Paola Bustamante

Cuando un país no tiene la capacidad para atender la demanda de alimentos de sus ciudadanos estamos frente a una . Actualmente, el Perú es uno de los países más afectados por la crisis alimentaria mundial.

Serán aproximadamente 18 millones de peruanos y peruanas los más afectados por la crisis alimentaria, ya que se encuentran en situación de pobreza y vulnerabilidad, según las cifras recientemente reportadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) al 2021.

Tal y como han señalado diferentes especialistas, entre los que se encuentran expertos de la FAO, los hogares en situación de pobreza y pobreza extrema requerirán atención inmediata para paliar el hambre, por lo que el Gobierno deberá tener en cuenta las intervenciones que ya existen y que, a su vez, tienen focalizada a la población que se encuentra en esta situación.

En ese sentido, los programas sociales del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, como Juntos, Pensión 65 y Contigo, de transferencias monetarias que llegan a los más pobres, podrían ser una vía de transferencia inmediata de recursos para que puedan acceder a una mejor canasta de alimentos, incrementando las transferencias durante el tiempo que dure la crisis.

Asimismo, el Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma, que actualmente atiende a 4,2 millones de estudiantes, que asisten a los niveles de inicial y primaria de 64 mil instituciones educativas públicas de todo el país, y al nivel secundario en las comunidades de la selva, podrían recibir mayores recursos para incrementar las raciones de alimentos y, de esa forma, utilizando la cadena logística del Programa, llegar a los puntos más alejados del país y con mayores necesidades.

Otro tema que es importante atender son los ingresos de las personas con mayores necesidades, por lo que ampliar el programa de empleo temporal Trabaja Perú del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, que tiene como objetivo generar empleo temporal en zonas urbanas y a nivel nacional, contribuiría a paliar la situación de necesidad de las familias pobres que no necesariamente son atendidas por los programas de transferencias monetarias señalados previamente.

Vemos que con los programas sociales que están adecuadamente focalizados, que tienen la logística implementada para llegar a los más pobres en todo el territorio nacional, se puede establecer una estrategia de intervención a corto plazo que permita que la crisis alimentaria no se torne más crítica para los que menos tienen.

Con el programa de empleo temporal Trabaja Perú, se inyectarían recursos para las familias pobres del ámbito urbano, contribuyendo además a implementar pequeñas obras que requieran los espacios locales; todo coordinado con las municipalidades.

Finalmente, con el Programa de Complementación Alimentaria (PCA), que se implementa a través de los comedores populares, se llega de forma directa a aquellos hogares de ámbito principalmente urbano, donde la pobreza es más dura, con una ración de alimentos diaria.

Al PCA se podrían incorporar las ollas comunes, de tal forma que tendrían garantizada la entrega de alimentos vía los gobiernos locales, como se entregan a los comedores populares o generando nuevos mecanismos de transferencias de recursos, como el depósito en la cuenta de las socias o vía entrega de tarjetas o vales de alimentos. Lo más importante es que los ciudadanos que no tengan dónde adquirir un menú a bajo costo o gratuito puedan acceder a ello a través de este programa, que viene implementándose desde hace más de dos décadas y que llegue, así, a quienes más lo necesitan.

Paola Bustamante Directora de Videnza Consultores y líder del eje Lucha contra la Pobreza de Propuestas del Bicentenario

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