Cuando el Congreso se aprestaba a debatir y votar la tercera moción de vacancia contra Pedro Castillo –y pese a que hasta el miércoles por la mañana no se alcanzaban los al menos 87 votos para tal propósito–, quien asumió la presidencia del Perú hace poco más de 16 meses decidió patear el tablero y convertirse en dictador dando un golpe de Estado.