El puerto de Beirut ha quedado destruido tras la detonación de casi 3 mil toneladas de nitrato de amonio. La carga explosiva se quedó almacenada durante seis años. (Reuters)
El puerto de Beirut ha quedado destruido tras la detonación de casi 3 mil toneladas de nitrato de amonio. La carga explosiva se quedó almacenada durante seis años. (Reuters)
Redacción EC

El Comercio

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Mientras los libaneses continúan contando a sus muertos y limpiando los escombros que dejó la mega explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de , muchos se preguntan cómo una carga altamente explosiva pudo haber estado almacenada durante seis años en la capital del sin las debidas medidas de seguridad.

La historia no solo está plagada de negligencia, sino también de desidia de las autoridades y de una burocracia que no supo responder a tiempo.

Todo empezó en setiembre del 2013, cuando el barco Rhosus, de bandera moldava, partió del puerto de Batumi, en Georgia. Su destino era Mozambique, en África.

Un extenso reportaje de “The New York Times” detalla el recorrido del Rhosus y los difíciles meses por los que pasó su tripulación. El diario estadounidense logró contactarse con Boris Prokoshev, el capitán ruso del barco, quien narró cómo las batallas legales y disputas financieras no permitieron que el nitrato de amonio llegara a su destino y se convirtiese en el detonador que mató a más de 130 personas.

El barco Rhosus, de bandera moldava, era una embarcación de 40 años que transportó el explosivo desde Georgia hacia Beirut. Hace unos años se hundió. (EFE)
El barco Rhosus, de bandera moldava, era una embarcación de 40 años que transportó el explosivo desde Georgia hacia Beirut. Hace unos años se hundió. (EFE)

Prokoshev cuenta que se unió al barco en Turquía, después de un motín de la tripulación anterior por sueldos impagos. El Rhosus, que además tenía un forado en su casco por lo que el agua tenía que ser bombeada constantemente, fue alquilado por el empresario ruso Igor Grechushkin, quien fue contratado para llevar los explosivos adquiridos por el Banco Internacional de Mozambique.

Sin embargo, durante el recorrido Grechushkin le dice a Prokoshev que no podía pagar por cruzar el Canal de Suez y que llevara el barco a Beirut para adquirir una carga adicional de maquinaria pesada y así conseguir más dinero.

Boris Prokoshev (derecha) fue el capitán del barco Rhosus y trasladó el nitrato de amonio hacia el puerto de Beirut. En el 2013 advirtió a las autoridades libanesas sobre el peligro de la carga. (Reuters)
Boris Prokoshev (derecha) fue el capitán del barco Rhosus y trasladó el nitrato de amonio hacia el puerto de Beirut. En el 2013 advirtió a las autoridades libanesas sobre el peligro de la carga. (Reuters)

Así lo hizo, pero al llegar al puerto libanés en noviembre del 2013 esta maquinaria no pudo entrar en el barco debido a su tamaño. Según cuenta Prokoshev al diario estadounidense, las autoridades del Líbano encontraron que el Rhosus, fabricado hace unos 40 años, no estaba apto para navegar y lo confiscaron pues tampoco se pagaron las tarifas para atracar en el puerto.

Al ocurrir esto, el empresario Grechushkin, que siempre estaba en contacto vía telefónica, ya no pudo ser localizado. Los funcionarios libaneses liberaron a seis miembros de la tripulación, pero otros tres marineros y el capitán fueron retenidos hasta que se pagara la deuda.

Parte de la tripulación del Rhosus que fue retenida durante meses en el puerto de Beirut. Fueron liberados el 2014. (Reuters)
Parte de la tripulación del Rhosus que fue retenida durante meses en el puerto de Beirut. Fueron liberados el 2014. (Reuters)

Ante esta situación, Prokoshev vendió parte del combustible del barco y contrató abogados para poder ser liberado. Incluso en ese entonces, el equipo legal advirtió a las autoridades libanesas que el nitrato de amonio podía explotar en cualquier momento.

Sin respuestas

Una vez todos los tripulantes y el capitán quedaron liberados, la explosiva carga quedó a cargo de las autoridades libanesas, quienes la trasladaron a un almacén conocido como Hangar 12, donde estuvo hasta este martes, cuando finalmente estalló. El Rhosus terminó hundiéndose en el puerto de Beirut.

El gerente general del puerto de Beirut, Hassan Koraytem, dijo en una entrevista a medios libaneses que los funcionarios de aduanas y seguridad hicieron repetidas solicitudes a los tribunales del país para que trasladaran el material. “Nos dijeron que la carga se vendería en una subasta, pero la subasta nunca ocurrió y el Poder Judicial nunca actuó”, señaló.

En vista del grave peligro que representa mantener este envío en los almacenes en un clima inapropiado, repetimos nuestra solicitud de exigir que se reexporte el material de inmediato”, escribió Shafik Marei, director de las aduanas libanesas, en mayo del 2016.

Los funcionarios de aduanas propusieron una serie de soluciones, incluida la donación del nitrato de amonio al ejército libanés o la venta a una compañía privada de explosivos. No fueron escuchados.


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