Torres Vásquez exaltó a Adolfo Hitler como gestor pionero en infraestructura vial en Alemania y afirmó que, durante su régimen, el dictador "llenó (al país europeo) de autopistas y aeropuertos". (Composición: El Comercio)
Torres Vásquez exaltó a Adolfo Hitler como gestor pionero en infraestructura vial en Alemania y afirmó que, durante su régimen, el dictador "llenó (al país europeo) de autopistas y aeropuertos". (Composición: El Comercio)
Ana Bazo Reisman

Una frase cargada de falsedad y. Desde Huancayo (Junín), en una sesión descentralizada de Consejo de Ministros, el jefe del Gabinete, , elogió este jueves al desaparecido líder nazi Adolfo Hitler. Según indicó Torres, el dictador de origen austríaco y principal responsable del Holocausto judío tiene el crédito de haber sido pionero de la infraestructura vial en Alemania, y de haber “llenado” al país de autopistas y aeropuertos a mediados de 1930, convirtiéndolo para ese entonces en potencia global.

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“Sin infraestructura, el país no puede desarrollarse. Las vías de comunicación son como las venas, las arterias en el ser humano para poder sobrevivir, para poder avanzar. Les pongo un ejemplo: Italia, Alemania, eran igual que nosotros. Pero, en una oportunidad, Adolfo Hitler visita Italia, el norte de Italia, y [Benito] Mussolini le muestra una autopista construida desde Milán a Brescia. Hitler vio eso, fue a su país, y lo llenó de autopistas, de aeropuertos, y convirtió a Alemania en la primera potencia del mundo”, dijo el primer ministro como parte de su discurso introductorio en el acto público.


Un mito creado por el nazismo

La afirmación de Torres es falsa. Especialistas consultados por El Comercio coincidieron en recordar que, en Alemania, los primeros proyectos de autopistas se concibieron y gestaron antes de que Hitler ejerciera su poderío en el país. Como lo marca la Historia, Hitler fue Führer (o líder) del país europeo entre 1933 y 1945. Había llegado al gobierno alemán del presidente Paul von Hindenburg como canciller en 1933, pero progresivamente fue desplazando a este del poder.

Cuando von Hindenburg muere de cáncer en 1934, Hitler se arroga el mandato absoluto y emprende en la nación un proyecto político totalitario, conocido como Tercer Reich. Dicho régimen exaltaba como una de sus consignas el “rescate” de Alemania frente a la pobreza que había dejado la última crisis económica (la Gran Depresión de 1929). Es en ese afán de acrecentar el capital político del nacionalsocialismo —la ideología fundada por Hitler— que nace el mito de la creación de las autopistas.

En diálogo con este Diario, el historiador español Jaime González Arguedas, radicado en Berlín por más de dos décadas, explicó que la atribución de haber inventado las autopistas en Alemania “es un bulo creado por el nacionalsocialismo”.

Dijo que, si bien Adolfo Hitler se quedó impresionado al ver las autopistas en Italia durante el régimen de su homólogo tirano Benito Mussolini, las primeras autopistas alemanas ya existían antes de la dictadura nazi.

“En Alemania se empezaron a planificar y construir autopistas muy poco después de que se construyesen en Italia, que fue en 1924, y antes de que llegase Hitler. En la República de Weimar ya había planes de construir autopistas y, de hecho, la primera más emblemática se hizo en 1932, bajo la gestión del alcalde de Colonia, que en ese momento era Konrad Adenauer, quien más tarde, después de la [Segunda] Guerra, llegaría a ser canciller de Alemania”, precisó González.

Cabe recordar que, además, el país venía tratando de superar las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Bajo el poderío de Hitler, la idea del nacionalsocialismo de etiquetar con su marca grandes y numerosos proyectos de infraestructura era medular para afianzar popularidad en una Alemania económicamente deprimida. Es así que el nazismo intentó minimizar la categoría pionera de la autopista ya construida por Adenauer, que unía Colonia con Bonn (antigua capital alemana), y para 1933 la declaró como solo una vía regional.

Andrés Hildebrandt, doctor en Filosofía y coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, indicó a este Diario que la organización lamenta todo dicho descontextualizado con respecto a estos temas. Asimismo, remarcó que, efectivamente, el impulso de construcción de carreteras como política pública nacional se originó durante la República de Weimar —que precedió al Tercer Reich— y que una de las obras clave, de 20 kilómetros, fue la de Adenauer.

