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Editorial: Yo fui el candidato pero no sé nada

PPK, Keiko Fujimori y Alan García parecerían haber admitido, implícitamente, que Odebrecht podría haber hecho aportes a sus campañas.

Editorial

Candidatos

Según Jorge Barata, Odebrecht habría aportado US$1'200.000, US$200.000 y US$300.000 a las campañas presidenciales de Keiko Fujimori, Alan García y PPK, respectivamente. (Foto: Archivo El Comercio/Twitter).

Foto: Archivo.

De los cinco ex candidatos presidenciales a cuyas campañas Jorge Barata declaró en días recientes haber hecho aportes a nombre de Odebrecht, uno –Ollanta Humala– está en prisión preventiva y otro –Alejandro Toledo– se encuentra prófugo. Es de suponer, por lo tanto, que en sus casos el afán por persuadir a la opinión pública de que, en la eventualidad de que esas ‘contribuciones’ se hubiesen producido, alguien distinto a ellos mismos sería el responsable no ocupa el primer lugar entre sus prioridades.

Humala, además, tiene que negar de plano la ocurrencia del presunto desembolso porque, de no hacerlo, la persona a la que le estaría trasladando la responsabilidad sería su esposa. Y Toledo, por su parte, tiene cargos más serios que el de los supuestos donativos con los que lidiar.

En lo que concierne a los otros tres, sin embargo, la reacción adoptada ha sido muy similar. El presidente Kuczynski, Keiko Fujimori y Alan García, en efecto, se han apresurado a apartar de sí la pesada carga señalando en el camino a otros para que den la cara por lo que pudiera haber sucedido.

En el caso de PPK –a cuya campaña del 2011 Barata ha afirmado que aportó US$300 mil, entregados a la actual embajadora de nuestro país en el Reino Unido, Susana de la Puente–, la defensa ha consistido, por ejemplo, en decir a través de sus redes sociales: “Yo, Pedro Pablo Kuczynski, no he recibido jamás una donación del señor Barata”. Una frase en la que la redundancia que marca el pronombre seguido del nombre (todos sabemos cómo se llama el presidente) delimita un territorio de no-responsabilidad personalísimo que, por lo tanto, orienta la atención hacia alguien más… Y si agregamos a eso la circunstancia de que, un día después, cuando se le inquirió por el rol que podría haber cumplido en la hipotética entrega de dinero la mencionada Susana de la Puente, su respuesta fue: “Yo no sé nada de eso; habrá que preguntarle a la embajadora”, la duda queda despejada.

De otro lado, Keiko Fujimori –a cuya campaña del 2011 el ex representante de Odebrecht ha aseverado que aportó un millón de dólares, entregados a Jaime Yoshiyama y Augusto Bedoya, y 200 mil más a través de una especie de ‘bolsa’ recolectada por la Confiep– en una conferencia de prensa convocada no bien se conoció el contenido de la declaración del delator premiado ante los fiscales peruanos, proclamó con solemnidad: “El señor Barata ha señalado que nunca le he solicitado dinero, que nunca me ha entregado dinero [y] que nunca ha hablado de ningún apoyo económico conmigo”. Una formulación en la que los pronombres de primera persona singular, tácitos o explícitos, igualmente abundan. Y luego añadió: “Estoy segura [de] que el señor Yoshiyama y el señor Bedoya harán los descargos correspondientes. Con la referencia a la Confiep, sus dirigentes también han hecho sus descargos”. Así, si bien en un momento mencionó que nunca había “ingresado” dinero de la empresa al partido, la frase hizo poco por despejar las dudas de si –más allá de si había o no “ingresado” formalmente a sus arcas– no benefició de todas formas a su campaña.

Por último, Alan García –para cuya campaña del 2006 Barata ha sostenido que entregó US$200 mil a Luis Alva Castro– señaló en un video publicado en redes sociales de la misma fecha sobre la declaración del ex hombre de la corrupta empresa brasileña: “No ha hecho ninguna referencia directa a mí, no ha dicho en ningún momento que le pedí o que recibí algún dinero de Odebrecht. Simplemente ha mencionado un supuesto aporte a otra persona, yo respondo por mis actos, por mis hechos y por mi vida”.

Es decir, al igual que los dos ex postulantes presidenciales previamente mencionados, un argumento que bien podría resumirse con el lema: “Yo fui el candidato pero no sé nada”.

La forma cómoda en la que pretenden desembarazarse de toda responsabilidad, empero, no es aceptable. Primero, porque parecerían haber admitido, implícitamente, que Odebrecht podría haber hecho efectivamente aportes a sus campañas. Y segundo, porque estas dependen de una maquinaria cuya cabeza, en última instancia, fueron siempre ellos, lo que por acción u omisión, los compromete con lo que pudiera haber sucedido con los presuntos aportes provenientes de la empresa brasileña . Si no supieron nada, fue sencillamente porque no quisieron.

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