La política peruana, como el cangrejo, por Juan Paredes Castro
La política peruana, como el cangrejo, por Juan Paredes Castro

Cuando no acabamos de salir del desastre de El Niño costero y del otro desastre, el administrativo estatal, que no previó nada, la política peruana vuelve a mostrarnos las entrañas de su propio desastre: que no está preparada para mirarse el ombligo ni mucho menos para dar alguna vez un paso histórico hacia adelante.

Sigue comportándose como el cangrejo, ni siquiera para volver sobre las lecciones de la historia y su aprendizaje, sino para encharcarse (ahora que vemos tanta agua y tanto lodo juntos por todas partes) en su total incapacidad de abandonar errores, vicios, rencores, recelos y complejos para emprender las reformas más urgentes que hagan posible que alcaldías, regiones y gobierno central funcionen sin robarle al Estado; que la presidencia tenga una estructura administrativa potente para no depender solo de improvisadas nodrizas mentales que no siempre saben hacer su trabajo; y que nuestro mecanismo electoral, ahora de cara al 2018 y al 2021, deje de ser el peaje fácil de proyectos aventureros, del chico al grande, que medran por un lugar de impunidad y no de servicio en el poder político.

¡En qué proyecto grande está la política peruana! ¿Alguien lo sabe? ¡En qué cosa grande está pensando , como para saltar al 2021 en lugar de retroceder al 5 de abril del 92! ¿Y su promesa de “nunca más”? ¡Por qué sigue tan estrecho el pensamiento de la vieja izquierda que irónicamente lidera la juvenil Verónika Mendoza (anquilosada en su rancia visión estatista del país! ¡El Apra y el PPC ya pasaron de ser el sostén que alguna vez fueron del sistema de partidos! ¡Tristísimo espectáculo!

“[…] ¿A quién le importa la primera Constituyente que marcó un antes y un después en la historia republicana del Perú, la Convención Liberal de 1855 que abolió la esclavitud y el tributo indígena, el ideario civilista de los siglos XIX y XX que rompió con la hegemonía militar y nos dotó de una legislación laboral o las luchas contemporáneas que transformaron la dinámica social del Perú?”, se pregunta Carmen McEvoy, en su artículo “¡Bienvenidos la ignorancia y el robo!”, publicado ayer en El Comercio.

Mientras Pedro Pablo Kuczynski saca energías de donde puede para recuperar protagonismo de mando y hacer sentir que él es la ultima instancia de poder en una situación de desgracia, todos los demás políticos están sumergidos, queriéndolo o no, en idioteces (como el debate sobre si la lectura propicia Alzheimer), en saltos al vacío (como el del fujimorismo que propugna un control de la prensa desde el Estado) y en mojar los rabos de paja que las investigaciones fiscales podrían encenderles (como la pareja Ollanta-Nadine, más afanada en irse del país que en responder por el desbarajuste gubernamental que dejaron y por las corruptelas notariadas en agendas que la ex primera dama busca liquidar como pruebas).

Este es el nivel de degradación de la política peruana que reclama iniciativas y liderazgos en sentido contrario, es decir, en una dirección más decente, noble, ética, audaz y constructiva.

MÁS EN POLÍTICA:

Caso : se defendió de acusaciones con estas frases [GALERÍA] ► — Política El Comercio (@Politica_ECpe)

TAGS RELACIONADOS