Ysabel Correa

Durante los últimos 10 años se han desarrollado diversas investigaciones y encuestas que evidencian y confirman la situación de vulnerabilidad y desigualdad que viven muchas de las familias a lo largo de la costa peruana, desde Tumbes hasta Tacna, donde predominantemente se encuentran asentadas.

Tanto el “Estudio especializado sobre población afroperuana” del Ministerio de Cultura y Grade (2016) como el “Censo 2017 de Población y Vivienda” del INEI dan cuenta de que aún existe un conjunto de brechas relacionadas al acceso a derechos y servicios públicos, lo que imposibilita alcanzar desarrollo y bienestar en esta población, sobre todo las que se encuentran en situación de pobreza y pobreza extrema.

En la época del virreinato o coloniaje, era mayoritariamente afrodescendiente. En el libro “Lima afroperuana” de Maribel Arrelucea (Municipalidad de Lima, 2020), se revela que “en el censo de 1791 el 47% de la población lo constituía el grupo esclavizado y las castas libres (afros que habían accedido a su libertad por diversos medios)”.

En la Lima del 2022, sabemos, gracias al censo del 2017, que somos más de 220 mil personas mayores de 12 años las que nos autoidentificamos como parte del pueblo afroperuano por nuestros antepasados y por sus costumbres. A la fecha, muchos afrodescendientes siguen afrontando la vida en medio del hacinamiento y sin saneamiento público en las quintas y callejones del centro histórico de Lima, Barrios Altos y otros distritos. También siguen experimentando violencia en insultos raciales en el servicio de transporte, en calles y avenidas, además de episodios de ‘bullying’ y discriminación étnico racial en las escuelas, centros de salud y comisarías, incluso en los procesos para acceder a puestos de trabajo, como lo señala el libro “Profesionales afroperuan@s en Lima: un drama anunciado” de Liuba Kogan (Universidad del Pacífico, 2014).

En el 2022, a través de IDEA Internacional, se realizaron reuniones en Cusco, Trujillo, Iquitos, Arequipa y Lima Metropolitana, en las que fueron convocadas organizaciones sociales representantes de poblaciones históricamente relegadas: mujeres, comunidad LGTBIQ+, personas con discapacidad, jóvenes, pueblos indígenas u originarios y del pueblo afroperuano, con la finalidad de consensuar una agenda ciudadana inclusiva de cara a las elecciones regionales y municipales 2022.

En general, se determinó que hay una falta de políticas públicas que sean inclusivas para dichos grupos humanos. En lo que respecta a la agenda afroperuana, las organizaciones afrodescendientes participantes destacaron la importancia de difundir conocimientos e historia de la cultura afroperuana entre la ciudadanía, promover la inclusión laboral y becas en jóvenes afroperuanos, que exista articulación con el gobierno central para la mejora de las condiciones de vivienda y que se promueva la elaboración de protocolos de acción frente a problemas frecuentes como el acoso sexual callejero, la violencia de género y la discriminación étnico-racial.

Nos encontramos a menos de 40 días para el inicio de un nuevo periodo municipal en Lima Metropolitana que se enfrentará a la problemática de la inseguridad ciudadana, a la ineficiencia del transporte público y a las consecuencias sociales y políticas por la pandemia. En este contexto complicado, también se espera que la autoridad municipal incorpore las diversas agendas ciudadanas pendientes en su gestión, entre ellas, la del pueblo afroperuano que tantos aportes sociales, culturales y económicos ha brindado a la ciudad.

A pocos años del término del Decenio Internacional para los Afrodescendientes 2015-2024 de la Organización de Naciones Unidas (ONU), estamos a tiempo de que Lima pueda reparar y atender la deuda histórica pendiente con su población afroperuana a través de políticas públicas que sean culturalmente pertinentes y que puedan garantizar una ciudadanía plena y equitativa.

Ysabel Correa es lideresa del proyecto Lundu - Centro de Estudios y promoción afroperuanos.

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