¿Los autos de antes eran realmente más seguros? Una prueba de choque desmonta el mito

Una impactante prueba de choque entre una Chevrolet Blazer de 1996 y otra de 2026 evidencia cómo la evolución de la ingeniería automotriz ha transformado la protección de los ocupantes, incluso cuando el vehículo moderno es más liviano
Chevrolet Blazer 2026 (rojo) vs. Chevrolet Blazer 1996 (azul celeste). (Foto: IIHS)

Durante años existió la creencia de que “los autos antiguos eran más resistentes” por estar construidos con mayor cantidad de acero. Sin embargo, una reciente prueba de impacto realizada por el demuestra que la verdadera fortaleza de un vehículo moderno no está en su rigidez, sino en su capacidad para absorber la energía del choque y preservar el habitáculo de los pasajeros.

El ensayo enfrentó a una Chevrolet Blazer de 1996 contra una Blazer modelo 2026 en una colisión frontal. Las imágenes son contundentes: mientras el de los años noventa sufrió una deformación severa de la cabina, comprometiendo seriamente el espacio destinado a los ocupantes, el modelo actual mantuvo prácticamente intacta la célula de supervivencia gracias al trabajo de sus zonas de deformación programada y al uso de aceros de alta resistencia.

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Más allá de la diferencia estructural, el vehículo moderno incorpora múltiples tecnologías inexistentes hace tres décadas. Airbags frontales, laterales y de cortina, cinturones con pretensores, sistemas avanzados de retención y una carrocería diseñada mediante simulaciones computacionales trabajan en conjunto para reducir significativamente las lesiones en un accidente.

El resultado también derriba otro mito frecuente: un vehículo más pesado no necesariamente protege mejor. En la actualidad, los fabricantes buscan que determinadas zonas del automóvil se deformen de manera controlada para disipar la energía del impacto, evitando que esta llegue directamente a los ocupantes.

Una lección para el mercado peruano

La demostración cobra especial relevancia para el Perú, donde todavía circula un importante parque automotor con más de 20 años de antigüedad. Si bien el mantenimiento preventivo sigue siendo fundamental, este tipo de pruebas recuerda que ningún cambio de piezas puede equiparar los avances estructurales y tecnológicos desarrollados por la industria automotriz durante las últimas décadas.

Más que un simple enfrentamiento entre dos generaciones de un mismo modelo, el ensayo confirma que la evolución de la seguridad vehicular ha permitido salvar miles de vidas y que, al momento de adquirir un automóvil, la protección de sus ocupantes debe ser uno de los principales criterios de compra.

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