Desde hace algunos días los aficionados al cine viven en constante inquietud. Rodolfo Valentino, el de la cara pálida y la mirada amorosa, se halla seriamente enfermo. Su dolencia ha interesado tanto como la neurastenia de D’Annunzio o los resfríos de Lloyd George. Valentino es una especie de príncipe azul cinematográfico. Sus admiradoras creen ver en él la encarnación del amor y la embriaguez de una promesa. Sus mismas aventuras contribuían a la fascinación. Para pesar de sus admiradoras, su mal se agravó y hay desesperación para salvarlo.
Contenido GEC
Redacción EC
Redacción EC
Agencia EFE
Contenido GEC
Hace 100 años
Hace 100 años
Hace 100 años
Hace 100 años
Contenido GEC
Hace 100 años
Hace 100 años
Hace 100 años
Hace 100 años