Nilton Rodríguez

En la era pospandemia, la transformación digital ha definido el desarrollo en la educación, accesibilidad a la salud y, por supuesto, el desarrollo económico tanto de las empresas como de los ciudadanos. En el Perú, conmemorar el 17 de mayo el día de Internet requiere reflexionar sobre la brecha digital debido a que los números no son del todo alentadores.

La situación en regiones como Lima, Arequipa, Trujillo y Chiclayo es opuesta a las comunidades rurales, donde la población usuaria de internet alcanza un 48%, en comparación con los usuarios de la capital cuya cifra asciende a un 87,7%, según el INEI.

Si profundizamos en este estudio, correspondiente al tercer trimestre del 2021, el 97,1% de los hogares en zonas urbanas tiene acceso a un celular y el 59% cuenta con servicio de Internet. A la par, en las zonas rurales, un 86,2% de las familias cuenta con un celular, pero solo un 20,7% puede acceder a Internet.

La desigualdad, que juega en contra del progreso del país, es un escenario que impulsa la búsqueda de soluciones, tanto desde la empresa privada como desde el Estado. La Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO) es el activo más potente para reducir la brecha digital. Sin embargo, mientras no se defina su situación seguirá siendo un elefante blanco del que se discute solo durante el período electoral.

La consecuencia de no trabajar de manera óptima la RDNFOD será que, dentro de dos años, el Perú tendrá más de 13.500 mil kilómetros de fibra óptica tendidos a lo largo y ancho del país sin cumplir con su propósito principal: acercar a los millones de peruanos a una vida digital.

Es así como, actualmente, la responsabilidad de que millones de peruanos accedan a la oportunidad de tener una óptima conexión a Internet está en manos del actual Gobierno. Un compromiso que, por el momento, no parece ser un tema prioritario.

De acuerdo con la tendencia mundial hacia la transformación digital, es necesario comprender que Internet es un pilar fundamental para el estado de bienestar de nuestra sociedad y una fuente generadora de competitividad. La conectividad da paso a soluciones que benefician a todos los ciudadanos. Por ejemplo, se podría dejar de hacer largas colas para efectuar un trámite en una institución pública, o que las denuncias hechas en la comisaría estén en una plataforma compartida a la que se pueda acceder desde cualquier otra estación policial, o que los peruanos que viven en comunidades lejanas puedan acceder a la atención médica a través de la telemedicina. Asimismo, el desarrollo educativo y económico también se podrían descentralizar gracias a ese progreso que se presenta con la digitalización.

Ya la pandemia nos forzó a dar pasos agigantados en cuanto a la transformación digital. Ahora les toca a nuestras autoridades y, por supuesto, a la empresa privada trabajar proyectos en conjunto para llevar el desarrollo digital a todo el país. El camino todavía es largo, pero asegurar la igualdad de oportunidades en conectividad es aún una deuda pendiente.


* Optical Networks está participando en el proceso de selección de la empresa operadora de la red nacional dorsal de fibra óptica.

Nilton Rodríguez es gerente general en Optical Networks

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