Elecciones 2016: el valor del norte peruano en segunda vuelta
Elecciones 2016: el valor del norte peruano en segunda vuelta
Giovanna Castañeda Palomino

Así como el sur del país concentra las regiones con mayor resistencia al fujimorismo, el histórico sólido norte aprista parece haberse convertido en un bastión naranja. 

Peruanos por el Kambio, el partido de Pedro Pablo Kuczynski (), no obstante, está haciendo esfuerzos para revertir esta situación. PPK confirmó el martes el apoyo de César Acuña, de Alianza para el Progreso (APP), en la segunda vuelta para enfrentar a .

“La unión con APP va a permitir tener la estructura necesaria para que nuestro mensaje llegue a un sector que demográfica y electoralmente es muy importante”, comentó a este Diario Juan Sheput, coordinador nacional de campaña de PPK.

Los resultados finales de la primera vuelta del 10 de abril demostraron la superioridad del fujimorismo en el norte del país, frente a la candidatura de PPK. Keiko Fujimori le ganó con holgura a Kuczynski en los departamentos de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca y Áncash.

En La Libertad, por ejemplo, la candidata naranja obtuvo 432.443 votos, casi el cuádruple de Kuczynski, quien solo alcanzó 121.283. Más al norte, en Lambayeque, 313.728 electores votaron por Fujimori, mientras que su rival estuvo cerca de los 100.000. La historia se repite en Piura (456.685 versus 104.844) y en Tumbes, la región norteña más fujimorista a juzgar por los resultados: Fuerza Popular tuvo 70.029 votos, mientras que PPK consiguió 13.189 electores. 

Así las cosas, la alianza entre Kuczynski y Acuña se entiende y cae por su propio peso: este último es líder de un partido que se ha consolidado en sus más de ocho años de trayectoria principalmente en el norte del país. 

Actualmente APP cuenta con dos presidentes regionales. Uno en La Libertad y el otro en Lambayeque. Tiene, además, 8 alcaldes provinciales, en departamentos como Áncash, Chiclayo y Tumbes, y 119 alcaldes distritales en las regiones del norte. 

Otro factor es el trabajo de bases de APP. En opinión del director ejecutivo de Ipsos, Alfredo Torres, el trabajo de la militancia de APP y sus cuadros políticos pueden ayudar a hacer un trabajo “de conocimiento boca a boca” a favor de PPK. “El riesgo es que le puede hacer perder votos en Lima”. 

“La apuesta no es solo por la transferencia de votos sino de aparatos políticos, de tener redes a disposición de PPK. Una red tan poderosa que desplazó al Apra y lo redujo a un partido que tiene un solo congresista del norte”, añade Torres. 

Según Sheput, durante las cuatro semanas que quedan de campaña electoral, no veremos a PPK en paneles publicitarios acompañado por César Acuña. Sin embargo, asegura que la fortaleza del partido del ex candidato presidencial está en los sectores D y E. “Vamos a poder neutralizarlos con APP”, remarca. 

—¿Una trinchera naranja?— 
El éxito fujimorista en esta parte del Perú no es novedad: en el 2011, cuando Keiko Fujimori enfrentó al entonces candidato de Gana Perú, Ollanta Humala, también lo superó en varias regiones septentrionales. El padre de Keiko, asimismo, tuvo un 62,5% en toda la zona norte (917.596 votos) y su contrincante de UPP, Javier Pérez de Cuellar, el 20,8% (305.414 votos) en las elecciones de 1995. 

“No podemos negar que hay un gran recuerdo del presidente Fujimori, pero con Keiko pasa algo distinto. A diferencia de su padre, ha construido un partido, no para un apellido ni para una elección, sino para perdurar en el tiempo”, precisó el congresista Pedro Spadaro, vocero del fujimorismo. 

¿Cómo se explica la buena fortuna naranja en estas coordenadas? Para Alfredo Torres, el estilo de comunicación del fujimorismo, sus mítines y manera de hacer proselitismo “enganchan” mejor con la cultura “alegre” del norte. “Es uno de los elementos que ayudan”, comenta a El Comercio. “En cambio, en el sur las tradiciones pesan más, la actitud reivindicativa, el valor de la dignidad, cosas que el fujimorismo no ha manejado muy bien”. 

Fernando Tuesta, docente de Ciencias Políticas en la PUCP, indica que si bien en el norte ha habido crecimiento económico, el tema de la inseguridad “es muy sensible”. “Y Keiko Fujimori está más asociada a responder por este tema”. Agrega el hecho de que “históricamente” el norte ha dejado de ser aprista. 

En el 2006, elección que ganó el ex presidente Alan García, su partido triunfó en La Libertad con el 53,52% (381.033 votos). En Lambayeque y Piura también superaron a sus rivales con porcentajes mayores al 30%. Algo que el líder aprista no pudo repetir el 10 de abril. 

“El fujimorismo ha logrado justamente establecerse en el norte como una fuerza importante donde el Apra ya no era competitivo”, añadió Tuesta. 

El politólogo Paolo Sosa, autor del capítulo sobre el fujimorismo en el libro “Anticandidatos” (Planeta, 2016), coincide en resaltar la importancia del vacío dejado por el Apra para entender el crecimiento fujimorista. Añade que Fuerza Popular se benefició de su participación en las elecciones regionales y municipales del 2014. “Esa campaña pesa para Keiko Fujimori porque ahí consolida algunas alianzas importantes como en Áncash y Lambayeque. Solo en la costa norte y Cajamarca son más de 200 candidatos haciendo campaña con la K”, precisa. 

Ambos candidatos anuncian una mayor presencia en esta parte del Perú. El 5 de junio se verá si el norte continúa optando por el naranja o si el jale de Acuña hace que se tiña de fucsia.

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