“El proyecto de carreteras más antiguo proviene de comienzos de los años 30 y fue inaugurado por Konrad Adenauer, férreo opositor al régimen nazi y luego, después de la Segunda Guerra Mundial, primer canciller de la República Federal de Alemania y una figura central en la reconstrucción económica, política, social y democrática del país. Lamentamos toda mención descontextualizada, que no contribuye con un debate informado y respetuoso de hechos históricos”, expresó Hildebrandt.

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La mentira como capital político

La “degradación” de la obra de Adenauer a carretera regional respondía al objetivo del nacionalsocialismo de erigirse como símbolo único de la modernización de Alemania. Con la vigencia plena de su poder, Hitler nombró al ingeniero Fritz Todt como inspector general de carreteras para impulsar obras de comunicación vial en todo el territorio. Las inauguraciones de cada tramo fueron celebradas por todo lo alto en actos oficiales para así ensalzar el crédito de la dictadura.

“Es un rasgo común en todos los personajes autoritarios y mesiánicos que siempre busquen borrar lo que existió antes de su llegada o restablecer una ‘grandeza’ que el país bajo su dominio tuvo en su momento. El nacionalsocialismo, con todas las atrocidades que cometió, quería aparecer como refundador de Alemania, un hito que marcara un antes y un después, y eso es típico en ese tipo de corrientes y personajes dictatoriales”, añade el internacionalista Francisco Belaunde.

Vale también precisar que, pese a que el Tercer Reich sí llegó a construir carreteras en su tiempo (como las que unieron Berlín con Múnich y Múnich con Frankfurt), la proyección se quedó corta con la realidad.

“El nacionalsocialismo se presentó como un modelo moderno e hiper revolucionario, que supuestamente iba a resolver todos los problemas y garantizar desarrollo. Y aunque la propaganda nazi presentó la construcción de autopistas como un triunfo, lo cierto es que las autopistas tuvieron bastante poco uso porque no había suficientes coches por entonces. Además, la inmensa planificación que hubo tampoco se cumplió porque las únicas dos autopistas que se concluyeron fueron una porción muy menor de lo proyectado. Por otro lado, si bien generaron empleo para muchas personas, ese número de empleos creados fue mucho menor que el prometido y bajo malas condiciones”, dijo el historiador Jaime González Arguedas.

De acuerdo con un , “en los momentos más intensos”, estos proyectos de infraestructura apenas demandaron la mano de obra de 120 mil personas; contraste significativo frente a los 600 mil puestos de trabajo anunciados por el régimen. La publicación especifica que, para 1941, los tramos terminados cubrieron solo 3.800 kilómetros y que la verdadera fuente masiva de empleo fue la industria armamentista que crecía en ese entonces.

El coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, Andrés Hildebrandt, agregó en comunicación con El Comercio que, en general, las capacidades técnicas industriales alemanas no fueron creadas por el nacionalsocialismo, sino mal utilizadas por este.

“La enorme revolución industrial y técnica alemana, que se puede ver en la actualidad, precede en muchas décadas al surgimiento del nacionalsocialismo y estas sufrieron muchísimo durante el curso de la guerra. Recordemos que el régimen nacionalsocialista liquidó la República de Weimar, que fue un esfuerzo de consolidación democrática pacífica después de la Primera Guerra Mundial”, declaró.

Como se conoce, el mandato de Adolfo Hitler trajo consigo la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) tras la ocupación de Polonia, además de crímenes masivos contra la humanidad. Solo en el Holocausto judío, como se le llama al genocidio contra personas de diferentes partes de Europa identificadas con esa cultura y religión, se calcula un promedio de 6 millones de muertes. El nazismo también exterminó a otras poblaciones bajo selección étnica (quienes no fueran ‘arias’) y geográfica, incluyendo también a personas homosexuales y personas con discapacidad.

Esta no es la primera vez que el presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres, resalta la supuesta capacidad de gestión de Hitler. En marzo, tras la sentencia del Tribunal Constitucional que ordenó la restitución del indulto a Alberto Fujimori, el jefe del equipo ministerial elogió a Hitler como supuesto constructor de Alemania en una potencia, pero luego recordó sus crímenes para establecer una comparación con el expresidente.

“Hay que reconocerle sus buenas obras [en referencia a Fujimori], pero yo les pongo como ejemplo: ¿En Alemania no fue Adolfo Hitler el que lo convirtió en potencia mundial? Fue él, pero fue condenado, no solamente por los alemanes, sino por todo el mundo, por los grandes crímenes que cometió. A nadie se le juzga por sus buenas obras; se le juzga por las malas obras”, exclamó Torres en ese momento desde Cusco.

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