Pedro Castillo durante un mitin en Puno. (Foto: Perú Libre)
Pedro Castillo durante un mitin en Puno. (Foto: Perú Libre)
René Zubieta Pacco

El voto del sur del país sigue dejando huellas en las a través de candidatos presidenciales de izquierda. Ocurrió en el 2006 con Ollanta Humala, quien en la primera vuelta de aquel proceso ganó en todas las regiones de esa parte del país y en el 2011 el panorama fue similar; mientras que, si bien quedó en tercer lugar en el 2016, Verónika Mendoza encabezó los resultados en la mayoría de jurisdicciones de la zona. , quien postula en los actuales comicios con un discurso radical, no ha sido la excepción: ha salido airoso en Arequipa, Cusco, Puno, Apurímac, Madre de Dios, Moquegua y Tacna, según el .

Pero de acuerdo a dichos resultados, el bastión electoral del postulante presidencial de Perú Libre ha estado también en las regiones del centro del país, salvo Lima; es decir en Ancash, Huánuco, Junín, Pasco, Ayacucho, Apurímac y Huancavelica. De igual forma, en parte del oriente, como en San Martín. Su natal Cajamarca también lo ha respaldado, una circunscripción que en el 2016 tuvo un particular protagonismo: fue la única en donde ganó el candidato Gregorio Santos, cuyo partido Democracia Directa finalmente no alcanzó escaños en el Parlamento.

Es en el norte en donde no ha tenido el liderazgo de los votos, pero, de visitante, le ha ganado a los locales Hernando de Soto (Avanza País), Yonhy Lescano (Acción Popular) y Verónika Mendoza (Juntos por el Perú), respectivamente en Arequipa, Puno y Cusco. Si bien a nivel nacional registra un tenue 18,1% en el conteo rápido, ¿cuál es el mensaje detrás del panorama regional electoral en torno al docente? El Comercio conversó con tres analistas del interior del país, aquí resumimos sus perspectivas.

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El sur exige mayor presencia del Estado

Para el analista político natural de Puno, Paulo Vilca, los resultados de las elecciones evidencian cierto nivel de continuidad respecto a lo que se denomina un “voto antisistema o distinto al establishment político tradicional”, aunque Castillo ha obtenido cifras menores a las alcanzadas por Humala o Mendoza en su oportunidad. Pero resalta en referencia a la pandemia: “Es una población duramente golpeada a nivel sanitario y económico, y que plantea una eficacia en las políticas públicas mucho mayor. “Esta situación ha puesto de relieve todas estas falencias que ya conocíamos, pero que ahora se da de una manera trágica en términos de precariedad económica y afectación de la propia vida de la gente”.

En esa línea, considera que Pedro Castillo ha sabido captar parte de las demandas de sur en relación a Lima y un Estado “centralista”, para lo que ha sido apoyado por el aparato partidario de Perú Libre y de magisterio, sobre todo en la zona rural. Pese a ello, subraya que más que una estructura política consolidada, en el sur prima un “estado de ánimo”. “Fue un tipo de campaña poca cuidadosa con la emergencia sanitaria. Hubo contacto directo. Ese factor no se puede dejar de lado”, apunta.

Pedro Castillo en Chumbivilcas, Cusco.
Pedro Castillo en Chumbivilcas, Cusco.

Sin embargo, sostiene que los resultados a favor de Castillo responden a una volatilidad de electorado, puesto que Yonhy Lescano tuvo un apoyo importante en el sur anteriormente, según las encuestas, pero se desgastó por errores propios. “No diría que esta votación de Pedro Castillo es institucional, tiene mucho que ver con la volatilidad que hay en general en el electorado en el país, no es un asunto menor”, insiste.

Por tanto, indica que lo que venga para Castillo de cara a la segunda vuelta y a intentar captar el voto de Lima y otras regiones en donde no salió favorecido dependerá de los detalles que dé de sus propuestas. “Pedro Castillo tiene un reto importante: va a tener que explicar bien sus propuestas, va a estar mucho más sujeto al escrutinio que no ha tenido para esta primera vuelta. No ha tenido que explicar demasiado, detallar bien qué es lo que representa”, concluye.

Un centro con resentimiento por la situación sanitaria

El especialista en Comunicación Política, Rober Villalva, ve “un voto de resentimiento, rechazo y protesta” en el centro y sur del país, debido a que “las bondades de la economía de mercado, liberalismo económico postfujimorismo no están llegando. Hay pobreza en Huancavelica, Ayacucho, Huánuco, Junín. Peor ha sido cuando ha explosionado la pandemia, hay miles de personas que han perdido su empleo”.

En se sentido, el analista huancaíno señala que si bien las demandas de los electores de la sierra del país son conocidas, no son canalizadas y ello ha explosionado con la pandemia y sus restricciones.

“En la zona centro, que es eminentemente comercial y viven del emprendimiento, están resentidos por la actual circunstancia sanitaria, económica y política. No le creen a Sagasti. No hay vacunas, no hay salud, no hay empleo. El grueso de la población es de emprendimiento. Huancayo es una zona comercial. Si le impones toque de queda, una carretera central colapsada, se llena de impotencia el elector. Y es terreno fértil para cualquier discurso explosivo”, explica.

Pedro Castillo y Vladimir Cerrón, máximo dirigente de Perú Libre, durante un mitin en Huancayo, Junín, a fines de marzo. (Foto: Perú Libre)
Pedro Castillo y Vladimir Cerrón, máximo dirigente de Perú Libre, durante un mitin en Huancayo, Junín, a fines de marzo. (Foto: Perú Libre)

Refuerza esa idea al mencionar cinco variables de un voto, parafraseando al académico argentino y exasesor del expresidente Mauricio Macri, Jaime Durán Barba: los afectos, los resentimientos, los miedos, las necesidades y los sueños.

Entre otros aspectos para el voto a favor de Pedro Castillo, menciona la organización política del partido Perú Libre y asegura que, cuando Vladimir Cerrón gobernó Junín, aprovechó iniciativas y programas sociales para la propaganda política, de simbología y propuestas.

El voto pragmático del norte y de la costa

“Se habla mucho de tradición fujimorista, pero lo que tenemos es una vocación pragmática de un elector que mira hacia los partidos de centro derecha. Y ese pragmatismo lo encuentra en el fujimorismo por un tema sensible: las lluvias del fenómeno de El Niño de 1998. Lo que Piura tiene postergado respecto del gobierno central es toda la reconstrucción después del fenómeno de El Niño Costero”, explica Fernando Huamán, experto en Opinión Pública de la Udep, aunque apunta que el voto fujimorista tiene un techo.

En ese contexto, refiere que la actitud pragmática funciona en un contexto neoliberal, mientras que un votante simpatiza con la izquierda en base a principios.

“En lo pragmático, los principios pasan a un segundo plano y la parte funcional de las propuestas programáticas de los partidos terminan influyendo en la votación”, acota.

Un aspecto clave, resalta, es que el norte y la costa representan a una sociedad no necesariamente identificada con las demandas manifestadas por Pedro Castillo.

“Las percepciones de cómo pueden estar postergados o no son distintas aunque puedan tener las mismas necesidades. No hay salud aquí, allá tampoco. Pero la sensación de participar del desarrollo es mayor en la costa que en la sierra […] No estoy diciendo que la costa sea una panacea de desarrollo ni mucho menos. Pero la sensación de conexión con el poco desarrollo, por supuesto que es mayor en la costa”, sentencia.

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