Con dos cinceles de 16 centímetros clavados en el cerebro, una niña de once años llegó este lunes al Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN), en San Borja. El domingo 26, en la madrugada, la encontraron con los fierros incrustados y con golpes en el cuerpo tras resistirse a una violación sexual en el centro poblado de Oventeni, provincia de Atalaya, región Ucayali.

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