coronavirus durante una campaña de pruebas de casa en casa en el barrio de Villa Rosasani de La Paz, Bolivia, el viernes 28 de agosto de 2020. (AP Foto/Juan Karita).
Un trabajador de la salud vestido con equipo de protección completo extrae sangre de una mujer para realizar la prueba del nuevo coronavirus durante una campaña de pruebas de casa en casa en el barrio de Villa Rosasani de La Paz, Bolivia, el viernes 28 de agosto de 2020. (AP Foto/Juan Karita).

La polarización

Los ciudadanos están divididos principalmente entre quienes apoyan al Movimiento Al Socialismo (MAS) del expresidente Evo Morales y los que están en contra de que vuelva al poder.

Lucila Canaviri asegura que no tiene miedo a contagiarse, cree que con plantas medicinales podrá curarse si es que contrae el virus, pero considera que es necesario que “se recupere la democracia” y que el MAS vuelva al poder.

“Nadie puede demostrar hasta el momento que hubo fraude en las anteriores elecciones, ha sido un golpe de Estado”, indica Canaviri.

Evo Morales, que dirige la campaña del MAS desde Argentina, donde solicitó refugio, siempre ha asegurado que su triunfo en octubre de 2019 en las urnas fue legítimo para un cuarto mandato consecutivo y las denuncias de fraude, aunque bajo investigación judicial en Bolivia, intentan desviar la atención de un golpe de Estado para alejarlo del poder en medio de presiones de militares y policías, entre otras.

Por contra, la boliviana Karen Mita afirma que en estos comicios se debe evitar que el partido del expresidente Morales vuelva al poder, que ya lo tuvo por casi catorce años, y que a pesar de las circunstancias hay que ir a votar.

“Voy a ir a votar con la mente positiva, con los mejores ánimos y esperando que sea un resultado justo para el destino del país”, apunta Mita.

Los bolivianos, apostilla Higueras, irán a votar impulsadas por el miedo, unos por temor a que vuelva el MAS al poder, pues va primero en las encuestas, y otros con recelo de que el candidato y expresidente Carlos Mesa, segundo, sea el nuevo mandatario.

Las elecciones generales en Bolivia están pendientes desde la anulada jornada en el mes de octubre del 2019. (Foto: AFP)
Las elecciones generales en Bolivia están pendientes desde la anulada jornada en el mes de octubre del 2019. (Foto: AFP)

La desconfianza

A casi un año de haber vivido unas elecciones anuladas con denuncias de fraude electoral a favor de Evo Morales, los bolivianos consultados manifestaron que no confían plenamente en la transparencia en estos comicios, pero tienen una “esperanza” de que este nuevo órgano electoral lleve estas elecciones de la mejor manera.

Ya no sabemos si nuestro voto cuenta o no”, confiesa Lizzeth Márquez, quien cree que es difícil confiar en el nuevo órgano electoral con el antecedente de los pasados comicios.

Esperemos que los errores de la anterior elección se hayan subsanado para que en esta tengamos los resultados que tengan que ser”, apunta Mita ante la susceptibilidad de una alteración en los resultados.

La campaña electoral transcurre con pocos actos masivos en las calles, pues rigen aún algunas restricciones aunque ya no haya cuarentena y sin Áñez como candidata tras retirarse de la carrera a las urnas.

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