Miguel Villegas

Tres increíbles razones bastaban para este fin de semana: las Fiestas de 28, escaparse para aprender a querer el mar y el Corona Sunsets.

Es decir, el sol lila, la arena, la naturaleza, el mar.

Alejado lo suficiente de lo ruidoso en que se ha convertido Máncora -hace unos años un bello desierto, hoy, una copia de cualquier avenida de Lima-, el espacio donde se ha montado el Corona Sunsets tiene un tour que debería ser declarado patrimonio: si vienes de Tumbes, hay que pasar por Las Pocitas, caminar por Vichayito y descansar justo antes de llegar a Órganos. Tres playas. Del sur, como llegaron Los Cafres, por ejemplo, terminar la cima previa por la Panamericana y descansar.

¿Cuál es la idea, en realidad? ¿Cuál es el plan de organizar un evento al aire libre sin que una cerveza sea una invitación a los problemas? El plan es precisamente ese: que el mar sea más seductor que nada, que allí se tome conciencia de lo increíble que es poder visitarlo a minutos o una hora y media desde Lima; que eso que también es el Perú dure lo más posible. Para Corona Perú "el #CoronaSunsets Sessions Máncora es más que un concierto, es todo un estilo de vida de los que se quieren desconectar de la rutina". Hubo serigrafía con maestros piuranos, un mercadillo sostenible, y una excesiva confianza en el comportamiento de las casi 1000 personas que asistieron al circuito: casi no hubo 911.

, en el océano Pacífico navegan unas 87 mil toneladas de basura. Los últimos estudios arrojan que el 90% de esa cifra es plástico. Los peces comen plástico. Los que comemos peces comemos peces con plástico. Los grandes y los niños. Tú y yo. Se llama pensar.

Al lado del escenario donde -banda argentina de reggae, formada a fines de 1987, con cientos, miles de groupies que los acompañaron desde que decidían si almorzar un sánguche o un lomo saltada en el Tanta del aeropuerto de Lima- van a tocar dos horas en un ambiente de paz, luego de caída la tarde, una ola con botellas de plástico sirve para recordar que cualquier basura puede ser convertida en arte, antes que ser solo veneno.

También tocaron la banda peruana Semillas Reggae, No Regular Play (Estados Unidos) y King Coya (Argentina). Mientras eso ocurría, Corona ofrecio tres Workshops en los que la marca fomenta a arriesgarse a aprender nuevas cosas como: elaborar Chain Glasses, Corona Drinks y llaveros de macramé.

Justo al costado de la ola de botellas recicladas, un mural colaborativo empieza a ser pintado por quienes se acercan con sus plumones. Va a ser una gran obra de arte comunitaria, pero nadie lo sabe aún. Son las 6 de la tarde en Máncora y cae el sol. Alguien acaba de escribir en color negro un mensaje que debería ser meme, polo, póster, tatuaje:

-La vida es un regalo.

Solo hay que leer y darse cuenta. En Lima, en Máncora o donde sea.

Mural comunitario en el Corona Sunsets.
Mural comunitario en el Corona Sunsets.
Máncora