Asesinan a Ezequiel Nolasco, ex consejero regional de Áncash
Asesinan a Ezequiel Nolasco, ex consejero regional de Áncash
Redacción EC

El ex consejero regional de Áncash, Ezequiel Nolasco Campos, fue asesinado de tres balazos en la cabeza ayer a las 11 p.m. en una bodega de  cuando hizo una parada en su viaje desde Lima a . Nolasco Campos era un político ancashino que en repetidas ocasiones denunció corrupción en el  que preside César Álvarez. La víctima llegó a decir que si algo le ocurría, los responsables directos estaban en el gobierno regional. 

Tanto su familia como los miembros del Movimiento Unión por el Perú, aseguraron que Ezequiel Nolasco estaba por anunciar su candidatura al Gobierno Regional de Áncash el próximo miércoles 19 de marzo. Para dar inicio a lo que sería su campaña, viajó a Lima en auto junto a un chofer, un amigo de su familia y su abogado, Marco Sánchez Ponte. En este viaje iba a recoger material de campaña.

De regreso a Chimbote, hicieron una parada en Huacho, entraron a la bodega y no paso mucho tiempo antes de que un joven ingresara al mismo lugar y se dirigiera directamente a Nolasco Campos y le disparara. La familia sospecha del abogado pues según han declarado el amigo y el chofer que también eran parte de la comitiva que acompañaba a la víctima, Sánchez Ponte salió del lugar y se dio a la fuga. 

ANTECEDENTES
Ezequiel Nolasco Campos vivía en el asentamiento humano 3 de octubre del distrito de Nuevo Chimbote. En julio del 2010, unos sujetos ingresaron a su casa y le dispararon cuando estaba cenando junto a su familia. Su hijo político, Roberto Torres Blas de 24 años, intentó defenderlo, pero una de las balas le alcanzó en la cabeza y acabo con su vida. 

La única testigo del caso, Hilda Saldarriaga Bracamonte, fue asesinada de siete balazos en julio del año pasado. 

La hija política de Nolasco, Viviana Torres, dijo que desde entonces siguieron llamando a su padre y dejándole amenazas de muerte. "Páganos S/.30.000 para que te dejemos tranquilo porque nos han ordenado matarte", le decían por teléfono. 

Ante estas amenazas, Nolasco andaba siempre con un chaleco antibalas.